POPAYAN: GASTRONOMIA POPULAR
Jueves 28 de octubre, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Oscar Tobar Gómez con su pluma dispuesta a
escribir sobre las costumbres e historia payanesa, nos ofrece hoy
un artículo sabroso: gastronomía en la Ciudad Blanca.
Cordialmente,
***
Festejos y cotidianidad
Popayán la gastronomía popular
desde el coloniaje hasta nuestros días
Por OSCAR TOBAR GÓMEZ. MD.
ESPECIAL PARA EL LIBERAL
3 se octubre, 2004
El descubrimiento de las Indias produjo la más grande
revolución no solo en España sino en todo el Viejo Mundo. Las
costumbres castellanas unidas a la ancestral forma de vida del
aborigen produjeron una condición muy particular donde se
mezclaban los atavismos del blanco con la herencia tradicional
del indígena tanto en sus ceremonias y fiestas populares o
religiosas como en la cocina, juegos, estilos de conducta,
inclinaciones y etiqueta.
Todas estas manifestaciones culturales se ponen de presente
especialmente en las fiestas populares y religiosas del mes de
diciembre, en ellas aflora todo el tradicionalismo de la herencia
indígena y española de nuestros antepasados, especialmente en
la confección de los alimentos y viandas para los festejos como
veremos enseguida.
La cocina española precolombina, estaba basada principalmente en
diversas carnes de cordero, pescados, cerdo, aves guisadas y
preparadas con especies. Luego los huevos con los que se
preparaba la famosa tortilla a la española y las pastas. Esta
cocina se enriqueció con el maíz, el arroz, la papa o patata,
el pavo, el conejo, el cuy, el pimentón, el chocolate etc, de
tal forma que la fórmula de la cocina criolla fue la cocina
indígena, además de la cocina española y en este caso no
podemos decir hispano-indígena sino indo-hispana pues como
veremos, es el nombre indígena de esta cocina mixta, el que se
pone de manifiesto especialmente en los banquetes del
Nacimiento y año Nuevo en los meses de
diciembre y enero de todos los pueblos de la América Hispana y
en especial en el Cauca.
Las comidas españolas que tuvieron predicamento, copiosas y
largas, como las descritas por Don Quijote en las bodas de
Camacho, o las que anota la Lozana Andaluza van a aumentar el
caudal de la cocina indígena y son los ajíes y los guisos con
diversas carnes y pescados los que dan el color nativo a la
tradicional castellana.
Si los banquetes y las comidas españolas fueron pantagruélicos,
los del Cauca, Popayán, Santiago de Cali y en general de la
Nueva Granada en la época colonial, tenían características de
verdaderos atentados a la salud. Un banquete consumido por
nuestros abuelos en las llamadas fiestas de aguinaldos y
populares estaba constituido por caldos, guisos diversos, asados
y cocidos de carne y vísceras de cerdo y de res, pescado fresco
frito asado o cocido, pescado seco, ajíes variados, gallinas
asadas, fritas o cocidas con especies, pavos rellenos, conejos y
cuyes asados, pastas, frutas, dulces de toda variedad, vinos
dulces, secos, tintos, blancos, aguardiente, chicha de piña o de
maíz y guarapo de caña de azúcar.
La alimentación ordinaria estaba constituida por maíz, papa,
yuca, carne de animales domésticos y de monte, ullucos,
frijoles, plátano, pan, arroz, batata, arracacha, chocolate,
agua de panela y miel de abejas. Entre los platos de consumo
diario con nombre propio deben mencionarse; El Sancocho, cocido
de papa, yuca y mazorcas de maíz, aderezado con carnes de
gallina o de res, El Locro, sopa de papa, yuca, arracacha y maíz
tierno con carne de pavo chumbipe o gallina, El Sango o Cus Cus
cocido de maíz molido con yuca y papa, El Petú o mazamorra de
maiz amarillo, El Sachaporoto, cocido de frijoles de árbol con
masas de maíz tierno o choclo, La Chuya o mazamorra de maíz
blanco, La Capioca o sopa de maíz tostado, La Cauncha, maíz
tostado molido y mezclado con panela, azúcar o miel de abejas,
El Chocolate, infusión preparada con cacao, canela, clavos de
olor, azúcar, miel o panela,
Los Quesos de leche de vaca, cabra y oveja, El Pan de harina de
trigo y de maíz, El Chulquín, cocido de cogollos tiernos de
cañabrava, harina de yuca y picantes, La Carantanta, sopa de
tortillas de maíz añejo muy delgadas y endurecidas al fuego en
callanas o cazuelas de arcilla cocida, se le agregaba papa,
verduras y ajo en abundancia, Las Empanadas de Pipián, pequeñas
tortillas fritas de maíz añejo con guiso de papa y maní
tostado y molido, El Pipián, guiso de papa con carne de animales
domésticos en pequeños trozos aderezado con maní, ajo, tomate
y cebolla, El Champús, picadillo de piña y lulo, con granos de
maíz capio cocido, melado de panela y hojas tiernas de naranjo
agrio, Los Tamales de papa, envueltos en hojas de plátano con
delicioso pipián, carne de cerdo, res o gallina, masa de maíz
añejo con aderezo de hogao de ajo, cebolla, tomate y
especies, cada región tenia y tiene su forma muy particular de
confeccionar este plato muy difundido en fiestas y agasajos
populares, los tamales y empanadas de pipián han dado nombre muy
especial a la cocina payanesa, tanto que reza el refrán
empanadas de pipián solo las de Popayán, El
Uchuyaco, caldo de piña con hojas picadas de lechuga fresca, El
Morocho, maíz duro molido y fermentado en melado de panela, se
preparaba y aún se prepara unas bebidas refrescantes que en
ocasiones servían para embriagarse, La Chicha de Piña, melado
de panela y cortezas de piña que al fermentarse producen una
refrescante bebida a la que se le agrega limón y clavos de olor,
también se prepara con maíz molido y fermentado en melado de
panela. El Guarapo, fermentado de jugo de caña de azúcar.
En las vegas del Cauca, en el valle del Patía o en las faldas de
la cordillera, ocasionalmente se cazaban patos, venados,
guatines, puercos de monte, pavas y torcazas collarejas, cuya
carne era muy apreciada por su delicadeza y lo mismo llegaban a
las señoriales casonas de la ciudad para festejar en los blancos
manteles de los hidalgos, que en las humildes viviendas de las
Ñapangas y las gentes de llana condición. En cuanto a los
dulces los había de todas las frutas y leches con huevos,
panela, chocolate, coco, maní y los famosos desamargados de las
cortezas de frutas ácidas y de las mismas frutas se
confeccionaban helados llamados de paila, que se enfriaban y
conservaban con la nieve traída a lomo de mula, desde el cercano
Volcán Puracé.
No faltaba en el comedor, en el puesto del señor de la casa, el
LargaVida, mezcla de aguacate maduro con maní tostado y molido
revuelto con panela rayada, considerado potente afrodisíaco, era
también consumido por la dueña de casa a escondidas; una
variante del Larga Vida era el chontaduro maduro cocido y miel de
abejas, que aún se consume en las esquinas de nuestra ciudad
como comercio informal, de gran aceptación popular.