CIRUGÍA PLÁSTICA
Viernes 3 de marzo, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Iris Luna Montaño, médica payanesa, nos ha enviado su importante
conferencia sobre la Cirugía estética e imagen corporal. Estadísticas
recientes nos dicen que en Colombia, paraíso de las cirugías, se
están realizando por año más de 200.000 cirugías estéticas y en sólo
la ciudad de Cali 100.000.
En esta ocasión sólo reproducimos los primeros párrafos de esta
conferencia y las personas que estén interesadas en el texto
completo, con mucho gusto se lo podemos enviar por este medio.
Nuestros agradecimientos a la doctora Iris.
Cordialmente,
***
Conferencia: 41cof11 24863
Cirugía estética e imagen corporal
Por: Iris Luna Montaño.
Médica Psiquiatra. Universidad Pontificia Bolivariana. Medellín. Colombia.
* Docente de psicopatología en la Maestría en Psicología Clínica Universidad
Católica de Colombia, Bogotá.
E-mail: [email protected]
Resumen
En estos momentos hombres y mujeres están preocupados por su apariencia física y
buscan continuamente métodos y recursos económicos para perfeccionar su anatomía.
La mayoría de los estudios disponibles, reportan que quienes se someten a
cirugías estéticas sencillas generalmente quedan satisfechos con los resultados
de los procedimientos cosméticos, aunque existen en la actualidad escasos
estudios rigurosos al respecto. Procedimientos quirúrgicos más complejos como
cambios extremos en la fisonomía del individuo (“extreme makeover”) ó
septo-rinoplastias parecen requerir una mayor adaptación psicológica que los
llamados procedimientos restauradores (ritidoplastia, blefaroplastia). Los
pacientes con expectativas poco realistas acerca de los resultados de las
intervenciones cosméticas son quienes muestran una mayor insatisfacción. Muchos
individuos nunca se van sentir satisfechos con las cirugías que les practican a
pesar de los buenos resultados quirúrgicos. Algunos de ellos padecen del
trastorno dismórfico corporal (encontrando defectos imaginarios) y otros padecen
una nueva obsesión por la belleza, denominada con cierta reserva adicción a las
cirugías (buscando cada vez más perfección física).
Este material pretende señalar la correlación existente entre el constructo
psicológico llamado Imagen corporal y la demanda y empleo actual de la cirugía
cosmética
Introducción
“Lo bello es el comienzo de lo terrible que los humanos podemos soportar”
Rainer María Rilke
“Las vertiginosas metamorfosis corporales a las que se han sometido las mujeres
en poco tiempo apenas han logrado conciliarlas consigo mismas. Una inseguridad a
diario alimentada por el dios “mercado” con nuevos cosméticos, tratamientos
quirúrgicos, dietas, gimnasias y moda en general, con los que renovar la promesa
de una belleza inalcanzable “
Lourdes Ventura.
(La tiranía de la belleza)
Durante la última década, la práctica de la cirugía plástica ha experimentado un
gigantesco crecimiento, manifestado en el incremento de las intervenciones que
se realizan año tras año. Si en 1992 la sociedad Americana de cirugía plástica
reportó 1.515.222 procedimientos quirúrgicos incluyendo los datos de
intervenciones reconstructivas, (1) en el año 2004 se registraron 14.785.814
procedimientos de cirugía plástica; de los cuales 9.210,627 fueron cosméticos (Cirugías
y procedimientos poco invasivos Vg. Aplicación de “botox”) y 5.575,187
correspondieron a procedimientos reconstructivos (2). Estas estadísticas apuntan
sin duda alguna a un incremento, rentabilidad económica y desarrollo vertiginoso
de esta disciplina médico quirúrgica (3)
En el desarrollo de este material pretendo señalar algunos aspectos relacionados
con el ejercicio actual de la cirugía plástica; y de que manera dichos puntos se
relacionan con la imagen corporal y su compleja psicopatología.
Recordemos que la cirugía cosmética comienza cuando las personas identifican en
su aspecto físico un problema que desean corregir cambiando su exterior para
ponerlo en armonía con el interior; el problema reside en lo subjetivo que puede
llegar a ser el concepto personal de imagen corporal en su contenido
informacional, perceptual y afectivo. En una ocasión se presentó ante un
cirujano plástico reconocido una paciente con el tabique nasal desviado y una
nariz de tamaño descomunal. Y comentó “Doctor tengo un problema”. “Se ve con
claridad –dijo él- usted se beneficiaría de una septo- rinoplastia”, a lo que la
mujer contestó muy molesta: ¿cómo se le ocurre? ¡Mi problema es que mis senos se
están cayendo y necesito un levantamiento urgente!
Resulta claro que un aspecto físico mejorado, más armónico y atractivo en la
mayoría de los casos conduce a cambios tales como una mayor confianza del
paciente y un incremento de la autoestima. No obstante, hay algunos casos
clínicos que nos hacen reflexionar, y podemos observar de manera contundente que
la misma cirugía cosmética ayuda a poner en evidencia trastornos
psicopatológicos que generalmente no son reconocidos como tales por los
pacientes y que les llevan a situaciones muchas veces extremas y dolorosas.
Reconocer estos comportamientos patológicos alrededor de la cirugía estética
puede ser de gran ayuda para comprender e intervenir a tantos pacientes
obsesionados con la belleza “Express” y los cambios extremos ó poco realistas.
Definición
El término de cirugía plástica proviene de la palabra griega plastikos que
significa reconstruir, moldear, modelar ó crear (4). Sin embargo esta acepción
parece estar incompleta porque dentro de la cirugía plástica existen ramas que
se especializan más en la “función” (cirugía reconstructiva) y además como
veremos en el artículo, cierto tipo de intervenciones inciden en lo psicológico
y lo social (cirugía cosmética).
Dentro de las competencias de la Cirugía Plástica, se encuentra la Cirugía
Estética ó cosmética, como una parte fundamental de esta especialidad. A
diferencia de la Cirugía Reconstructiva o reparadora que se ocupa de restaurar
las partes del organismo afectadas o deterioradas por un accidentes, tumores,
malformaciones congénitas, quemaduras etc., la cirugía cosmética representa un
uso particular de la especialidad, que centra su capacidad operativa en la
corrección de algunos rasgos morfológicos no aceptados por los pacientes o no
compatibles con los cánones de belleza mediáticos en una cultura o culturas
determinadas(4), por consiguiente, en la cirugía estética se reconoce que muchas
de las indicaciones pueden ser francamente “subjetivas”. (5).
La cirugía estética se considera una especialidad única porque, a diferencia de
cualquier otro procedimiento quirúrgico, éste normalmente es incentivado y
propuesto por el mismo paciente y no por el médico especialista, constituyéndose
en el tipo de intervención quirúrgica que genera el mayor número de reacciones
emocionales agudas por parte de sus usuarios (6); por otra parte, debemos
considerar que la mayoría de individuos que solicitan este tipo de
intervenciones, experimentan un dualismo entre los rasgos físicos observables y
algunos auto-esquemas internalizados (vgr. Auto-imagen, auto-concepto, auto-estima)
(5).>