FELIPE GARCÍA QUINTERO
Jueves 1 de junio, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
William Abella Herrera nos informa que el 1 junio, 2006, se realizó la
presentación de los libros: "El viento y los colores" y "Horizonte de
perros" de los docentes de la Universidad del Cauca, Francisco Gómez
Campillo y Felipe García Quintero respectivamente. Ambos títulos forman parte de
la colección de poesía "Escala de Jacob" que dirige el poeta Horacio
Benavides. La presentación estuvo a cargo de Omar Lasso Echavarría, en el
auditorio del Instituto Tecnológico de Comfacauca.
William realizó una entrevista al poeta García Quintero sobre su antología
poética, que nos permitimos transcribir fragmentos de ella.
Felipe García Quintero nació en Bolívar, Cauca, en 1973. Realizó estudios
de Literatura en la Universidad del Cauca. Ha dirigido la Revista de poesía
Ophelia. Ha publicado, en poesía, Monólogos del huésped, 1996;
Señales de tránsito 1997; Vida de nadie, 1999; Piedra
vacía, 2001, La Muerte, bis, 2002. Ganó el Premio de Poesía Pablo
Neruda.
***
Una antología poética de García Quintero
Por William Efraín Abella Herrera
División de Comunicaciones Unicauca
[email protected]
Fracmentos.
William Abella Herrera (WEA): Felipe, quienes hemos estado cerca
de su trabajo literario notamos una evolución de su poesía que se sintetiza
en la antología poética “Horizonte de perros”. Cuéntenos un poco de esa
evolución.
Felipe García Quintero (FGQ): Este libro antológico reúne poemas
escritos a partir de 1994, quizá 93 y algunas cosas del año 2000. En
términos generales recoge la producción de un par de años la cual se ha
concretado en tres libros, en tres títulos con autonomía editorial y
temática, y en una serie de colecciones antológicas o selección personal de
poemas del cual “Horizonte de perros” forma parte. Sería como un tercer
título antológico. Digamos que mis orígenes en la poesía se establecen a
través de la escritura de un libro que nunca publiqué en forma individual,
sino que he incorporado esos poemas a estas muestras antológicas, y del cual
Vida de nadie se constituye quizá en el primer titulo; un libro en el que
considero que hay algo que decir, una voz y un estilo quizá personales, y en
particular una temática propia. Eso ocurrió en el año 99. Luego en el año
2001 escribo un libro distinto del primero en términos temáticos y también
en términos formales; la escritura de los poemas es diferente, y lleva por
título Piedra vacía; un libro de carácter reflexivo, quizá filosófico que
tiene como eje temático el lenguaje, la escritura y la conciencia de esos
actos en términos de una autoreferencialidad, una técnica meta - poética. El
tercer libro intenta abrirse paso de otra manera hacia un tema esbozado ya
en Piedra vacía pero que no había desarrollado de una forma total como en un
libro titulado La herida del comienzo; una reflexión plural del asunto de la
escritura encarnado en un fenómeno social, digamos pensar la violencia
pensar la tensión. Esos son como - a grandes rasgos - los ejes temáticos de
los tres libros. Y qué incorporaría de nuevo Horizonte de perros. Siempre he
considerado que este tipo de libros no es solamente una selección personal
de poemas sino un orden decantado de lo que un quisiera haber publicado o
haber escrito de una manera unitaria y definitiva. Entonces Horizonte de
perros recoge esa muestra de casi diez años de escritura de poemas y de
todos modos respeta el orden cronológico en el cual fueron editados y toma
de esos libros solamente los subtítulos, las partes interiores para darle
como orden a ese corpus, de tal suerte que en este libro encontramos cerca
de siete, ocho partes y otros fragmentos, que dada su diversidad mantiene
creo que un eje común.
WEA: “Horizonte de perros”, el título del libro recoge unos versos de
García Lorca, y como tal es un homenaje al poeta español, pero también es un
reflejo de un momento de tu vida. ¿A qué viene el título de esta antología?
FGQ: Sí, efectivamente obedece a esas dos razones que comentas. Es tomado de
uno de los romances de García Lorca, y por ende se constituye en un homenaje
a un poeta que considero tutelar de la tradición española, de la poesía del
siglo XX. Recordemos que esa tradición española, sobre todo de la tradición
literaria andaluza, es festiva con respecto de la muerte. También es una
actitud luctuosa, por supuesto trágica, pero lo que quiero señalar es que es
un enfrentamiento del hombre frente a eso desconocido que es la muerte. Y
Lorca fue uno de los poetas que supo nombrarla, que supo cantarle a la
muerte. Son poetas, efectivamente los poetas españoles los poetas de la
muerte en el sentido de la temporalidad, pensemos en Quevedo, en Manrique,
en el propio Antonio Machado y por supuesto en García Lorca. En esa medida
este libro y su título tomado de un verso de ese romance, da cuenta de una
actitud, de una visión, de un pensamiento también sobre la vida. El hecho es
que mis libros, se han caracterizado por llevar títulos fuertes, digamos que
contienen tensión porque uno de los temas que desarrollo es el conflicto,
bien sea del hombre que escribe y tiene problemas con su escritura, o del
hombre que vive y tiene problemas con la vida, del hombre que problematiza
su rol social también. En esa medida establecería entonces que cada acto
humano es un acto de sobrevivencia y resultado de esa sobrevivencia son las
luchas, los combates, las batallas personales frente a fantasmas, enemigos
invisibles, frente a demonios personales, y creería que Horizonte de perros
da cuenta un poco de esa mirada lejana, de todos modos próxima, sobre lo que
significa esa condición mortal. Me parece que también el título revela una
condición desolada, una condición de ruina, de fracaso si se quiere, pero no
de derrota total en la actitud misma de vivir, y me gusta la serenidad, la
fuerza y quizá la violencia misma de ese verso que tomo prestado del poema
de Lorca.
