GOLOSINAS Y COMIDAS PAYANESAS
Martes 7 de septiembre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Daniel Arturo Vejarano V., escribió el
siguiente delicioso artículo que nos describe las golosinas y
sabrosas comidas payanesas autóctonas que desde niños empezamos
a saborearlas con avidez.
Cordial saludo,
***
Las viejas tiendas payanesas
Por: DANIEL ARTURO VEJARANO V.
ESPECIAL PARA EL LIBERAL
3 de septiembre, 2004
En estas típicas tiendas y ancestrales pulperías con
rejitas de madera, o en las plazas de mercado que hoy
llamamos galerías, siguiendo nuestro consejo podrá comprar muy
barato y hasta le damos la ñapa, colaciones y mecato y otras
tantas chucherías del folclor popayanejo:
Almojábanas, besitos, tortillas y pambasitos, chulquín y arroz
atollao, birimbí, aloja y frito, la rica sopa de mote, el caldo
de menudencias de Lucio Catamuscay; el ternero con achiote,
pastillas de chocolate y bolitas de cacao.
También vendemos coquitos envueltos en papelitos, huevitos de
manjar blanco, cartuchitos de café, las panelitas de leche,
chancacas y merenguitos, panochitas de maní; liberales,
comunistas, la sabrosa cauncharina, las hojitas con camote,
melcochas y gelatina, el delicioso alfandoque, la panela
amelcochada, las cazuelitas de harina con cidra y coco rallaos,
paspitas y bocadillos, botellitas de licor, pedacitos de panela,
las cucas y polvorosas, las muñequitas de pan, manzanitas de
alfeñique, caramelos y confites, los barquillos y el melao.
Otras cosas muy sabrosas: el dulce de manjarillo, los bombones de
palito con gallitos en colores, las galletitas de coco y el
manjar blanco cortao.
Por último le aconsejamos que esta ocasión aproveche: Pan de
yuca, pan de leche, pandebonos y rosquetes, mantecadas y molletes
tostadas y pan de-sal; los envueltos de colada (los de choclo y
los de mote) carantanta y mojicón.
Para quitarse la sed tras de tanta golosina, puede pedir usted
una cola de bolita, el nutritivo masato, por si le da
el patatús; la chicha con comprimido del recordado Germán, y el
refrescante champús.
Y detrás de los andamios en las llamadas trastiendas, el
guarapito bien fuerte, picante y bien fermentao, sin avisarle a
la gente, pues lo tenemos tapao.
Y de manera prudente, guardamos en un rincón ente costales de
fique, por algún caso fortuito, el aguardiente chiquito que
hacían en el alambique del barrio de El Callejón.
En este trece de enero, según histórica cuenta que la llevamos,
muy bien, cumple POPAYÁN, en años, los cuatrocientos cincuenta
desde cuando fue fundada en la tierra de Pubén.
Por tal razón celebramos, tan singular efemérides, con el
ritual refrigerio que impone la tradición; hay que probar lo de
hogaño para gustar lo de antaño y vivir con optimismo en
nuestra amada ciudad, que rescató su belleza tras del fuerte
sacudón, recobrando su grandeza con heroísmo y tesón.