LA CALLE DEL CACHO: II
Sábado 31 de enero, 2004
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos payaneses:
Transcribimos comentarios sobre el Capítulo 3: Calle del
Cacho de Reinaldo Agredo Tovar. Nuestros agradecimientos
para cada uno de los autores que enriquecen y complementan la
historia de la famosa calle payanesa.
Cordial saludo,
***
MARIA CLAUDIA ALVAREZ HURTADO:
Te ruego me envíes el documento completo de El Cacho, para
imprimírselo a mi mamá (Lola Hurtado), porque seguramente lo
disfrutará mucho. Sabes que la Funeraria Hurtado no quedaba
exactamente en el Cacho, pero siempre le oigo a mi mamá que sus
amigas de la juventud eran de esa cuadra vecina.
REINALDO AGREDO TOVAR:
Espero que esas letras sirvan a los ex "cachunos" para
recordar sus viejos tiempos, retroalimentando así sus
añoranzas.
OSCAR TOBAR GOMEZ
Extraordinaria la relación de familias habitantes de El Cacho
que hace Reinaldo Darío Agredo Tovar, con una aún más
evocadora relación de nuestras fiestas y costumbres y lo
felicito por el magnifico trabajo de difusión de lo nuestro.
Los Tobar Gómez vivíamos para entonces en la carrera 12
entre calles 4 y 5, donde después durante muchos años estuvo la
Radio Popayán, posteriormente nuestra familia se trasladó a la
Calle 6 entre carreras 10a y 11. Los predios de la Calle del
Cacho y alrededores fueron habitados por la familia Tobar en sus
diferentes ramas desde qie don Martín Rodríguez Prieto de Tobar
y Guzmán Flóres el Séptimo abuelo de todos se estableciera en
Popayán en 1695, recién llegado de Muzo (Nuevo Reino de
Granada) primero como Regidor y después como Procurador General
de la ciudad, predios que caminé con guitarra al hombro en las
bellas noches de luna, refrescantes como los aires de nuestro
Puracé, aventando boleros, baladas, bambucos y pasillos a las
cerradas ventanas, mientras lindas payanesas nos espiaban por
entre los visillos y celosías, serenatas que durante muchos
años compartimos con Silvio Arboleda Martínez (abogadfo), Henri
Arboleda Martínez (médico), Alfonso Fernández Rivera
(médico), Hugo Vivas Ramos (médico) y tu hermano Alejandro
Pachajoa Burbano, pues ustedes vivían a una cuadra más abajo
por la calle 5 conformando el grupo de familias del barrio
referido, (no he vuelto a saber nada de ese entrañable y buen
amigo de la juventud y compañero de estudios del Liceo Nacional
de Varones). Este capítulo del excelente libro de Reinaldo
Agredo Tobar se lo agradeceré siempre pues me trajo evocadores y
felices recuerdos de nuestra poética, vivaz, díscola, lejana e
inolvidable adolescencia.
MARGOT VALENCIA DE PRADA:
Qué relato tan fantástico; el Mono y yo hemos recordado
muchísima gente de esa famosa calle. - Yo recordé mis visitas
donde mis parientes, los Vallecillas, donde íbamos con mucha
frecuencia cuando Mario y Nelly vivieron allá y lo mismo Carlos
E. y Leonor.- Los Vallecillas son primos hermanos de mi madre por
lo Quijano.
HERNAN FRANCO RAMIREZ:
Felicitaciones por ese hermoso artículo sobre La Calle del Cacho
que me ha traído de nuevo a la memoria personajes y panorámicas
mentales de ese clásico lugar del Viejo Popayán que ni el
tiempo, ni la distancia han borrado de mi mentre. Aunque no está
mencionado, con mucho aprecio he recordado al inolvidable y gran
amigo " Majaja " (Javier Illera ) y sus hermanas,
Leonor y Eva, así como a su padre, el indeleble profesor del
Liceo, Don Diógenes.