MALES DE CARGUERO
Domingo 27 de febrero, 2005
De:Mario Pachajoa Burbano
Amigos semanasanteros::
Compartimos con nuestros lectores el artículo de Luis
Carlos Campo que El Diario del Sur publica
sobre los males que padecen los cargueros de los pasos de la
Semana Santa de Popayán.
Cordialmente,
***
Males de carguero
Por: Luis Carlos Campo
Diario del Sur
21 febrero, 2005
Alguna vez se pensó en tomar un seguro para los
"cargueros" de la Semana Santa de Popayán, por muerte,
ya que algunos perdieron la vida en ese piadoso ejercicio o
asistencia para males conseguidos bajo los "barrotes",
problemas que han determinado que muchos no hayan logrado la
Alcayata de Oro en Primera Categoría que se otorga por 35 años
continuos de carguío y 60 años de edad.No hubo compañía
alguna que se le midiera con los riesgos y los nazarenos
payaneses, cargan por su cuenta y riesgo, sin chistar, cuando se
les "revienta" el hombro, pagando la cirugía cuando
hay que retirar fibromas en los hombros, hernias inguinales,
escoliosis, hasta sordera y otros males menores.
Las abuelas recomendaban a los "cargueros" antes de
"meter el hombro", fajarse bien y tomarse un trago
doble de aguardiente para el aguante y los nervios. Después fue
necesario prohibir el trago de los nervios, porque a algunos se
les pasaban las copas.
Pero de esos recuerdos ya hablaremos, por ahora enfrentemos el
sencillo enunciado: ¿por qué se presentan los males de los
"cargueros"? Y veamos un caso para ser gráficos y
explícitos.
Reynaldo López Ramírez tiene a la fecha 64 años, ya tiene la
Alcayata de Oro, que conlleva el título de Decano del Carguío,
se la impusieron hace cuatro años, nueve años después del tope
de los 35, es decir, que cargó 44 años ininterrumpidamente.
En 1998 fue restituida la procesión del Sábado Santo, donde
salió la Virgen de la Pascua, "cargueros" de túnica
blanca y paño de color morado a la cintura, era síndico el
propio Reynaldo López, a quien le correspondió como tal,
escoger los "cargueros" realizando previamente la
"acotejada".
Y a Reynaldo se le fueron dos veces las luces, la primera cuando
designó la línea delantera (cuatro) y los "cargueros"
de la parte de atrás (cuatro), a sólo tres cuadras del
recorrido iba el "paso" muy mal. Reynaldo iba de
esquinero derecho adelante, una cuadra más y comprendió que
había que cambiar de puesto al grupo para ver si mejoraba la
marcha y fue intento tras intento, porque nada resultó, fue una
noche triste, tremenda, agotadora para los ocho
"cargueros" y allí se le fue la luz por segunda vez a
Reynaldo, "no la pidió", aguantó, pero salió muy
mal, hasta el punto que para su recuperación estuvo recluido
cuatro días en la Clínica Valle de Lilí de Cali, a donde fue
trasladado en ambulancia, una vez finalizó la procesión.
La comunidad semanasantera creyó que el veterano
"carguero" había tenido su "última
procesión", pero Reynaldo que cargó 36 años en el Paso
del Señor del Perdón del templo de San Agustín, el Martes
Santo, aguantó tres años más, hasta la procesión del 2001,
cargando el Viernes Santo en el "paso" de La Virgen de
la Soledad, que sale del templo de Santo Domingo.
Ya cuatro años por fuera del golpe para levantar el
"paso" y andar en los desfiles sacros y golpe para
parar y "alcayatar", en las 20 cuadras del recorrido,
Reynaldo López ha acusado el desgaste del manguito rotador y ha
sido en la Clínica de Imbanaco en Cali, sometido a cirugía
artroscópica del manguito rotador, el pasado 17 de febrero.
Ya ha vuelto a trabajar a su empresa la Editorial López, pero
tendrá que llevar cabestrillo por un mes y deberá hacer terapia
física para su completa
recuperación.
Nuestros vecinos los galenos caleños, especialmente, van a tener
clientela asegurada para atender ese desgaste tendinoso, que
afecta al parecer, preferencialmente a quienes le meten el hombro
a "pasos" de peso variable hasta 80 arrobas, los más
"tesos", como dice la muchachada, porque el mal es
producto de una sobrecarga inesperada "no siempre el
"paso" se levanta parejo o no se descansa a
tiempo" y allí es donde se estropea el manguito.
Atalaya no tendrá que ser intervenido jamás del manguito
rotador, no por falta de coraje ni de fuerza, sino porque como
"patojo" no pude cumplir con ese piadoso ejercicio,
cada vez que fui a una "acotejada": el Martes Santo en
el paso de la Virgen de los Dolores de San Agustín; en los
Azotes del Miércoles Santo de La Ermita; en la Crucifixión del
Jueves Santo en el Templo de San Francisco y en el Sepulcro y las
Insignias del Viernes Santo del Templo de Santo Domingo,
resulté, a Dios gracias, muy bajito