CIEN AÑOS DEL POETA ARCESIO GUEVARA V
Por: Guido Enriquez Ruiz
El Liberal
De: Mario Pachajoa Burbano

El prestigio de la poesía de Rubén Darío, Guillermo Valencia, Julio Herrera y Reissing, Leopoldo Lugones, Manuel del Valle-Inclan, el de las cuatro sonatas; la perfección formal de los franceses José María de Heredia y Charles María Leconte de Lisle y los ecos rutilantesde la -belle epóque- refinamiento del arte y de la vida, junto con ciertas reminiscencias románticas de escuela y de sentir hicieron que varios espíritus líricos de esta región del país mimada por las Musas entraran en el torbellino del modernismo,esa tendencia de la que Octavio Paz afirma, "Fue una fuga de laactualidad local que era, a sus ojos, un anacronismo en buscade una actualidad universal, la u'nica verdadera actualidad", yque, aparte de cualquier opinión crítica, produjo maravillosasobras de arte dentro del mismo espíritu de la definición que el bardo simbolista Stephane Mallarmé  hizo de la poesía "Es la expresión por el lenguaje humano, reducido a su ritmoesencial, del sentido misterioso de los aspectos de la existencia."El Modernismo se alimentó de Simbolismo, Parnaso, Impr esionismo y de cuanta inquietud por la belleza produjo el fin desiglo XIX y comienzo del XX en la cultura occidental, sin quefaltara'n algunos toques del
oriente, como afirmaba Dari'o:

"¿Los amores exóticos
acaso?
como rosa de oriente
me fascinas,
me deleitan la seda, el
 oro, el raso...
Gautier adoraba a las
 princesas chinas".

Pues bien, el payanés Arcesio Guevara V. (1900-1980) se encantó con estas maravillas y, luego de estudiar en la Universidad del Cauca, se lanzó a componer poemas que publicó con el nombre de Bajo-Relieves.Fue maestro en el soneto musical, elegante e incisivo, lleno deadjetivos insinuantes y pintorescos, como:

"Globelino"
Hace doscientos años la
encontro' mi locura
cautiva entre las sedas de rico
globelino;
el vaporoso traje de
transparente lino
un pastoril encanto prestaba
a su figura.

Plegébase el sombrero sobre la
frente pura apenumbrado el
óvalo de rostro leonardino,
y los rebeldes rizos en rubio
torbellino
manchaban de oro pa'lido de
los hombros la albura.

El milagro imposible de sus
manos de nieve
Sosteni'a abrazado sobre el
corpiño breve
de un puñado de rosas el
desamayo cobarde;
y tendido a sus plantas, inmo'
vil e indolente, -nimbado por
las luces fugaces del poniente
un lebrel somnoliento presti
giaba la tarde".

Verdaderamente, la poesía de Arcesio Guevara es un monumento a la belleza que él mismo parece describir en bien logrados versos:

"Es la azul claridad
de la mañana,
junto al boscaje de cadencias
pleno,
triunfo' la euritmia de
 tu cuerpo heleno,
soberbio escorzo de marfil y
grana".

La revista Belalcázar, que fundara en 1928 Luis E. Bonilla Plata y cuya administración estuvo a cargo de Rafael Navia V., cada semana engalanaba sus páginas con poemas de Guevara y otros de nuestros poetas que generalmente compartían los gustos estéticos de esa época de buena cultura en Popayán. Allí se publicaron  los ya mencionados bajo-relieves.

Con modestia, pero con altura lírica y entusiasmo estético, vivió Arcesio Guevara colaborando en publicaciones nacionales y extranjeras para demostrar que la poesía no es sólo un adorno sino una manera de manifestar los más sublimes sentimientos del ser humano, según lo quisieron  los eximios representantes de la tendencia que inspiró a nuestro poeta y que acaso él sintetizara cuando escribió:

"Y los caminos sueñan...
un algo misterioso tiene ca
da sendero;nos contagian de ensueños o
de serenidad,
son páginas borrosas  para todo viajero...
Esas franjas diseñan rutas
de eternidad".

en su poema "Oración de los caminos".

Al cumplir cien años, lo evocamos en unión de Gerardo Ibarra Castro,  Angela de Valencia, Carlos López Narváez, Rafael Maya, José Ignacio Bustamante, Guillermo  Muñoz Cobo y otros creadores líricos de su generación.

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