CARLOS ELÍAS CAÑAR
Martes 1 de agosto, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Carlos Elías Cañar, payanés, realizó importantes obras artísticas,
sobresaliendo el altar de la Iglesia de San Francisco de Popayán y muebles del
Concejo Municipal. El Liberal se refiere al Maestro Cañar en los términos
siguientes.
Cordialmente,
***
El Maestro Carlos Elías Cañar
Por: Carlos E Cañar Sarria
El Liberal, 24 de julio, 2006
El conocido tallista en madera, dibujante y escultor, Maestro Carlos Elías Cañar
nació en Popayán el 4 de septiembre de 1920 y murió el pasado 14 de julio de
2006.
Desde muy niño demostró aptitudes artísticas, realizaba pequeñas figuras en
madera ayudado con navajas o con gubias hechas por él mismo. La pobreza no le
permitió asistir regularmente a la escuela primaria, tuvo que trabajar para
contribuir a su madre con el sustento familiar. No obstante las circunstancias
adversas de su niñez, el maestro Carlos Elías Cañar no renunció a sus sueños y
es así que con esfuerzo y superación personal llegó a convertirse en prestigioso
tallista y escultor. En la medida en que se hacía conocer por sus trabajos,
compraba costosos libros para dedicarse por su propia cuenta a suplir los vacíos
de la falta de escuela y de universidad, hasta obtener una vasta cultura en
arte, historia y literatura, conocimientos que resaltó en sus trabajos, en
amenas charlas, en entrevistas que le hicieron y ante allegados y familiares.
Sus obras se encuentran en varias ciudades de Colombia y del extranjero.
Familias distinguidas de la ciudad conservan muebles hechos por el Maestro
Cañar, al igual se conservan los muebles del recinto del Concejo Municipal, el
Confesionario de Santo Domingo, entre otros. Su máxima obra es el altar de San
Francisco ubicado en la Iglesia que lleva su nombre. De esta bellísima obra
siempre se refirió con orgullo, ella demostró a propios y extraños la genialidad
de sus manos generosas y prodigiosas. No pocos obstáculos le correspondió
afrontar al Maestro Cañar para realizar y culminar el altar, comenzando por la
envidia de sus coterráneos, muchos desconfiaron y se mostraron pesimistas en el
sentido de que un humilde artesano pudiera concretar una obra de arte de tal
magnitud.
Con desprendimiento, dedicó dos años y medio de su vida en realizarla. Época
no exenta de penurias económicas ante el paupérrimo aporte de la Curia
Arzobispal, y aún así, por nada del mundo el maestro admitió dejar inacabado lo
que se había propuesto como un gran reto. En la práctica, el altar es una
donación del artista a su ciudad. Conocedor de la ingratitud y de la condición
humana, nunca esperó compensación alguna, no era hombre de homenajes, ni amante
del dinero. Sin reconocimiento oficial alguno, así la opinión pública en no
pocas ocasiones lo solicitase. Andrés Melita, un cronista en 1966, en las
páginas de El Liberal, entre otras cosas anota: “… El desprendimiento de
Carlos Elías Cañar, al realizar por estrecho estipendio la monumental obra del
altar de San Francisco y, su consagración exitosa merece gratitud, honor,
recompensa. (…)Si Cañar fuera persona de palancas seguramente ya andaría por el
exterior en viaje de perfeccionamiento. Pero como se trata de un tímido obrero,
busquemos nuestros propios instrumentos para hacerle justicia. ‘La Gran Cruz de
Belalcazar’ y ‘La Cruz de Popayán’…”
Atendió la gentil invitación del entonces Arzobispo de Popayán, Samuel Silverio
Buitrago, conjuntamente con la señora Emérita Malo, para saludar al Papa Juan
Pablo II en representación de los artistas y artesanos del Cauca cuando el
Pontífice visitó nuestra ciudad. El Maestro Cañar no pudo ver el altar con la
capa de dorado, a pesar de los 40 años de existencia de la obra.