JUAN MARTINEZ MONTAÑES
Jueves 20 de mayo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Cuando indagamos por los imagineros más famosos e insignes al
admirar nuestra Semana Santa y la de Sevilla, siempre se nos
responde: el español Juan Martínez Montañés y
el indígena quiteño Manuel Chili apodado El Caspicara
(Piel de Palo). Sea ésta la ocasión para dedicar unos
cuantos párrafos al primero y en otra oportunidad a Caspicara.
Diego Velásquez, J M Montañés,.
óleo en lienzo, Museo del Prado
Juan Martínez
Montañés nació en Alcalá La Real (Jaén), España y fue
bautizado el 16 de marzo de 1568. Sus padres fueron Juan
Martínez bordador y María González. Juan tenia 19 años cuando
contrajo sus primeras nupcias con Ana de Villegas, de 16 años,
el 22 de junio de 1587. Viudo en 1613, casóse al año siguiente
con Catalina de Sandoval y Salcedo de 16 años; el padre y el
abuelo, los pintores Salcedo, eran amigos y colaboradores de
Juan. De su primera esposa tuvo 5 hijos y 7 con la segunda.
Juan Martínez comenzó tempranamente a aprender el oficio en
Granada. A los 14 años se traslada a Sevilla donde hay una
naciente y prometedora escuela escultórica. A los 20 años, ya
con su título de maestro escultor, tallista y maestro de
retablos, tiene una clara vocación: la escultura de temas
religiosos. La mayor parte de su obra la realizó en madera
tallada y policromada, imprimiendo a sus imágenes un
extraordinario realismo.
Tal era la perfección de sus tallas que los sevillanos
comenzaron a llamarle "el dios de la madera". El rey
Felipe IV le encargó a Montañés que realizara su busto y Diego
Rodríguez de Silva y Velázquez, al que con justicia podía
habérsele llamado "el dios de los pinceles", pintó,
en óleo sobre lienzo, el retrato de Montañés. Hoy se encuentra
en la estatua ecuestre de la Plaza de Oriente y el retrato en el
Museo del Prado. Pagó Felipe IV su trabajo a Montañés
concediéndole un navío para las Indias, cuya ganancia no pudo
ver el artista por la lentitud burocrática.
Por esa época la vida de Montañés era desahogada. Luego
llegaron los años malos: la dispersión de sus colaboradores, la
competencia de artistas jóvenes, quebranto de las enfermedades
(en 1629 estuvo más de 5 meses enfermo), que fueron aminorando
el trabajo. El barco del Rey no acaba de concedérsele; la obra
del retablo de San Miguel de Jeréz, se enreda en interminable
pleito; el artista se encuentra sin recursos y por primera vez
apremia el pago de lo que se le debe, viéndose forzado a aceptar
una avenencia en el precio del retablo de San Miguel, en
perjuicio suyo..
Este retablo fue su última obra; acabado por fin en 1644, no
consta que hiciese nada después. Pero no fueron los achaques,
sino la peste quien vino a poner término a su laboriosa vida
cuando tenía 81 años. El 18 de junio de 1649, fue enterrado en
la antigua iglesia sevillana de La Magdalena, derribada en 1811.
Su viuda logró al fin la concesión del famoso navío.
Montañés fue el instrumento en la transición del manierismo a
barroque. De su obra documentada en la Semana Santa de Sevilla
tienen por un lado a la tristemente desaparecida en 1936 Virgen
de la Hiniesta y su inconmesurable obra el Señor de la
Pasión que al verlo el arzobispo Antonio Depuig Dameto
comentó al maestro que le notaba un gran defecto, para
contrariedad del escultor que era hombre temperamental; preguntó
entonces a monseñor que cual era tal defecto y éste le
respondió que a Nuestro Padre Jesús de la Pasión sólo le
faltaba un detalle: respirar.
"Las obras de Montañés se distinguen por la hermosura,
distinción y naturalidad de los semblantes y del porte de las
figuras, coincidiendo en ello con las mejores obras pictóricas
de Bartolomé Esteban Murillo, sin que éste famoso maestro
sirviese de guía al genial Montañés".
Entre sus esculturas más famosas están: San Bruno, Santo
Domingo de Guzmán, La Concepción, El Cristo de la Buena Suerte,
San Francisco de Borja, El Cristo Yacente. Su obra más
antigua: El Niño Jesús.
En cuanto a los altares: el de la iglesia de San Jerónimo (1612)
por la cual recibió 3.500 ducados y 300 fanegadas de trigo; San
Miguel en Jeréz de la Frontera y el de Santa Clara en Sevilla.
Se cree que las imágenes que hay en Lima, Perú, El Señor
Crucificado de la Pasión y el Cristo del Auxilio, fueron
ejecutadas por Montañés.
Cordial saludo,
Referencia: El libro de María Elena
Gómez-Moreno: "Juan Martínez Montañés",
contiene, además de la biografia del Maestro, láminas con una
gran selección de la obra de Montañés.