WEA: Uno de tus intereses son las múltiples lecturas de Popayán, en tus
ensayos se encuentra estos temas, pero en tu poesía ¿cuánto de la ciudad
hay?
FGQ: El tema Popayán es un tema académico que me apasiona, y comparto con
esta ciudad dos sentimientos antagónicos pero complementarios, y es un
profundo amor por Popayán y un profundo rechazo por ciertas características
y ciertos rasgos o fenómenos que igual la identifican pero que también hacen
que ese amor, esa pasión se instalen en mí. Popayán es un objeto académico
de estudio. Consideraría que es un objeto relativamente inédito, poco
explorado en términos de las ciencias sociales. Contrario a ello la
literatura ha hecho de Popayán un tema por excelencia, y son los poetas en
particular que la han cantado. Quizás esto se deba a la naturaleza estética,
a la vocación idílica que tiene la ciudad y esos orígenes españoles cuando
Ampudia, el lugarteniente de Belalcázar, le habla a su jefe de una ciudad
con un ambiente y unas características estéticas naturales muy particulares
que seducen la sensibilidad de estas personas y deciden instalarse, además
de la razones políticas y económicas que dieron lugar a que hubiera un
asiento español acá, y se refundara la ciudad como ciudad española. De todos
modos ese origen fundacional ligado a una vocación de un clima apacible, de
un carácter clásico, de una tierra fértil y benéfica, generó una
sensibilidad digamos meditativa, una sensibilidad reflexiva, interior que
hace que la ciudad evoque y sea un foco de nostalgias y de memorias.
Entonces los poetas, en particular Maya y Valencia la han cantado y desde
entonces la ciudad se la distingue y se la identifica como una ciudad
esencialmente de poetas. Y dentro de los estudios que estamos adelantando,
los estudios urbanos, en particular la representación artística que tiene la
ciudad, bien sea en su pintura, en su literatura, en su música, encontramos
que hay una ciudad distinta, no solo a esa hegemónica que la tradición
literaria consolido y que el imaginario urbano reconoce, sino que hay una
ciudad diferente, digamos muchas ciudades, una ciudad plural, multicultural,
diversa, y no homogénea ni hegemónica como la ciudad colonial y su imagen
institucional y turística se imponen a través de ritos tan importantes como
Semana Santa. Entonces, digamos que en este momento establezco muy claro que
el interés por Popayán es netamente académico, en particular es un interés
desde la comunicación social, en particular de los estudios estéticos, de
los estudios semióticos, de los imaginarios urbanos, asunto en el cual
estamos tratando de formar caminos de investigación que arrojen lecturas
distintas de las tradicionales de la ciudad.
WEA: Felipe al leer tus poemas uno se encuentra con una figura literaria
poco conocida, el oximoron, la unión de palabras contrarias para generar un
significado más profundo. No solo lo vemos en la titulación de tus libros
Vida de nadie y Piedra vacía, sino también en tus versos donde hay oximorons
de palabras y de frases. ¿Cuál es la intención que buscas al recurrir a esta
figura retórica?
FGQ: Si efectivamente, la definición del oximoron como figura retórica da
cuenta de la unión de contrarios, de opuestos que se significa mutuamente
que generan en ese choque de señalar dos cosas que en apariencia o en su
superficialidad no se tocarían, generaría un encuentro nuevo, algo novedoso.
Y del oximoron reivindico justamente la posibilidad de una unión, de una
reconvención de uno opuestos que están enfrentados. Y también rescato del
oximoron como figura, la tensión y la fuerza verbal que generan. Me parece
que eso es capital dentro de la tradición moderna de la poesía, esa unión de
realidades no visibles sino contrarias, aparentemente antagónicas pero que
vemos que sus polos se atraen en tanto son opuestos. Allí radicaría como la
tensión y la fuerza expresiva que me interesa comunicar. Eso es como el
valor, digamos como instrumento y como recurso del lenguaje del cual he
tratado como de hacer apropiación.
William Efraín Abella Herrera
Popayán, mayo 30 de 2006