JAIME ANDRÉS CASTAÑO VALENCIA
Jueves 30 de marzo, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Jaime Andrés Castaño Valencia es el protagonista de la obra teatral
"El astrólogo fingido" de Pedro Calderón de la Barca. Fue una producción de
Adriana Bermúdez del Grupo de Creación e Investigación Teatro del Valle, de la
Universidad del Valle.
Jaime Andrés nació en Popayán, hijo de Jaime Castaño (q.e.p.d.) y Lydia Valencia
de Castaño.
El Grupo fue invitado al Festival Anual de Drama del Siglo de Oro que se realizó
en USA en donde hizo sus presentaciones con todo éxito y será recordado
largamente por las audiencias de las ciudades de El Paso y Juárez
El diario The Times publica un articulo de A.R Lauer, profesor de Historia
Española de la Universidad de Oklahoma, del cual reproducimos fragmentos de él.
Cordialmente,
***
A.R Lauer
Especial para The Times
Viernes, marzo 10 /2006
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La actuación fue admirable. Don Diego (interpretado por Jaime Andrés Castaño),
el astrólogo fingido, fue simplemente magnífico. Primero fue una figura
amenazante; al final se convierte en un monstruo adorable.
Don Juan (Felipe Pérez Agudelo), vestido de negro y con una capa verde, fue el
epítome de la virilidad en todo su orgullo y arrogancia. Doña María (Margarita
Arboleda) fue quizá demasiado dulce para un papel que requiere un cierto grado
de arrogancia, pues, después de todo, ella es objeto del deseo de dos galanes
que la adoran. Doña Violante (Adriana Bermcedez) fue un poco muy arrogante para
un rol que requiere cierto grado de humildad. Perfecta en el rol de Beatriz, y
especialmente Quiteria, estuvo Elizabeth Parra. Aún los roles menores de Don
Antonio y Don Leonardo, por un lado, y de Don Carlos y Otáñez el Escudero, por
el otro, fueron interpretados de manera excelente por Diego Burgos y Diego
Robledo, respectivamente. Quizás Morón, interpretado por Manuel Viveros, fue de
alguna manera un poco menos auténtico. Después de todo él es el gracioso del
espectáculo. Sin embargo, ya que Don Diego, su amo, es también inadvertidamente
gracioso, tal vez la actuación menos hiperbólica de Morón es precisamente lo que
se esperaba de su papel. Algo más hubiera sido excesivo.
El "astrólogo fingido" duró 120 gloriosos minutos. La única pena es que
se hubiera tenido que acabar. ... ...