MARCOLFO OBREGON
Miércoles 6 de octubre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Juan Andrés Jaramillo Salazar, payanés,
escritor, poeta -véase el archivo de la Red, 21 de septiembre,
2004- nos ha enviado este artículo sobre el arte de Marcolfo
Obregón.
Nuestros agradecimientos para Juan Andrés.
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MARCOLFO OBREGON
Por Juan Andrés Jaramillo Salazar.
Cuando la religión, la ciencia y la moral se
derrumban, el hombre aparta su vista del
exterior centrándose consigo mismo, y
origina por consiguiente manifestaciones
de gran giro espiritual, como lo son la
Música, la Pintura y la Literatura
Eternas Verdades del Alma Wassily Kandinsky
Marcolfo Obregón nace en Bogotá, en 1932 fecha que identifica a
otros artistas prominentes en la plástica Colombiana, cuyas
mutuas influencias se reflejan en sus obras pictóricas e
intelecto como son: Fernando Botero, Beatriz Gonzalez, Enrique
Grau, Maria Thereza Negreiros para mencionar algunos que fueron
ganando espacio y liderando pautas estéticas que en su momento
propiciaron las mas controvertidas críticas en la historia de
las artes visuales de los últimos cincuenta años. Marcolfo hace
parte de esta generación contemporánea cuyos aportes a la
teoría estética, definitivamente, enseña a una Colombia dentro
del contexto creativo Latino Americano como a un País de
vanguardias, que lidera en las artes un compromiso ante el resto
de los Países del hemisferio Americano y ante el mundo.
El maestro Alejandro Obregón es uno de ellos cuya trayectoria y
misión no lo diferencian en nada de los demás artistas, quienes
tienen la delicada tarea de manifestar a través de la guía y la
enseñanza, conducir a otros hasta ciertas inducciones. Fue así
como hizo parte de ese firmamento estelar de influencia y ayuda
para estructurar al joven Marcolfo, quien en sus inicios
artísticos empieza la búsqueda de esa huella que le
caracterizará.
Marcolfo estudia Diseño Arquitectónico y Artes Visuales en la
Universidad Nacional de Bogotá y se inicia ganando premios en el
Primer Festival de Artes en Cali y en el Salón Francisco Cano en
Bogotá. El ICETEX, le otorga una beca distinguiéndolo y se
especializa en la Escuela La Mazana en Barcelona y en la Escuela
de Artes Decorativas en París.
Ha sido catedrático de Bellas Artes, impartiendo a varias
generaciones lo que sus antecesores le habían inculcado.
Muralista no sólo en Colombia sino también en Países donde ha
sido acogido. Seleccionado en portafolios junto a otros
destacados artistas, además de ilustrar libros de Poesía.
Marcolfo ha viajado el mundo con su obra pictórica,
destacándose doquiera que haya representado a su Colombia linda,
museos, galerías y centros de cultura. Sus obras hacen parte de
colecciones públicas y privadas e inventarios de instituciones
del mundo del arte.
Walter Engel en 1960 reconoce por primera vez la obra de Marcolfo
Obregón y dice: El artista maduro y de acentuada nota
personal.. Se refiere de él como un artista con futuro en
el medio artístico y así mismo afirman otros que reconocen este
valor de la pintura y de las artes.
Marcolfo sin llegar a ser controversial, incluye mensajes
directos pero sutiles en sus pinturas con argumentos cubistas y
expresionistas, de cuidadosas imágenes; unas sucintas, otras
espontáneas pero con iguales efectos impactantes. La idea se
visualiza, traduciendo color, composición, planos, dimensiones,
fondo y generalidad como obra artística.
Su obra es un compendio de vivencias que se convierte en el
legado estético y enciclopédico de consulta académica, pero
ante todo en la fuente de inspiración y del debate, que enluce
el lugar en donde se cuelga la obra. Sus trazos son plasmados con
el ánimo de registrar sus impulsos y devociones, dejando ver el
trayecto de una evolución fresca y natural, de talento
inmaculado, que ha sabido perpetuar cada lustro recurrente en
cuarenta y cinco años de imparable trasegar con su existencia.
