¡LAS PRIMERAS REGIDORAS EN 449 AÑOS!
Jueves 24 de marzo, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Una histórica Semana Santa en Popayán está por terminar. La
noticia pricipal es la
participación, después de 449 años, de damas payaneses en la
actividad de
Regidoras. Era el martes 22 de marzo de 2005. Tres nombres han
pasado al
Olimpo de la gloriosa historia payanesa por ser las primeras
damas Regidoras:
María Cecilia López Tobar, Ana María Rengifo Varona y
María Patricia
Caicedo Zapata.
¡Nuestras felicitaciones a tan distinguidas damas!.
Cordialmente,
***
Mujeres debutaron en el cargo más importante de las
procesiones semanasanteras
Regidoras, misión cumplida
Por LAURENTINO TELLO N.
EL LIBERAL
El nerviosismo de las tres mujeres era tan evidente como el
orgullo que sentían por cumplir con esa primera misión sacra.
En su rostro se notaba la felicidad y la irradiaban como una luz
blanca fuerte, casi enceguecedora.
Cuando despuntó el día martes habían dormido unas cuantas
horas; ansiosas, estaban esperando que el sol aclarara su fecha,
la misma que aguardaban desde hace dos meses cuando la Junta
Permanente Pro Semana Santa les anunció oficialmente que harían
parte de las procesiones como las primeras mujeres regidoras en
los 449 años de historia de esta bella tradición religiosa
payanesa.
En su cuarto, tenían colgado el elegante vestido que usarían
durante la Procesión de Nuestra Señora de la Virgen de los
Dolores, a la vista desde su almohada, como si él las hubiera
vigilado atento durante esa noche de desvelo, de ansiedad y de
golpe continuo de orgullo y de amor por lo que se aprestaban a
realizar.
Se alistaron desde muy temprano, apoyadas por sus orgullosas
familiares quienes conscientes de la responsabilidad de su hija y
hermana, le dieron el visto bueno al vestuario, la aconsejaron,
la felicitaron, rezaron por ella y le desearon toda la suerte del
mundo. Padres y hermanos, por su parte, las despidieron con
abrazos, besos y sonrisas de felicidad y orgullo.
Llegaron a la Iglesia San Agustín a la hora indicada,
atravesando el cordón policial muy altivas. Nosotras
somos regidoras de la Procesión de hoy, les
manifestaron con una voz que parecía salir en cámara lenta, al
oficial que estaba de guardia en las puertas del templo.
Ya dentro de la Iglesia y después de saludar a amigos y amigas,
se aprestaron a esperar la hora de salida del desfile sacro.
El transcurso de los minutos les acrecentaba el nerviosismo y
solamente lo aminoraban cuando recibían pequeños consejos y el
espaldarazo de sus pares hombres, quienes siempre estuvieron
atentos a sus nuevas compañeras de procesión.
Son momentos muy tensos, porque sentimos que la novedad
atrae la mirada de todos hacia nosotras... Pero al mismo tiempo,
eso nos da más orgullo y más fuerza para cumplir lo mejor
posible con nuestra misión, manifestó María Cecilia
López Tobar, una de las tres mujeres que abrió el ejercicio del
Regidor en las procesiones semanasanteras payanesas para el
género femenino.
Salida
Cuando se anunció la salida de la Procesión, tomaron su puesto
a la espera de que se abrieran las dos naves de la entrada del
templo de San Agustín. Y solamente hasta observar el movimiento
de ambas estructuras de madera pudieron palpar el mayor golpe de
ansiedad que habían sentido durante toda su vida.
Yo pienso que esa fue la parte más fuerte del desfile
sacro porque en ese momento se nos mezclaron el orgullo, la
ansiedad, el nerviosismo y el amor por lo que estamos haciendo.
Todo eso junto se nos aprisionó en el estómago y pareciera que
no nos dejaría caminar, narró la Regidora López
Tobar.
A pesar de esta amalgama de sentimientos, pudieron comenzar el
desfile sacro. Con la delgada cruz de madera en la mano,
indicativa de la dignidad de su tarea, de la nobleza de su rango
espiritual y de la severa majestad de su cargo, comenzaron a
caminar y a cumplir con su función dentro del Desfile religioso.
Durante nuestra labor en la calle pudimos sentir el
respeto de la gente hacia la tradición y especialmente hacia la
figura que impone el Regidor, algo a lo que anteriormente
solamente nos subordinábamos cuando ejercíamos como
sahumadoras, como Damas del Santo Sepulcro, alumbrantes o
simplemente como espectadoras del desfile sacro,
recordó Ana María Rengifo Varona, otra de las nóveles
Regidoras.
Fue hasta ese momento en que recordaron las indicaciones de sus
colegas de ejercicio de Procesión. Se les vino a la mente aquel
consejo repetitivo referente sobre las esquinas, en el que antes
de ordenar el jurgo, deben primero observar los pasos que ya han
cruzado la esquina para evitar que se amontonen.
Por todo esto la Procesión de Nuestra Señora de La Virgen de
los Dolores del Martes Santo 22 de marzo de 2005, transcurrió
sin inconvenientes, a excepción de un Paso, Los
Azotes, que tuvo que ser bajado al suelo porque uno de los
paramentos de la imagen se había caído, comentó
María Cecilia López.
Durante ese momento, que ocurrió al final de la
Procesión, la gente colaboró mucho y creo que cumplí con el
trabajo exigido en situaciones como esa, agregó la
Regidora, a quien se le destinó el tramo de la Procesión entre
los pasos El Huerto y El Señor Caído.
El deber cumplido
Al final del Desfile Sacro, cuando entró el último Paso al
templo de San Agustín, al filo de la media noche, el grupo
entero de la Procesión se felicitó con abrazos, elogios y
algunos consejos para mejorar que no sobran para
nosotras.
Cargueros, sahumadoras y regidores dieron una merecida
felicitación a las nuevas integrantes de las procesiones
payanesas.
Fue la culminación de un trabajo que comenzó bien,
desde el mismo momento en que se anunció que regiríamos por
parte de la Junta Permanente Pro Semana Santa. Desde ese momento
ellos nos dieron ánimo, nos trataron bien, nos apoyaron y
siempre nos aconsejaron para que todo saliera bien, como creo que
salió hoy, señaló Ana María Rengifo.
Hasta ese momento, cuando el reloj ya había traspasado el Martes
Santo, las tres chicas regidoras pudieron reunirse y se notó en
sus ojos la satisfacción del deber cumplido y del orgullo
familiar, social y sobre todo para la tradición y la devoción
que exigen las procesiones payanesas.
Cansadas pero contentas por ese buen trabajo,
reflexionaron sobre la histórica jornada, a la que consideraron
el momento más satisfactorio en sus vidas. Comentaron sobre sus
aciertos y posibles fallas y sobre todo, prometieron que
repetirían en este ejercicio semanasantero las veces que fuera
posible.
Yo siento que todo esto es algo incomparable, un
sentimiento que no se puede explicar porque es sentirse más
cerca de lo que vivió Jesús durante su semana de Pasión,
Muerte y Resurrección, recalcó María Cecilia López
Tobar, quien dijo haber cumplido un sueño al poder hacer parte
directa de una Procesión, ya que en 1993 se le frustró la
posibilidad de sahumar cuando decidió unirse en matrimonio con
su actual esposo.