MATILDE ESPINOSA
Miércoles 9 de marzo, 2005
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Matilde Espinosa, notable poeta caucana, será
homenajeada por el Ministerio de Cultura el 10 de marzo, 2005.
Reproducimos el artículo escrito por el Subeditor de Cultura de
El Tiempo.
De nuestro archivo puede leerse información adicional en:
<http://www.geocities.com/pachajoa2000/oleo3.htm>
<http://www.geocities.com/pachajoa2000/espi.htm>
Cordial saludo,
***
La escritora colombiana Matilde
Espinosa será homenajeada por el
Ministerio de Cultura
Por: Diego León Giraldo S
Subeditor de Cultura
El Tiempo
Marzo 9, 2005
La 'camarada ternura', de 87 años, fue comunista, luchó por la
obtención del voto femenino y no cree en la poesía de género.
Matilde Espinosa bate los brazos al viento como si con ellos les
diera impulso a las palabras. Habla lento, con una voz dulce y
repite las frases para enfatizar lo que cuenta, como si todo el
tiempo estuviera recitando.
Debe ser que desde los 13 años, cuando le compuso la primera
poesía al enamorado de su prima Elisa, Gerardo, ya no hubiera
podido escapar a las estrofas.
Entonces ríe. Pensaba que todos los poemas debían tener
rima:Dulce esperanza en cuyo manto envuelto / Yo guardo la
ilusión de mi vivir / Y espero loca la dichosa vuelta / Del
hombre que acaricia mi ignoto porvenir.
Mañana, cuando a las 11 a.m. la poeta de Tierradentro (Cauca)
reciba una condecoración del Ministerio de Cultura y sea
homenajeada en el II Encuentro de Escritoras Colombianas, su voz
volverá a escucharse en el Museo Nacional, después de 50 años,
cuando recitó poemas de su libro Crecían los ríos: De su
estupor, de su ceniza blanca / Vino la muerte a destruir corolas
y a cambiarles los nombres a la vida / Volaron las palomas, se
mudaron los árboles de sitio / Doradas mariposas palparon su
refugio debajo de las sombras / Los días se detuvieron en las
frentes más niñas / Y el cielo fue una pluma sulfúrica y
oscura /Ni abril ni mayo florecieron / Poderosa la muerte, sorbo
a sorbo dejó deleznable la sustancia /Del cereal y del agua del
vaso de los pobres / Hecho de barro sollozante.
La muerte camina en el pueblo, ese el nombre de esos versos que
compuso al sentirse conmovida por la destrucción que dejaron las
luchas bipartiditas a mediados del siglo pasado.
Hija de una maestra de escuela que desafió la férrea tradición
familiar, doña Josefa, para casarse con el hombre que amaba,
Luis, aunque fuera pobre, creció en un caserío de indígenas y
allí germinó su sensibilidad y su interés por los menos
favorecidos.
Se casó a los 18 años con el pintor Efraim Martínez, fue la
musa de sus desnudos, tuvo dos hijos y luego, cuando no se usaba
y era mal visto, lo abandonó cansada de su genio atroz. Fue
demandada de abandono de hogar, su defensor, el abogado Luis
Carlos Pérez, no solo la sacó del embrollo sino que le declaró
su amor y siete años después se casó con ella por lo civil, en
Ecuador. Él se haría jurista y rector de la Nacional.
En los 50 creyó en el comunismo y fue parte del grupo que logró
que la mujer fuera reconocida como ciudadana de primera clase y
se le diera el voto. La Camarada Ternura, como la
llamaron, sobrevivió a sus esposos y a sus dos muchachos,
Fernando y Manolo. Hoy, en su casa en los cerros bogotanos, con
pinturas de Martínez y libros, antes que poeta se define madre
grande. Una foto de su nieto adorado, Fernán Martínez, el
hombre que convirtió en ídolos a Enrique Iglesias y que ahora
es el hacedor del éxito de Juanes, está en el centro de su
sala.
¿Escribir poesía duele?
A mí no me sale la poesía a chorros. Tengo que meditar el
momento, que me golpee y me estremezca. Los románticos del siglo
pasado decían que se inspiraban. No siento eso, pero sí hay un
estado especial.
¿Es más fácil escribir desde el dolor?
El dolor da una medida. No es que sea necesario padecer, pero eso
enriquece.
¿Cuál es su poeta preferido?
El más grande de América Latina es César Vallejo (Perú). Fue
el mestizo, el que interpretó a su raza y la sufrió.
¿Se puede hablar de poesía femenina?
Hemos tenido y tenemos grandes poetas, pero se encasillaron un
poco en la cosa del amor, del cuerpo y del sexo. A mí, por
ejemplo, Gabriela Mistral nunca me ha gustado, me parece una
frustrada que quiso tener un hijo y no pudo.
¿Usted es romántica?
Nunca lo he sido. Mis sueños han sido de otra clase. Sueño con
la liberación de la miseria, que no dejen de morir de hambre a
los niños, que no los maten.
¿Sirve la poseía?
Mijito, la poesía no sirve para nada. Pero un pueblo que no
sueña, está muerto. La poesía es un nutriente de la fantasía.
¿Hay algo más mentiroso que un sueño?
Y sin embargo tiene un principio de verdad. La poesía es un
aliento. No puede haber cultura sin poetas.
DIEGO LEÓN GIRALDO S.
Subeditor de Cultura