GRACE MUGRABI DE COHEN
Jueves 16 de septiembre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos de la Red:
Me ha llenado de
nostalgia al conocer la muerte de mi querida amiga y compañera
de colegio Grace Mugrabi de Cohen. Grace en todo
momento se sentía orgullosa de ser payanesa y colombiana. Ella
fue una persona especial, sencilla, generosa, amiga de sus amigos
y profesaba una fe muy grande en Dios. En el colegio de las
Salesianas compartimos la primaria y la Secundaria y muchas
anécdotas y estoy segura que cada una de las compañeras
pudiéramos escribir. Durante el Terremoto de Popayán ayudó
incansablemente y organizó a la colonia en Panamá. Grace vivió
en Colón inicialmente y luego en Ciudad Panamá en donde al lado
de su esposo David Cohen formó un hogar bello, junto con sus
cinco hijos Moisés, Leo, Dany, Víctor y Marcela.
Quiero destacar que Grace fue una colaboradora excepcional en las
diferentes colectas para los Ancianos y para las obras del
Instituto Don Bosco. Ella era siempre una de las primeras en
tendernos su mano generosa, puedo decir que en todo lo
relacionado con el Cauca y Popayán su tierra natal. Hoy su
partida nos ha dejado un vacío inmenso y queremos expresarle a
su esposo David y a cada uno de sus hijos, a sus nietos, a sus
hermanas a su familia en general nuestro más sentido pésame.
La memoria de Grace siempre seguirá en el corazón de todos
aquellos a quienes ella distinguió con su cariño, generosidad y
amistad.
Para terminar, reproducimos lo que una de sus sobrinas, Lilian ha
escrito sobre Grace.
Cordialmente, AMALIA GRUESO DE SALAZAR
***
Grace Mugrabi de Cohen
Te nos fuiste, sin avisar, a uno de tus intempestivos viajes...
Imagino, con toda seguridad, que donde quiera que te encuentres
estarás haciendo lo de siempre: riendo, gozando, aprendiendo,
trabajando y sobre todo, ayudando a los demás.
Te nos fuiste, Tia Grace, y el vacío que has dejado es
infinito...
Pero, previsora como siempre, dejaste también mil elementos para
llenar el enorme vacío de tu ausencia. Has dejado una familia
unida, entera, un árbol enorme con ramas y raíces cimentadas en
las tradiciones, en el amor, en la generosidad, y en todos los
valores que a tu familia le inculcaste a través de tu ejemplo.
Nos dejas también los lindos recuerdos de tu corazón
hospitalario y generoso: tu casa siempre llena, tus enormes
fiestas y comidas, tu espíritu bullicioso y alegre, que nos
contagió a todos de esa increíble capacidad de dar, que tú
tenías.
Y nos dejas, al irte, el ejemplo del motor que siempre fuiste.
Trabajadora incansable y creativa, con un empuje inagotable, no
sólo para ayudar a los tuyos sino a quien te necesitase.
Te fuiste, Tia Grace, y estamos muy tristes. Pero a tí, te
recordaremos como tú lo hubieras querido: sonriendo y feliz,
siempre...
Lilian
Miami, Septiembre 6 de 2004