JOSÉ MARIA LÓPEZ PRIETO "PEPON"
Viernes 28 de julio, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
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JOSÉ MARIA LÓPEZ (PEPON)
(1939)
Por: Guillermo Alberto González Mosquera.
El ingenio payanés relata que a su abuela le decían "la gallina de los huevos
de oro", porque cada descendiente suyo era necesariamente talentoso. Pepón
no podía ser la excepción. Por el contrario, es reconocido en Colombia como el
caricaturista político de mayor significación y el de mayor influencia en la
opinión al lado de Osuna. Su padre Arcesio López Narváez fundó y dirigió en
Popayán el periódico conservador "La Razón", fue parlamentario y ocupó la
Embajada de Colombia en Portugal. Su tío Carlos López Narváez se distinguió en
la literatura colombiana como un eximio poeta y tradujo del francés y del
italiano a los más notables exponentes del modernismo.
"Yo clasificaría mi actividad como narración gráfica" ha señalado Pepón
en un intento de definir el género que cultiva y en el cual ha innovado en
Colombia -. "Me marcó que en mi infancia un pariente de mi madre nos contaba
historias y al mismo tiempo las iba ilustrando en pliegos de papel. En ese
tiempo yo aún no sabía escribir, pero pintaba lo que sucedía en mi casa. Dejaba
dibujos como testimonio de los hechos que presenciaba y de lo que me contaban
familiares y amigos. Así se inició la que sería mi vocación definitiva".
Inició estudios de Arquitectura en la Universidad La Gran Colombia en Bogotá,
pero muy pronto los abandonó cuando el Director del periódico El Siglo, a
quien acudió para ofrecerle sus servicios como caricaturista, se dio cuenta de
sus aptitudes y decidió ofrecerle las páginas del diario para que expresara sus
puntos de vista a través de sus historias gráficas. Fue un contacto efímero.
Apenas necesario para que apareciera su primer trabajo profesional y para dejar
una crítica mordaz al Alcalde de Bogotá y salir a El Espectador, donde
Don Guillermo Cano le propone que se vincule permanentemente como ilustrador y
que con la mayor brevedad deje los registros de un conflicto laboral que
involucra a la Aerolínea Avianca y que se extiende a otros sectores de la vida
nacional. Pepón acepta y se queda por muchos años en el diario de los Cano.
Un día lo busca el economista caldense Gómez Arrubla que acaba de escribir un
texto de Economía, que encuentra difícil de asimilar para los estudiantes si
simultáneamente no cuenta con ilustraciones que lo hagan más digerible. Le pide
a Pepón que a través del dibujo lo simplifique y lo matice con un poco de humor.
Acepta el reto y muy pronto se convierte en alguien a quien se busca para
introducir una pedagogía que se sitúa en el ámbito popular, cumpliendo el
cometido de enseñar de una manera diferente, situada al alcance de todos y no
desprovista de una cierta manera de divertir al lector mientras se le
suministran informaciones y conocimientos. Publica así, manuales de inducción
para empresas, folletos para enseñar a respetar el medio ambiente o para
introducir normas de salud preventiva, para cultivar ciertos productos o para
beneficiarse de los medios culturales. Inició en Colombia la introducción del
texto dentro del dibujo, escrito por el propio autor, tal como se hace en las
historietas cómicas.
Desde principios de los sesenta, los grandes diarios y revistas de Colombia le
abrieron sus puertas. Fue ilustrador del Magazín Dominical de El
Espectador y ya en 1965, su resumen de la actualidad nacional en la última
página del suplemento literario, se convierte en una de las secciones preferidas
por los lectores. Cuando en 1971 se traslada al diario El Tiempo, tiene a
su cargo las caricaturas de las páginas editoriales, hasta nuestros días con sus
cuatro cuadros de los sábados, titulados "Séptimo Día", en los que
registra con perspicacia los acontecimientos marcantes de la última semana.
En 1983, Belisario Betancur lo envía como Cónsul de Colombia en Sâo Paulo,
Brasil, en donde permanecerá por ocho años desempeñando funciones diplomáticas y
perfeccionándose en el uso de la sistematización para el diseño gráfico. En su
gestión libró memorables batallas en los diarios brasileños para defender la
imagen vulnerada del país, usando cartas cáusticas de corte nacionalista que
provocaron sonoros debates en los medios locales.
A su regreso a Colombia retoma de inmediato su actividad en El Tiempo, la
revista Cromos y en publicaciones de los Estados Unidos como The
Colombian Post y lo último Pent House.
Pepón logra con un ingenio sin par, describir una situación de la vida nacional
en forma ingeniosa y punzante. Es talentoso como crítico y consigue en breves
trazos identificar inequívocamente la figura de un personaje y sus actitudes
características. Nada ni nadie se escapa en Colombia a su fino humor, que muchas
veces es cáustico y demoledor y otras pedagógico y aleccionante. Se separa de la
idea de que la caricatura haga cambiar de opinión a la gente. No piensa que sea
capaz de formar o deformar, como sí logran hacerlo las columnas de opinión. Cree
más bien que sirve para cimentar una idea basada en hechos suficientemente
conocidos. En este sentido, es alguien con una visión realista, alejado de
vanidades y con un gran respeto por el lector. En la historia de la caricatura
colombiana- un género reservado a mentes cultas y dotadas para ser
particularmente ingeniosas- ocupa desde ya un lugar indiscutible de primer
orden. Actualmente vive en Bogotá en pleno auge de su actividad creadora.