OTRO ESPANTO PAYANES: III
Vienres 18 de julio, 2003
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Los guayacanes de la Avenida Panamericana de Popayán han
recibido una defensa cerrada de los habitantes de la Ciudad
Blanca. Transcribimos hoy algunos de los que nos han llegado
acerca de este tema.
El poeta y escritor Marco Antonio Valencia Calle nos
escribe y su punto principal es que se "ha armado escándalo
por cuatro palos" pero que no dicen nada cuando se masacran
indígenas, ni cuando la TV muestra la violación de los derechos
humanos. Los interesados en leer la nota que nos envió el poeta
y escritor, se la remitiremos, a pedido, por email.
***
GUILLERMO VARONA:
Si el problema es de los separadores, la solución lógica es
subirlos y hacerlos más fuertes, sin cortar los árboles, no les
parece?
HERNAN FRANCO:
Sería posible que alguien en Popayán nos consiga las
direcciones del E-Mail que las oficinas importantes del Gobierno
Municipal de Popayán tienen, para que asi TODOS LOS 400 MIEMBROS
DE LA RED PAYANESA les enviemos un mensaje individual de protesta
por tan vil atentado. Así, a ver si con una inundación masiva
de mensajes podemos presionarlos hacia el camino del bien ecológico
y hacerlos parar en esta nefanda tarea que actualmente ellos
persiguen.
El Liberal del 18 de julio, en su página editorial se refiere
también a este asunto y de él transcribimos los parrafos
seleccionados siguientes:.
¿Quién defiende a los árboles?
Editorial de El Liberal
(Fracmentos).
Es muy significativo y aleccionador, que con motivo de tala que
quiere hacer Invías con los hermosos guayacanes del sector norte
de la Avenida Panamericana, se haya despertado un tan sentido y
profundo rechazo de la ciudadanía. No es discutible que el
Instituto quiera volver más segura la vía. En eso está
cumpliendo con su deber, puesto que ya son muchos los accidentes,
varios de ellos fatales que se han venido presentando con
frecuencia que inquieta.
Estaríamos siendo injustos si a la decisión se le endilgara
mala fe, que repetimos no vemos por ninguna parte. El problema
está en el tipo de solución que se quiere dar al asunto,
presentándola como la única posible lo cual no es cierto.
Afirman los defensores de la medida, que en ninguna parte del
mundo las vías de tráfico rápido pueden aceptar árboles en
los separadores, puesto que se convierten en obstáculos para la
adecuada visibilidad y terminan siendo parales en los cuales
terminan insertados los vehículos, con grave peligro para los
conductores y pasajeros. Allí está el error.
Principiando por darle a la vía el carácter de tráfico rápido
cuando no debería ser así. La entrada a la ciudad máxime
cuando tenemos una variante para tráfico pesado o para ser
utilizada por quienes no desean entrar a ella- no tiene por qué
aceptar velocidades mayores.
Lo que socialmente ha pasado en este caso, debe llenarnos de
alegría, al comprobar que estos mensajes cívicos y ambientales,
llegan a las gentes y definitivamente convencen hasta crear la
necesidad de tener mecanismos espontáneos de defensa. Más allá
de un caso que se podía tratar con frío tecnicismo, hay un
estado de ánimo que es revelador y sintomático.
Apelamos, entonces, al buen juicio de las autoridades
competentes, para que den una nueva alternativa a la que han
adoptado y proporcionen a los muchos que han salido en defensa de
los guayacanes, la satisfacción de que vale la pena luchar por
la naturaleza, que es como luchar por nuestra propia vida. Y
sobre todo, no dar mal ejemplo, que así sea con sana intención,
es lo que se está produciendo.