CLEMENCIA CAJIAO DE VELASCO
Miércoles 5 de mayo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
PRIMER MES DE LA MUERTE DE CLEMENCIA CAJIAO DE VELASCO
Amigos payaneses: Es triste registrar la muerte de personas tan
especiales en la vida de Popayán, como es el caso de Clemencia.
Desde temprana edad aprendimos a quererla, era su casa uno de los
sitios de reunión, de nuestra niñez, de nuestra juventud y de
nuestra edad madura.
Ella con su amabilidad, con su cariño por todas las amistades de
sus hijos Polito, Lucy, Olguita y Juan Cristobal nos atendia, con
todo el afecto,nos preparaba sus mejores viandas y se interesaba
por todo lo nuestro y que pasaramos alegres en nuestras
reuniones.
Recuerdo las fiestas en su casa, las novenas, los cumpleaños,
los cursillos de cristiandad, las conferencias que muchas veces
escuchamos y todas las atenciones y consejos que en forma
permanente siempre recibiamos de ella y de Polo su queridismo
esposo, también ya fallecido hace varios años. Hoy evocamos la
memoria de Clemencia, fallecida hace un mes para decirle gracias
por todo el cariño recibido y para expresarles a sus hijos
nuestro mas sentido pesame.
Estamos seguros que ella ya está gozando de la presencia del
Señor. Fue una persona llena de virtudes, ayudó mucho a los
necesitados, colaboró mucho con varias organizaciones de
caracter filantrópico y social y profesó una devoción especial
a la Virgen Auxiliadora.
Mucho podriamos escribir sobre Clemencia y estoy segura que
muchas personas ya lo han hecho, pero hoy queremos decirles a sus
hijos Polito, Lucy, Olguita y Juan Cristobal que deben sentirse
orgullosos por esos padres que tuvieron y estamos seguros que
cada uno de sus hogares son una prolongación de lo que ellos
vivieron y aprendieron de sus padres.
Reciban todo mi afecto.
AMALIA GRUESO DE SALAZAR
***
RECORDANDO A CLEMITA
Suena el teléfono y voy a contestar, era mi gran amiga Mariú
Paz a comuinicarme la triste noticia de la muerte de Clemencia
Cajiao de Velasco, Clemita, como todos la llamábamos. Una
sensación de enorme tristeza me embarga y vienen a mi mente los
recuerdos de mi niñez y juventud vividos con la magnífica
tutela de esta increíble señora.
Clemita era como otra madre para mí.
Mi gran amistad con Lucy empezo en tercero elemental, cuando Lucy
vino a estudiar donde las salesianas. Despues del colegio yo iba
con otras compañeras a la casa de Lucy a estudiar y muchas veces
regresaba a mi casa despues de comida.
Compartimos la felicidad de estrenar la piscina, talvez la
primera piscina en una casa de familia. En ese hermoso patio
donde estaba la piscina, también nos maravillábamos con los
árboles de reinas claudias con sus espléndidas flores que se
tornaban en deliciosas frutas.
Muchos fines de semana de mi niñez, recuerdo yendo con Clemita y
familia a la casa que sería del mayordomo, mientras Clema
dirigía la construcción de Claridad, hermosa y moderna casa
donde los primos y amistades de los Velasco-Cajiao pasamos
inolvidables días. En ese eden, los domingos, y no propiamente
en el verano, se reunía la sociedad payanesa. Mientras los
adultos se entretenían conversando las actualidades, la juventud
jugaba. Se servían entredías deliciosos para todos los
visitantes, la generosidad de Polo y Clemita era extraordinaria.
Muchos son los recuerdos de esos inolvidables veranos en
Claridad. Las fogatas, las melcochas que hacíamos, las guerras
con bodoqueras y pepas de totocal, las cabalgatas de los veranos
en las noches de luna, donde nos reuniamos con los veraneantes de
las casas veraniegas de Cauca; íbamos hasta Popayán y
terminábamos en el Club Campestre.
Polo y Clemita tenían caballos para los amigos de sus hijos que
estabamos veraneando, el caballo de Lucy era Barlovento y a mí
me prestaban un bello caballo blanco que se llamaba "el
Bebeco". ¿Qué decir de las deliciosas comidas?... recuerdo
con nostalgia la "leche dormida" en ollitas de barro.
Durante el verano se realizaban diferentes celebraciones; Clemita
me llevaba a mí como parte de su familia. Recuerdo un paseo a
Villa Gabina, donde veraneaban los Borreros y los Constaínes. El
cumpleaños de Susana López de Valencia en Rio Blanco y paseos
también a Calibío.
Por la noche, en el gran salón que era la sala y comedor,
siempre rezabamos el rosario y era Polo siempre el lider. Los
domingos Clemita nos llebaba a misa a la capilla Ximena.
Esta bella experiencia no fue solo mía, cuando era tiempo de
regresar a mi casa, otra amiga de Lucy iría disfrutar otra
temporada en Claridad y seguramente como yo, tiene esa memoria
imborrable de días muy felices y que aprendimos de Clemita que
compartir es vivir.
Lucy, Polito, Olguita, Juan Cristóbal y familiares: La memoria
de Clemita siempre estará presente porque ella compartió su
vida con muchísimas personas como yo que guardaran su recuerdo
en lo mas profundo de su ser.
MARGOT VALENCIA DE PRADA
***
CLEMENCIA CAJIAO DE VELASCO
"Me ha impresionado enormemente, los saludos de condolencia
de la gente, cuando lo hacían a Olga, cada uno venía con una
pequeña pero hermosa Historia de la vida diaria, donde Mima
intervino para aliviar la dureza de vivir. Esa fué Mima, dejó
una huella imperecedera en las gentes a quienes ayudó con sus
obras, ropa, comida, juguetes, consejos, dinero, que en pequeñas
cantidades solivió oportunamente las necesidades de las
personas, que fueron muchas, porque el gentío no paraba de
aparecer en la funeraria, cada una contaba su pequeña, pero gran
historia de agradecimiento. Una llamada de condolencia por demás
estruendosamente bella y emocionante, fué la de María, quien
agradeció de Mima a Olga su primer carrito de rodachinas para
moverse. Esa era nuestra Mima, fué un montón de carácter
recio, pero sencillo, voluntariosa pero franca, de férrea
voluntad, inteligente y como un rayo para las respuestas y las
soluciones, contundente, conservadora filosófica y leal en la
amistad, amorosa y solidaria con el desvalido, esposa y madre de
ejemplo. Es un capítulo que se cierra y pido a Dios nos dé la
claridad de mente para imitar, aunque un poco, lo que Mima nos
dió como ejemplo, para ser fuertes y soportar tantos trances
desagradables y tantas pruebas de temple. Realmente me he sentido
orgulloso de pertenecer al amor de Olga y al de su familia."
FEDERICO HERRERA