DIEGO MUÑOZ BARRAGAN
Domingo 27 de agosto, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Diego Muñoz Barragán fue secuestrado por desconocidos el pasado
sábado 19 de agosto en las cercanías de Popayán. Diego es un notable
abogado payanés, ex-magistrado del Tribunal Superior, quien disfruta
de la amistad y cariño de las personas que han tratado con él. Muñoz
Barragán se ha destacado en su vida profesional que ejerce hace más
de 40 años, como un versado en códigos y leyes y es una fuente
inagotable de conocimientos en el tema penal, materia que ha enriquecido
año a año a lo largo de sus 65 años de vida. El ex-magistrado se halla
gozando de su jubilación.
Nos unimos a la ciudadanía de Popayán que ha rechazado este
lamentable secuestro y espera su pronto regreso a casa sano y salvo.
El Liberal ha publicado en su editorial de la edición del 25 de agosto,
el articulo que transcribimos hoy.
Cordialmente,
***
Editorial
Por: Jorge Muñoz Fernández
Abominable hermano, abominable
El Liberal.
La guerra en nuestro país no ha salido en cincuenta años de los repugnantes
espacios del secuestro, la desaparición forzada, el homicidio fuera de combate,
la masacre, la emboscada y el uso del terror.
Como pocas confrontaciones bélicas se ha caracterizado por su respuesta violenta
contra la población civil, desde cualquier ángulo que miremos a sus frenéticos
autores.
Absurdo sería concebir que el país nacional admite el secuestro como un
instrumento de lucha política contra el establecimiento y que sus acciones
abominables gozan del apoyo popular. Antes por el contrario, a cada una de ellas
corresponde una oleada de repudio moral a sus perpetradores.
Por las mismas razones, si el secuestro de Diego Muñoz Barragán fue ejecutado
por cualquiera de los grupos insurgentes que operan en el departamento, dado el
número de sus captores y las características geográficas de la zona donde
fue privado de su libertad, se revalida la cruda degradación política de los
grupos rebeldes, que han hecho de la barbarie del secuestro su arma predilecta
Hace algunos años, cuando un grupo de amigos, en una tarde de agradable bohemia
disfrutábamos del privilegio de su amistad, nos recordó a Camu para fijar su
posición frente a la vida y la realidad colombiana: “Es necesario hablar,
alzar la voz, para que los nuestros no se avergüencen de nosotros, ya que
habiendo podido tanto, nos hemos atrevido tan poco. La vida humana es la
respuesta al desafío fundamental de nuestra existencia. Hay que darle un sentido
a nuestro vivir y aunque la vida misma no tuviera sentido, hay que buscar su
plenitud, que no se alcanza si no somos solidarios. En estos tiempos es una
locura confundir desarrollo económico con desarrollo social, beneficio con
felicidad”, agregaba.
Este es Diego, un intelectual de ideas filosóficas liberales, progresistas,
constructor de paz y consumado lector. Sus captores no han secuestrado a un
brillante jurista, creador de valiosa jurisprudencia penal y a un profesor
universitario, han ido más allá, han secuestrado moralmente a la ciudad de
Popayán y a la Región Caucana, donde Diego goza de amplísima admiración y
relaciones fraternas. Me uno a los clamores por su liberación, sano y salvo.