POPAYAN: 2020
Viernes 21 de octubre, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos
payaneses y de la Ciudad Blanca:
Hace tres años distribuimos por esta misma vía
apartes del famoso
articulo escrito por Eladio De Valdenebro y decíamos que todos
los payaneses compartimos con felicidad la visión de Eladio para
nuestra Ciudad Blanca del 2020: paseo del Río Cauca, calles
del centro histórico adoquinadas y cerradas al tráfico despiadado
automotor, amplio y confortable centro continental de
Convenciones. Muchas gracias Eladio ¡Que así sea!. Hoy Eladio
nos ha suministrado su articulo completo que lo transcribimos
en esta nota.
Cordialmente,
***
POPAYÁN, AÑO 2020
Por Arq. Eladio De Valdenebro
Abril 2004
(Alguien que salió de la ciudad a principios del
siglo 21,
regresa, buenos años después.
Y hace esta crónica, en mayo del año 2.020.)
Llegamos del aeropuerto en el autobús de turismo,
hasta el comienzo del Humilladero. Jóvenes uniformados, muy cordiales,
nos reciben el equipaje. Mi hotel queda a cuatro cuadras de allí,
pero no hay acceso en carro. Todo el centro antiguo está peatonalizado.
(Recordé Venecia: mi habitual hotel queda a varias cuadras del canal
hasta donde llega la góndola. Desde allí, alguien lleva mi equipaje
por estrechas callejuelas medievales.)
Las calles están llenas de estudiantes. El joven
maletero (fue mi guía unas buenas horas) me va contando: Popayán es,
ante todo, una ciudad universitaria. Hace varios lustros logró la
categoría de Distrito Estudiantil. Y algunas de sus universidades se
empeñaron en ambicioso plan de ofrecer calidad óptima en todos los
aspectos. Lo lograron: una demanda muy grande de matrículas se fue
gestando, para estudiantes de todo el país y del exterior.
El 28% de
la población de la ciudad es universitaria: estudiantes, docentes,
administrativos, personal de apoyo. Y buena parte de ese gran total,
son estudiantes foráneos. Así, el rubro mas alto de la economía local
está dado por la vida universitaria: matrículas, sueldos de
profesores y administrativos, servicios de alojamiento, comercio,
recreación, suministros, transportes, etc.
No hay "ciudad universitaria" según aquel anticuado concepto de un
gheto dorado, aislado de la gente. No. Toda la ciudad es "La Ciudad
Universitaria". Y se concentra grandemente en el sector antiguo. Un
alto porcentaje de sus construcciones - viejas o nuevas - es usado
como facultades, aulas, salones de estudio, bibliotecas, sedes
administrativas, laboratorios diversos, vivienda, servicios a la gente
universitaria. Muchos estudiantes - en horas libres - hace trabajos
diversos para el sector turístico. (Como mi maletero-guía...). Así,
pues, de muchas maneras, la vida universitaria permea toda la ciudad.
Hay - a lo largo de todo el año - diversos eventos de dimensión
continental, que traen universitarios extranjeros en torno a temas o
actividades específicas. Festivales universitarios de música, de
teatro, campamentos ecológicos, bienales de arte, congresos de acción
política, justas deportivas. Festivales Universitarios Nuestra América
es el acertado nombre que identifica toda esa serie de
acontecimientos. La ciudad se ha caracterizado ya, en el mundo
iberoamericano, como un centro universitario de avanzada, de
innovación, de intercambio.
La gran fiesta ciudadana es el día clásico de fundación de su mas
antigua universidad, la U. del Cauca, el 11 de Noviembre. Pero toda la
ciudad y todas las universidades de la ciudad festejan la gran fecha.
El centro histórico se convierte en una inmensa verbena ciudadana. La
fiesta no es en recintos cerrados, es toda en las calles. Grupos
musicales de universidades de todo el continente, de España y
Portugal, las recorren, se detienen en tarimas dispuestas en
plazoletas, en esquinas. Tres días - habitualmente un puente - en
que la ciudad exalta y festeja su mas preciada identidad.
La ciudad con tan grato aire juvenil, ha dejado atrás aquella imagen
conventual, triste, que le imponían sus celebraciones de Semana
Santa. (Era su única identidad visible...) Y este aire alegre de su
gente universitaria - a mas de la belleza total de su centro
histórico - le ha dado otro carácter, de gran dimensión económica:
ciudad de convenciones. Al año hay no menos de veinte grandes
congresos. La ciudad tiene capacidad instalada para eventos hasta de
5.500 personas.
