EL CACHORRO Y NUESTRA SEÑORA DEL PATROCINIO
Martes 16 de marzo, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Payaneses semanasanteros:
Foto: Cachorro,Boletín de las Cofradías
Cuando el señor
Embajador de Colombia ante España, Guillermo León
Valencia, vio el paso sevillano de la Expiración,
quedó cautivado y tomó la resolución de ordenar una copia para
integrar la Semana Santa de Popayán; paso que se admira desde
ese entonces en la Semana Mayor de la Ciudad Blanca, con el
nombre de "El Cachorro".
La actual Hermandad sevillana de este famoso paso es procedente
de la fusión, en 1689, de dos antiguas corporaciones trianeras:
la del Santísimo Cristo de la Expiración y la de Nuestra
Señora del Patrocinio. Esta última, de cuya existencia se
conocen datos de un siglo aún más atrás, pudiera también
provenir de la remota de Nuestra Señora del Rosario o de las
Cuevas.
Asentada invariablemente durante centurias en su capilla propia
del barrio de Triana (en 1960 fue bendecido el nuevo templo que
ha absorbido al antiguo como Sagrario, fue dedicado el 15 de
diciembre de 1999 al Santisimo Cristo de la Expiración), dos
aportaciones espirituales la han distinguido siempre.
De un lado la
veneración a la Virgen como protectora especialísima del linaje
humano y la consecuente creencia en su capacidad mediadora,
creencia que se renueva con solemne juramento cada año y que
está en consonancia con la advocación de su Imagen Titular.
Como día señalado celebra la Hermandad, en noviembre, la
Festividad del Patrocinio de Nuestra Señora, instituída en 1656
por el Papa Alejandro VII a petición de Felipe IV, monarca que
según la tradición estuvo orando ante la gloriosa y mariana
efigie.
De otro lado, la impresionante figura del crucificado que mueve a
la conversión, representa el instante de la muerte de Jesús y
ciertamente este Cristo de la Expiración -«El Cachorro», como
le llama el pueblo- , obra de Francisco Antonio Ruiz Gijón de
1682 y canto de cisne de la imaginaría barroca, sintetiza en su
moribunda agonía al Dios Salvador y al hombre sufriente. Unión
hipostática que la saeta expresó con sencillez al describirlo
como "retrato del Dios verdad". Presenta detalles
difíciles de superar, como la boca entreabierta que deja ver
hasta la garganta, los signos premortales en las pupilas, su
paño de pureza agitado por la tormenta de la hora nona.
Este paso es cargado por 42 costaleros, en comparación con los
de Popayán que son 8. La procesión se inicia en Castilla a las
3:45 p.m., pasa por El Puente Triana a las 5:30 p.m. y a su
regreso a media noche, y entra a su sede a las 2 de la mañana..
En su desfile del Viernes Santo se presenta ésta portentosa
escultura sobre unas modernas andas neobarrocas, talladas y
doradas, ejecutadas en 1974 por Guzmán Bejarano, con
interesantes relieves pasionistas, arcángeles y profetas en
plata de ley, obra de Juan Borrero.
La Virgen del Patrocinio, en su versión Dolorosa -pues la
antigua que da origen a la corporación es de carácter gozoso y
de reducidas dimensiones- es
talla contemporánea de Luis Alvarez Duarte y recuerda a la que
anteriormente poseía la Hermandad que desapareció en el
incendio que en 1973 sufriera la capilla, en el que resultó
afectado también el Cristo, posteriormente restaurado.
El «paso» en que se contempla la Virgen es una pura filigrana.
Los bordados del palio y el manto (en malla de oro y terciopelo
burdeos, respectivamente) son obra de los talleres de Olmo, de la
década de los 20, diseñados en estilo barroco-persa por
Herminia Alvarez Udell. En las orfebrerías han intervenido
Ferrer, Bautista, García Armenta, Marmolejo y últimamente
Villarreal. Sobresalen los vistosos candelabros de cola, los
varales, jarras, candelería corona de oro de la Santísima
Virgen y una pequeña Imagen de la Virgen del Rocío que entre
las de San Isidoro y San Leandro luce en la delantera.
En su cuerpo de nazarenos llama la atención la Cruz de Guía de
carey y sus faroles, los paños del Senatus y las bocinas,
inspirados en los bordados del palio al igual que el estandarte.
Precioso Sinelabe y famoso sobre todo el Mediatrix, guión
bendecido en 1926 actuando de madrina, S.A.R. la Infanta D'.
María Luisa de Orleáns, camarera de la cofradía, y cuyo
significado proclama la creencia anteriormente aludida.
TÚNICAS: De capa de lana blanca con el escudo de la cofradía y
túnica negra con antifaz del mismo color con la Cruz de San
Juan. Cíngulo y botonadura también blancos.