MICHINCHE
Viernes 5 de mayo, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
William Efraín Abella Herrera nos envía sus notas sobre el famoso
Michinche.
Nuestros agradecimientos para William.
Cordialmente,
***
La nostalgia de una fruta
Por William Efraín Abella Herrera
División de Comunicaciones
[email protected]
Está presente en la memoria de los mayores y en el desconocimiento de las nuevas
generaciones; su sabor y aroma sólo genera la nostalgia de los abuelos. Se
encontraba en los patios de las casonas del centro de Popayán, como en las
fincas cercanas a la ciudad. Es el Michinche. Conocido científicamente con el
nombre Campomanesia lineatifolia, hoy se halla casi extinto en la zona.
De la familia de las Mirtáceas, su origen es la amazonía que comparten Brasil,
Perú, Bolivia y Colombia. No obstante su procedencia, se encuentra en el
pacífico colombiano hasta Panamá y los valles interandinos cálidos y templados
de Boyacá, Cundinamarca, los Santanderes, Valle y Cauca. Esta amplia
distribución presupone una gran variedad genética de la especie y una confirmada
riqueza cultural entorno a esta fruta, de ahí que reciba tantos nombres, algunos
de ellos: Champa, Chamba, Guayabo Anselmo, Guayaba de leche, Guayaba de mono,
Michinche y Palillo.
El fruto del Michinche es una “guayaba” verde achatada que al madurar se torna
amarilla. Su pulpa es de un blanco crema; de agradable aroma y sabor con
presencia de semillas amargas al paladar. Se puede consumir directamente o
utilizarla en la elaboración de dulces, mermeladas, jaleas y helados, postres,
jugos, pulpa, cremas, tortas, vino, sabajón y yogur. La madera de este árbol,
considerada por los campesinos como “fina”, se usa como mango de herramientas,
poste y leña. El ganado no consume sus hojas, lo que lo potencia como cerco
vivo. La sabiduría popular reconoce propiedades medicinales en el árbol: la
raspadura de la madera en agua se toma contra la hemoptisis (sangrado al toser),
síntoma asociado en la mayoría de los casos con la tuberculosis pulmonar.
También se extrae tintes de las semillas del Michinche; frutal que no supera los
12 metros de altura y 25 cm. el diámetro del tronco.
La gran demanda que hay en el mundo de colores, sabores y perfumes naturales y
exóticos con aplicación en la industria, ha llevado a un grupo de investigación
de la Universidad Nacional a estudiar la composición química de los frutos del
Michinche, como de los componentes que constituyen su aroma. El proyecto
presenta resultados en tesis finalizadas de fitoquímica de los frutos; en
economía con un estudio sobre la prefactibilidad comercial de la pulpa
procesada. Actualmente trabajan en dos nuevos proyectos en búsqueda de
principios activos de uso medicinal, y en el montaje de una planta de
procesamiento de la pulpa.
No obstante crecer en forma silvestre, su cultivo y consumo fue practicado por
algunas culturas precolombinas. Hoy como fruto promisorio se debe estimular su
cultivo no sólo por motivos conservacionistas sino también comerciales. Las
semillas tienen viabilidad corta, por eso una vez extraídas del fruto se lavan;
bajo sombra se airean y siembran en almácigos de aserrín húmedo descompuesto. A
las dos semanas germinan. Cuando las plántulas presentan un par de hojas se
pasan a bolsas plásticas, con proporciones iguales de tierra negra, arena y
materia orgánica. Al alcanzar un tamaño de 40 cm. de altura se trasplantan al
sitio de cultivo a una distancia mínima entre árboles de 5 m., lo que posibilita
el asocio con cultivos menores.
La primera cosecha se tiene al sexto año de ser sembrados, generalmente en los
meses de marzo y abril. En algunas zonas, el Michinche es atacado por la mosca
de la fruta que se alimenta de la pulpa y la deteriora; su control se realiza
con trampas o con la recolección y entierro de los frutos dañados.
Cristina Garzón investigadora de la Universidad Nacional señala que “el
desarrollo del cultivo de este frutal requiere investigación y recolección de
germoplasma, adaptación en diferentes condiciones de suelos, propagación
vegetativa, fertilización, manejo agroforestal y tecnología de conservación y
procesamiento del fruto en el nivel de campo. El mejoramiento genético debe
incidir en caracteres de productividad, calidad de pulpa, eliminación de amargor
de las semillas y precocidad productiva”.
El Michinche junto a otros árboles frutales, presentes en la memoria de
payaneses y caucanos, no pueden quedarse en el olvido sino estar en nuestro
futuro inmediato como la herencia verde que legamos a las nuevas generaciones
con valores agregados que estimulen su conservación.
Valor nutricional de 100 gr de la pulpa del Michinche
Fuente: Frutos y Hortalizas promisorias de la Amazonía
Secretaría Pro Tempore Tratado de Cooperación Amazónica
Componente, Valor:
Agua 82,8 g; Valor energético 64 cal; Proteínas 1,6 g; Lípidos 1,0 g;
Carbohidratos 13,9 g; Fibra 0,8 g; Cenizas 0,7 g; Calcio 38 mg; Fósforo 29 mg;
Hierro 3,2 mg; Vitamina B1 0,04 mg; Vitamina B2 0,04 mg; Niacina 0,05 mg;
Vitamina C 33 mg