Lo que fue hasta principios del siglo el vergonzoso Centro Comercial -
a una cuadra de la plaza de Caldas - fue demolido para el Centro de
Convenciones. Pero integrado funcionalmente en toda programación de
congresos, a los muchos pequeños auditorios, salones, teatros,
ubicados en la ciudad antigua. Coordinados y debidamente dotados de
ayudas audiovisuales, son sitio de comisiones parciales, de grupos
específicos, de reuniones y foros de cada evento. Así, los
convencionistas se recorren las amenas calles de la ciudad antigua
pasando de una salón a una tienda de artesanías, a un auditorio, de
una pequeña heladería a un teatro, a un puesto de comunicaciones,
tomando fotos en tantos sitios bellos.... La ciudad antigua es, en
realidad, el verdadero Centro de Convenciones.
La última noche de cada congreso, sus asistentes
son sorprendidos con algo único, a las 11 p.m.: un concierto de
campanas. Despedida bellísima a los visitantes, en que los ocho
campanarios antiguos de la ciudad suenan armónicamente según partitura
preparada por músicos expertos en tan singular instrumental. Si,
definitivamente: la despedida de la hospitalaria ciudad a sus
visitantes, con el concierto nocturno de campanas... si, es algo
único, algo inolvidable.
Talvez no hay en Colombia una ciudad con mas hermosas y singulares
áreas de recreación pública. El gran eje del sistema es el enorme
parque lineal - 18 kilómetros de largo - del río Cauca. Sus orillas
son un bosque continuo de robles, guaduas y guabos, guayacanes, mayos
y cucharos, mortiños, uvos, guayabos y minchinches. Y a todo su
largo, por ambas orillas, rutas para ciclistas y patinadores, para
caminantes y trotadores, senderos para cabalgatas. Bajo manejo
perfecto de una entidad privada que presta vigilancia, aseo,
mantenimiento. Tan espectacular parque urbano - una selva en medio de
la ciudad, exactamente - da albergue a gran cantidad de ardillas,
armadillos, venados, micos, aves canoras, pájaros de muchas especies,
que hallan aquí ambiente natural perfectamente restaurado, y el
respeto de los cientos y cientos de usuarios que se gozan tan
maravilloso escenario natural. Por el centro del larguísimo parque,
las aguas turbulentas del Cauca - en medio de piedrones enormes - son
emocionante ruta de canotaje, en muy diversos modelos. Popayán se ha
convertido, gracias a su sonoro río, en foco nacional de estos
deportes de alto riesgo. Y es tal la calidad y belleza del inmenso
parque, que su visita es parte indispensable de la programación de
todos los muchos y diversos eventos que suceden en la ciudad.
Pero otro deporte, este sí autóctono, ha tenido también enorme
difusión: los columpios de vuelo. En todos los parques, en colegios y
escuelas, en sitios privados de recreación, hay grupos de altos
mástiles para tan típico y divertido juego. Se celebran con frecuencia
campeonatos nacionales, pues se ha difundido ya por todo el país. Las
justas - obvio - son ganadas siempre por los equipos locales, que han
desarrollado increíbles piruetas, complicadas coreografías de grupo,
hasta formas riesgosas con deportistas que giran en sentidos
contrarios sobre el mismo mástil... Los otros ríos urbanos - Molino y
Ejido - tienen sus márgenes restauradas ambientalmente, también como
franja forestal, con caminos ecológicos.
Hace buenos años ya, la autoridad y el orden se impusieron - al fin! -
en todo el País. Con ocasión de un nuevo aniversario de la paz, se
inauguró recientemente la ciclovía turística Popayán - San Agustín.
Para el próximo año estarán ya concluidos varios ramales que llevarán
a los ciclistas-turistas, hasta los mas bellos pueblos indígenas de la
cordillera y al parque del Puracé. Se dice que con semejante escenario
de práctica dura del ciclismo, prontamente la Vuelta a Colombia será
ganada por deportistas locales...
Todos los habitantes de Popayán se sienten dueños de su centro
histórico. Lo aman, lo defienden, lo viven con respeto. Y lo muestran
con orgullo a los muchos visitantes que llegan por asuntos
universitarios, por convenciones, por turismo.
Se redujo sensiblemente la dimensión del área a preservar: las calles
Quinta, Cuarta y Tercera, desde el Cacho hasta la Ermita y los Quingos
de Belén. Hay un control estricto en la totalidad de detalles del
centro histórico: Al suprimirse el acceso vehicular, las enormes
puertas de garaje en las viejas casas se redujeron a las dimensiones
correctas.
Todas las canales son ya de sección semicircular, con pintorescos
perfiles de latón en los embudos que descargan a sozcos oblicuos. Se
recuperó "la piel de la Ciudad": no ya de boñiga, pero sí de cemento
rugoso encalado al carburo, sin estucos de yeso, sin pinturas
acrílicas. No hay mas puertas de aluminio, no hay mas ventanas de
perfil metálico.
Desde hace buenos años, el cuidado llegó a la forma de los techos.
