LAURA RESTREPO GONZALEZ
Martes 30 de noviembre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Muchos de nuestros lectores se preguntarán, al leer el título,
¿Qué anda haciendo la famosa escritora colombiana Laura
Restrepo González en la Red de payaneses? Sencillo,
¡Watson!.
En una de sus novelas más aclamadas "La novia
oscura" uno de los personajes, si no el principal, es
un ser misterioso, Payanés, (por supuesto originario de
Popayán), el verdadero amor de Sayonara, la protagonista. Este
libro salió a la luz en 1999 y desde el principio fue un gran
éxito.
Laura nació en Bogotá en 1950. Se graduó en Filosofía y
Letras en la Universidad de los Andes y posteriormente hizo un
postgrado en Ciencias Políticas. Profesora de Literatura en la
Universidad Nacional y del Rosario. Se dedicó a la política y
al periodismo.
En 1983 fue nombrada por el presidente Belisario Betancur miembro
de la comisión negociadora de paz entre el gobierno y la
guerrilla M-19. Por recibir amenazas de muerte vivió el exilio
político durante cinco años entre México y Madrid.
Ha trabajado en la Revista Cromos, editora de la revista
Semana. En México colaboró como columnista en
el diario La Jornada y en la Revista
Proceso.
Con la novela Dulce compañía resultó ganadora del
Premio Sor Juana Inés de la Cruz 1997 de novela escrita por
mujeres, que otorga la Feria Internacional del Libro de
Guadalajara. Ha sido merecedora además del Prix France Culture,
premio de la crítica francesa a la mejor novela extranjera
publicada en Francia en 1998, y del Premio Arzobispo Juan de
Sanclemente 2003, otorgado por los alumnos del Liceo de Santiago
de Compostela a la mejor novela en lengua española. En 2004 se
da a conocer al público hispanoamericano al obtener el Premio
Alfaguara de Novela con Delirio.
El pasado lunes ocho de marzo de 2004, Día Internacional de la
Mujer, y en reconocimiento a la labor de la mujer, el
burgomaestre de Bogotá, la designó alcaldesa de Bogotá por un
lapso de 24 horas.
Cordial saludo,
***
Párrafos tomados de la novela
"La novia oscura"
de Laura Restrepo
Editorial Norma S.A. 1999
Como la flaca Emilia no resultó ser flaca y ni siquiera mujer,
sino una de las torres de perforación que se mantenían en
funcionamiento en el 26, Sacramento y el Payanés se colorearon
de vergüenza por la novatada y supieron que de ahí en más
tendrían que valerse por sí mismos, abriendo bien los ojos y
mordiéndose la lengua antes que preguntar. Emilia, la torra más
antigua y venerada de la zona petrolera una Gardner-Denver
de 1912- afianzaba su pesada estructura en todo el centro
del Campo, como un obelisco ritual.
Paquidérmica Emilia, y anacrónica, pero imponente y
todopoderosa, brutal en la obsesión sin clemencia con que hacía
girar su broca de diamantes para descorazonar la tierra, y famosa
no sólo por haber trabajado día y noche durante décadas sin
fallar jamás, sino también por su temperamento implacable. Se
decía que trataba con dulzura a quienes la manejaban con
sabiduría y en plena lucidez de sus cinco sentidos, pero que a
los chambones y a los alelados les hacía pagar el descuido con
la vida, como había sucedido ya en dos ocasiones, primero con un
encuellador a quien dejo caer quince metros hasta el suelo como
paloma sin alas y años después con un soldador a quien cortó
en dos con el latigazo fulminante de un cable tenso de acero que
decidió reventarse sin previo aviso.
-Mírenla bien-les aconsejó Avelino Roblles, el cuñero
veterano-. No sólo gira vertiginosamente, sino que la más
pequeña de las piezas que la componen pesa como un hombre. Basta
con que se les caiga una llave en un pie para que queden
inservibles, y no hablemos ya de meter una manita donde no
conviene.
-Qué Emilia esta; nunca había visto unaa bestia tan formidables
-dijo conmovido el Payanés, contemplánddola con estupor y recelo
como si fuera un templo pagano, acariciando con delicadeza la
contundencia de sus fierros y haciéndole sin saberlo un
juramento de fidelidad que habría de cumplir sin fisuras desde
ese primer encuentro hasta el propio día de la muerte.