CULEBRERO
Viernes 16 de enero, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Neftali Sandoval Vekarich, payanés, escritor y
poeta, nos ha enviado la siguiente anécdota sobre sus años
mozos. Muchas gracias a Neftalí por este escrito.
Cordial saludo,
***
Anécdota
Por Neftalí Sandoval Vekarich
Belgrado. Yugoeslavia
De niños inquietos y aventureros como éramos mi hermano Eddie y
yo, conocíamos la existencia del borrachero. Con algunos chicos
de la escuela a escondidas, cuando salíamos al campo,
tratábamos de enrollar las hojas para hacer tabaco y la verdad
nunca pudimos hacerlo, para fortuna nuestra. Tampoco en esa
lejana época era desconocido el uso de la marihuana y del
yaharé. Tenía el Liceo un profesor de botánica, joven y algo
chiflado (sé su nombre, desde luego), experimentaba con sus
alumnos y les daba a probar estas hierbas. Les provocaba cierto
delirio premonitorio. Me lo encontré en el Sandbor de México,
casado con una gringa. Años después en Bogotá, en la Plaza de
los Mártires, un extraño personaje que vendía hierbas y
específicos con una culebra inofensiva alrededor del cuello,
sombrero negro de ala ancha y una ruana color tabaco, me llamó
la atención por lo pintoresco del lenguaje que utilizaba y su
gran conocimiento de las hierbas medicinales que vendía. Estaba
trepado en un cajón y me le puse al pie para verlo y escucharlo
mejor. Después de su acostumbrada perorata y con una agradable
voz de hombre culto, me pregunta: y usted paisano, ¿No me compra
nada? Me quedé perplejo. ¡Caramba!, le dije, ¿qué haces tú
allí? Mira, Neftalí, me dijo, la gringa me dejó, mi quedé sin
dinero y como por el momento no tengo ''chanfaina'' este es un
buen sitio para ganarme algunos pesos. Nada volví a saber de
él, pero le recuerdo con una gran simpatía pues muchos fuieron
los dias amargos que pasó en Popayán a causa de su primera
esposa, una bellisima mujer....que en parte lo tenía
desquiciado... pero... ¡los caballeros no hablan de estas cosas!
Neftalí