AMEMOS A COLOMBIA, VALE LA PENA
Miércoles 7 de enero, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
El siguiente es el texto del saludo de Año Nuevo del presidente
Álvaro Uribe Vélez para todos los colombianos.
"Llegar esta mañana a este corazón hídrico de la Patria,
al macizo colombiano, que bella la oportunidad que me da la
Providencia de pasar con Ustedes este 31 de diciembre, de visitar
a la Fuerza Pública de la Nación que ha venido para
recuperarles la paz, para recuperarles las posibilidades de
trabajo. Que grato estrechar la mano de Ustedes, mis compatriotas
caucanos del macizo.
Esta tierra, tan bella y tan fértil, fábrica de agua, fábrica
de vida que alberga la laguna de la Magdalena, donde nacen el
río de la Patria, el Patía, el Caquetá y un poquito más al
norte el Cauca.
Esta tierra de gentes de trabajo, dotada pródigamente por la
naturaleza se había convertido en un imperio de terror, ausente
el Estado por décadas, de esta tierra se había apoderado el
terrorismo y la droga. El orden fue sustituido por el terrorismo,
la disciplina de cultivo, la laboriosidad de los campesinos fue
sustituida por la amapola, que tristeza, pero que alegría
regresar hoy con el Batallón de Alta Montaña Benjamín Herrera
instalado con la fe de la gente revivida, con la esperanza de
nuevo en cada uno de sus habitantes, con el amor por las
instituciones reconstruido, con la adhesión al orden recuperada.
Desde esta tierra, en nombre de la Nación entera, quiero
agradecer el sacrificio de los integrantes de la Fuerza Pública
de la Patria. Ya empiezan a recuperar el orden en este macizo y
en muchas regiones de Colombia, el sacrificio que ha llevado a
tantos soldados y policías a sufrir mutilación por las minas
quiebrapatas de los terroristas.
Por estos días hemos visto una Nación más alegre. Millones de
colombianos volcados a las carreteras, buscando el sur o el
Pacífico o el Caribe. El padre de familia mostrándole a sus
hijitos los paisajes de la Patria desde un bus o desde un
vehículo familiar. La señora del humilde restaurante de
carretera haciendo un mejor diciembre, los trabajadores de los
hoteles encontrando mejores fuentes de empleo, los artesanos de
la Patria vendiendo sus artesanías en las carreteras, muchos
colombianos reencontrándose con un diciembre feliz.
Pero eso ocurre porque a la vera del camino, debajo de un sol
calcinante, expuestos a todos los rigores de la naturaleza y
todos riesgos de su oficio, están con patriotismo y abnegación
y devoción por las instituciones los soldados y policías de la
Patria.
Una Nación que ve esperanzas de felicidad le dice hoy a los
soldados y policías de la Patria: muchas gracias, pero también
tengo que decirles que el sacrificio empieza, que tenemos que
persistir y profundizar esta tarea, que el propósito es
recuperar la Patria para el orden, para la justicia social, para
el trabajo honrado, para la convivencia, que nuestra voluntad
tiene que ser inflexible para derrotar el terrorismo. Encontramos
30 mil terroristas, todos los terroristas que sacudieron a
España no pasaron de 100, los terroristas que sacudieron a
Irlanda no pasaban de 100, aquí encontramos 30 mil. Soldados y
policías de la Patria hay que derrotarlos para que este
campesinado vuelva a ser feliz, para que se imponga de nuevo la
laboriosidad honrada de nuestros compatriotas, para que esta
nueva generación pueda vivir en Colombia plena de felicidad.
Quiero desear a todos mis compatriotas un próspero año 2004,
que trabajemos intensamente para que la Nación derrote el
terrorismo, para que tengamos unas instituciones transparentes
sin corrupción, dignas de la confianza de toda la ciudadanía,
para que se fortalezca la economía con generación de empleo
digno y bien remunerado, para que construyamos una Nación
solidaria, cristiana en los hechos, con equidad social.
Soldados y policías de la Patria, ustedes han hecho el mayor
sacrificio y tienen la mayor responsabilidad. Este macizo
colombiano vuelve a abrir hoy las posibilidades de producción y
de cuidado de la ecología y de tranquilidad de los moradores
gracias a la presencia de Ustedes. Que mi generación entregue
todo lo que tenga que entregar para que los niños, las nuevas
generaciones de colombianos puedan vivir plenos de felicidad en
esta gran Patria.
Amemos a Colombia, vale la pena. Desde este gran macizo de la
Nación, desde esta fábrica de vida y de agua, entre los
campesinos, los soldados y los policías, con la grata compañía
de las autoridades del Cauca, de los congresistas de esta tierra,
de las juntas de acción comunal, un afectuoso saludo de año
nuevo a todos ustedes queridos compatriotas".