COPLA DEL PATIA
Martes 31 de julio, 2001
De: Mario Pachajoa Burbano
Payaneses ilustres:
Hortensia Alaix de Valencia, en su libro "Tradición oral en la localidad de El Patía (Cauca), (1995), reproduce una serie de material sobre El Patía coleccionado durante sus frecuentes visitas con motivos netamente placenteros. De entre su valiosa colección reproducimos una de las coplas sobre el negro. "Casi todas hacen referencia a las características físicas, morales, ya en forma crítica o valorando su fuerza, el poder de conquistador y el color de su piel. En las coplas se encuentra referencia a la comida patiana rica en maíz, maní y plátano, y algunas recuerdan el procesamiento del sacatín o aguardiente chiquito ".
Por las calles del Patía corre mucha agua jabón, por delante
buena cara por detras murmuración.
Venimos del Patía y somos patianos, si nos vienen a pegar
nosotros también pegamos.
Por un blanco doy mis ojos, por un indio un millón, por un negro
doy mi alma, mi vida y mi corazon.
En el pueblo del Patía un negro me desafía, el cuerpo me hará
pedazos pero la zambita es mía.
En el pueblo del Patía las muchachas bailan bien, pero tienen un
defecto que se ríen de todo el que ven.
Cuando se apartan las nubes todos decimos verano, debemos tener
en cuenta que somos descendiente africano.
Me llaman media naranja y soy la naranja entera, me llaman
Alexander Ibarra pero no para cualquiera.
De los hombres del Patía toda la cabeza es frente, si no me lo
quieren creer ahí está Carlos presente.
A los negros del Salau les toca una herencia poca, porque todo lo
que ganaron se lo gastaron en la coca.
El negro y el gallinazo subidos en la barranca, el negro pela las
murelas y el gallinazo las zancas.
Me puse a lavar un negro a ver que color cogía, mientras más
jabón le echaba más cenizo se ponía.
Si ser negro fuera afrenta no existiera santo en pintura, no
existieran renglones negros en la sagrada escritura.
El sango con zapallo, fríjoles y maní, echándole cilantro
también me lo comí.
La cocina patiana entre otras cosas buenas, saboriábamos tanto
en muchas nochebuenas.
Los ríos al crecer dejaban mucho pez, comíamos sin medida no
sucede otra vez.
Cuando hacen las arepas asadas en callana, verdad que a todos
gusta también a doña Juana.
¿Y qué? ¡Y la mazamorra! es plato delicioso, con leche de
postrera sentimos delicioso.
Mujeres del Patía de piel morena suave, tus ojos centellantes
invitan al amor.
La música te anima, te pone en pos de baile, empiezas a moverte
cantando como un fraile.
Cuando fui a Chiquinquirá me tocó peliar con diez, no le pegué
sino a nueve por ser la primera vez.
Yo no soy de por aquí, yo soy de Santa Librada, el que se meta
conmigo le quito la pendejada.
Yo soy un gallito fino que me gusta la pelea, el que quiere
pelear conmigo que venga para que vea.
De los hombres del Patía mucho podemos decir, que fueron buenos
jinetes y vamos a compartir.
Cordial saludo,