Marcolfo posee elementos de juicio como para reconocer sus
intenciones en lo subjetivo y el objetivo de su materia, poniendo
en práctica formulas inherentes a la visión de su mundo
onírico, emocional, psicológico, idealizado y físico. De esta
manera su arte entrelaza la alquimia centrífuga de su identidad
manifestada que pocos artistas llevan a este punto.
Al interactuar con el medio ambiente en general, se emprende lo
inevitable del ser pensante y creativo, la jornada de la vida,
que de forma introspectiva expresa nuestros análisis con
dialéctica y dualidad, o espontáneamente, permitiendo la
suspensión de imágenes que reflejan esas jornadas.
Marcolfo en su destreza como dibujante nos halaga con retratos
que eleva a paisajes de primer plano, trayendo a colación el
clásico dibujo renacentista Italiano o Español, de trazos
limpios en su ejecución y expresiones sueltas es
decir, sin la rigidez exigente del dibujo académico, haciendo de
estas verdaderas obras ecuánimes de exultante belleza. Yo
diría: Marcolfo pinta como esculpiendo el sagrado acto de
crear en un ritual matutino, que empieza con un gorgojeo de los
pájaros de vuelos raudos, con improntus que terminan con su
firma
En su obra de lienzo y óleo, existe una similitud con referentes
mayores, insinuaciones lejanas o cercanas que quizá rememoren un
catalizador de funciones tejidas entre naturaleza / hombre, la
eterna dicotomía, que transluce sombras, de kaleidoscopios
cubistas y expresionistas, de espejismos reales e infranqueables,
de denuncias y parodias, en donde el hombre y la naturaleza son
sus protagonistas, imágenes patéticas del ineluctable
patrimonio de la humanidad.
En sus series a través de su propia historia como artista y como
hombre, aparecen en su inventario: paisajes sanos o desolados,
casitas, capillas y cristos, deforestaciones y nocturnales,
retratos y paisajes corporales, desnudos reclinados, parásitas
recordándonos a la maestra Georgia Okeefe, conchas marinas
de sus vivencias en Puerto Rico, frutas y vegetación, las calles
de San Juan, jinetes y toreros, un vanguardismo urbano que
rememora a Giorgio Dchirico, proyectos esculturales para
espacios públicos, pero una de las facetas que mas atrae, es su
sensibilidad humana que connota lo social como primera y ultima
intención de todo artista, su alto grado de compromiso por un
mundo mejor e idealizado, la máxima conciencia. En algunos de
sus cuadros existe la álgida presencia de las ambivalencias
Latino Americanas, de tradiciones alteradas y mutantes.
En la obra paz con pan se trata de convertirla en
estampilla para los correos nacionales y así contribuir a
recoger ese pan no metafóricamente, sino en realidad en estado
de reposo, aliviando así penurias innecesarias de la atribulada
existencia humana. Estas alegorías, son los anhelos universales
que se repiten a lo largo de la geografía mundial, por tanto los
aportes de Marcolfo vuelven a contener desde siempre una sencilla
solución de primera instancia. Colombia, irónicamente significa
Colomba o paz, un derecho inalienable y perdido por rescatarse,
hacia un silencio constructivo.
En la otra obra de carácter social hay un inminente no a
la guerrilla composición semi abstracta, que detiene la
acción beligerante de los hombres en cualquier bando, y de su
boca sale volando la paloma blanca, en lugar de proyectiles que
hieren mas y son mortales.
Las idealizaciones cosmogónicas de Marcolfo místico y
espíritual, de temas universales, son las obras de toda una
vida, aquí solo tratamos de cubrir en parte el viaje largo y
longevo, su obra ya cruzó fronteras, recorrió mundo y
nuevamente se proyecta hacia los espacios conocidos y aun por
conocer, llevando su obra a aquellos eclécticos y a aquellos
simplemente de puro corazón, quienes desean hallar ese reflejo
artístico y comparativo consigo mismos.
Por: Juan Andrés Jaramillo
Critico / Curador de Arte
International Art Critic Association
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Orlando, Primer Trimestre 2002