(algo poco controlado luego del terremoto del año 83). Se retiraron
las claraboyas de eternit, las cubiertas acrílicas, las formas de
techos ajenas al estilo tradicional. Así, la fachada aérea del centro
se ha convertido en uno mas de sus atractivos. Los altos edificios de
la periferia inmediata orientan sus ventanas hacia la vista de tan
amable paisaje urbano.
Y los patios centrales de claustros y casonas,
recuperaron de tiempo atrás su amable vegetación. En muchos de ellos,
funcionan agradables bares, cafés, restaurantes y heladerías. Este
bello y novedoso uso se originó desde los primeros años del ya muy
famoso Festival Gastronómico de Popayán. Así, los patios bellísimos
que antes eran gozados tan solo por las familias residentes, con el
uso público de la mayoría de las casonas, se han vuelto parte vital
del espacio ciudadano. Y valiosos elementos del atractivo turístico
de la ciudad.
Se adoptó - para las manzanas vecinas al centro histórico - el
criterio de contraste. Esto ya se había iniciado, desde fines del
siglo 20, con el edificio de la Lotería y con el edificio Edgar Negret:
la belleza de la ciudad vieja se exalta, se evidencia mas, si está
rodeada de edificios totalmente modernos. Sin detallitos coloniales
(pues lo que hacen es confundir y mimetizar el estilo colonial de lo
realmente valioso). Existe la elemental norma de aislamientos entre
edificios vecinos. Así se evitó - muy oportunamente, desde principios
de este siglo - el desastre urbano de Cali, de buena parte de Bogotá,
de Medellín: las culatas de altos edificios. Que pueden tener decentes
fachadas a la calle, pero a los lados...vegonzantes culatas ciegas.
Y se prohibió - en toda la ciudad - la publicidad comercial visible
desde el espacio público. Hay, claro está, información de lugares
comerciales. Pero no publicidad de marcas. En Popayán, muy
pioneramente, se había logrado ya esto - aunque solo para el centro -
desde los años 70. De nivel constitucional fue el suspender la
privatización del espacio público por vendedores callejeros.
Pero fue Popayán la primera ciudad que logró aplicarlo en toda su área
urbana. Si, es cierto, el desarrollo económico que trajo la paz a todo
el país con el imperio de la autoridad, anuló la motivación de
subsistencia que habían tenido los vendedores callejeros.
El turismo tiene importancia enorme en la economía local. Tomó un gran
impulso cuando se pavimentó la vía Isnos-Paletará. Así se abrió el
acceso desde Popayán al gran atractivo turístico de San Agustín. Los
miles de extranjeros que antes llegaban allí por Neiva, lo hacen
ahora por aquí. Y aquí se demoran, pues la ciudad y su entorno tienen
mucho qué ofrecer.
Luego de mil peripecias diplomáticas,
jurídicas, comerciales, se logró el rescate de la Corona de los Andes.
(Se dice que hasta hubo actos violentos... ). El interior de la Torre
del Reloj se forró como una enorme caja fuerte, pero a la vez
escenario de exhibición de la mítica Corona y las nueve custodias.
Con acceso por controles electrónicos desde el segundo piso del
palacio arzobispal, es una de las visitas claves de todo turista.
Ahora el emblemático campanario de la catedral lo llaman "La Torre
del Oro".
El turismo ecológico tiene en el Cauca uno de sus puntos clave de
atracción. Hay cinco grandes parques nacionales, muy concurridos
gracias a vías y dotaciones adecuadas. Las antiguas haciendas se han
transformado en lujosos hoteles de campo.
Hay no menos de treinta sitios en la región, para turismo en carpas,
con los servicios necesarios. El cierre del centro a todo tipo de
vehículos, dio al excepcional conjunto urbano una calidad insuperable.
El comercio floreció, los servicios de restaurantes, hoteles, bares,
cines, recreación, etc. son actividades de muy buena rentabilidad.
(Así pasa en todo el mundo, con programas de peatonalización). En
torno al centro hay un buen sistema de parqueaderos, sin control de
tarifas. (Cosa que volvió competitivo el servicio).
Se están concluyendo los estudios para un enorme parqueadero de dos
niveles bajo todo el parque de Caldas. Tecnología española, sin
afectar los centenarios árboles. Y las ciclovías. Radiadas desde la
periferia inmediata del centro, llegan a todos los extremos de la
ciudad. Cuando se construyó la primera - de Chune al Cacho - la
Facultad de Medicina inició un metódico estudio para evaluar el efecto
en la salud de los usuarios.
Fueron tomados datos indicativos de salud (peso, triglicéridos,
oxigenación, tono muscular...) y un año después de inaugurada, se
evidenció el efecto enorme en la salud de los usuarios. (Tal estudio
fue premiado por la Academia Nacional de Medicina).
Mi joven guía me ha puesto en contacto con
empresarios de la ciudad. De los informes que ellos me darán sobre lo
económico, haré próximamente otra crónica.
Popayán, Enero 2004