MURAL DEL MAESTRO AUGUSTO RIVERA GARCES
Martes 13 de septiembre, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
William Abella Herrera nos ha enviado su artículo sobre el mural del maestro Augusto
Rivera Garcés que pertenecía al Banco Popular y que se donó a la Universidad del
Cauca y exhibido en la Facultad de Arte.
Nuestros agradecimiento a William.
Cordialmente,
***
Un mural para Artes
Por William Abella Herrera
Especial para El Liberal
A mediados de este año, la Universidad del Cauca recibió el ofrecimiento del
Museo Nacional de Colombia de entregar al Alma Mater el Mural del Banco Popular,
ya que esta entidad financiera considera por distintas razones que la obra corre
riesgo donde se encuentra actualmente. Esto nos llevó a interesarnos por “La
fundación de la ciudad de Popayán”, como se llama esta pieza artística realizada
en 1970 por uno de los grandes representantes de la plástica colombiana del
siglo XX, el Maestro Augusto Rivera Garcés.
Esta obra, de 18 metros de largo por 3 de ancho esta realizada en la técnica de
acrílico sobre madera, más exactamente sobre doce paneles de triplex adosados a
la pared. El mural sugiere una lectura de derecha a izquierda donde es fácil
reconocer tres escenas que intentamos interpretar, rompiendo la premisa de que
“una obra de arte debe ser admirada no necesariamente entendida”. En esta
empresa los Maestros Rodrigo Valencia y Gustavo Hernández nos ilustran: “La
historia de la derecha –dice Rodrigo Valencia – representa abiertamente la
génesis de la conquista, las lucha de dominación colonialista de estas tierras,
el evento de las razas aborígenes resistiendo al empuje de armaduras y caballos
españoles”. Gustavo Hernández refuerza esta apreciación, al señalar que en ella
se “enfatiza el choque violento del encuentro de dos mundos que desencadena los
procesos de hibridación, sincretismo y mestizaje. Se utilizan iconos
reconocibles como los perfiles de los conquistadores, los caballos; todo el
mural respira dinamismo, energía vital lograda con la desfiguración de los
elementos humanos para enfatizar acciones guerreras y de resistencia indígena.”
Dicha sección da paso a la escena del centro, una arquitectura colonial de
“bloques y figuras emergentes de una tradición de andar lento, legendario,
agrisado por el peso de un pasado insistente” dice el Maestro Rodrigo Valencia.
No hay duda que la ciudad – por lo menos su centro histórico – está figurada
aquí por el pincel de Rivera. El enigma nos abriga al apreciar la sección de la
izquierda: tres copas sobre una mesa que oficia de altar, con una sacristía de
celosía y barrotes, y astros que asemejan dioses solares. “Tal vez el pintor nos
pregunta por el problema de un futuro que convive con el sueño del pasado -
señala Rodrigo Valencia - tal vez ni el mismo Augusto Rivera conocía del todo
las sugerencias soñadoras de su paleta visionaria”. Si el mural representa en
una lectura inversa el pasado, presente y futuro de Popayán, sus escenas
sugieren muchas interpretaciones. Claro, unas más certeras que otras, como si él
hablara del Apocalipsis de la ciudad.
“La fundación de la ciudad de Popayán” esta enmarcada en una tendencia
figurativa, donde las transformaciones que sufren las imágenes no pierden
visualmente el parecido con la figuración de la realidad; técnica acorde con las
nuevas tendencias contemporáneas; reacciones al academicismo imperante desde el
renacimiento, que obligaba a reproducir fielmente la realidad. “De allí la
aparición de los relieves y texturas táctiles; la utilización de materiales
inorgánicos, arenas, tierras, barnices, talcos industriales, como los utilizados
por Rivera en su mural. En síntesis el artista se desliga de los patrones
tradicionales de la figuración academicista de marcado rigor clásico, al plasmar
la gesta de la conquista” indica el Maestro Hernández
El docente de artes plásticas, Adolfo Torres quien señala que el mural debe ser
restaurado en su parte inferior, identifica en esta obra de Augusto Rivera
Garcés “el estilo de un pintor maduro, de carácter, que ha asimilado múltiples
experiencias. Indudablemente, es una pieza representativa y muy importante de
nuestro artista caucano, con una imponente carga expresiva y poética.”
El arquitecto Mauricio Vega Zafrané, Vicerrector de Cultura nos dice que la
Universidad del Cauca esta a la espera de las instrucciones por parte del Museo
Nacional para proceder a “desmontar, restaurar e instalar el Mural en uno de los
patios de la Facultad de Artes, así mismo protegerlo de los posibles daños a los
que pudiera estar expuesto. Para la institución y en particular para los
estudiantes de Artes Plásticas - señala el arquitecto – es una gran oportunidad
de tener en su propia casa una obra de arte representativa de orden nacional e
internacional, pero a su vez es una gran responsabilidad, porque no es fácil
cuidar un mural tan grande expuesto a las dinámicas de una facultad de artes.
Hay que garantizar que este patrimonio no se deteriore”.
María y Martha Rivera, hermana e hija del pintor respectivamente, expresan su
felicidad de que hoy sea la Universidad del Cauca la garante de la preservación
del mural: “nos parece un lugar apropiado donde el mural quedará muy bien”. Ante
la indiferencia o invisibilidad que tiene esta pieza artística para la
ciudadanía payanesa, en especial de quienes requerimos de los servicios del
Banco Popular, su traslado a la Facultad de Artes le permitirá el espacio idóneo
para que la comunidad la disfrute y aprecie. Amén.