CARDIOIMPACIENTES
Viernes 21 de agosto, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
Amigos:
Jaime Vejarano Varona escribe sobre el grupo que cada día es más
numeroso,
los cardioimpacientes. Nuestros agradecimientos para Jaime.
Cordialmente,
***
ENTRE NOSOTROS, LOS CARDIOIMPACIENTES
Por: Jaime Vejarano Varona
Quienes ya pertenecemos por derecho propio a la cofradía de los infartados,
adquirimos cierto aire de triunfadores y, con aureola de mártires, nos ufanamos
de haberle ganado una partida más a la muerte. Con orgullo ajeno, porque el
mérito es de nuestros cirujanos que hacen un trabajo de filigrana ensanchando
venas, removiendo obstrucciones, injertando vasos, haciendo trasplantes,
nosotros sus cardioimpacientes salimos del quirófano a pregonar que somos héroes
sobrevivientes y, con suficiencia y cierto orgullo, contamos todas las
peripecias ocurridas dentro de la sala de cirugía y en el área de cuidados
intensivos, como proeza propia..
Experimentar un 5P vascular, o ataque al corazón, infarto o semiinfarto de
miocardio, por esclerosis coronaria, con su correspondiente angina de pecho,
ocasionado regularmente por una obstrucción venosa producida por un trombo o
coágulo de sangre situado en la arteria, es de por sí alarmante y a su
prevención y tratamiento ha dedicado la ciencia moderna especial cuidado.
Claro que sí; es preocupante y pone a la familia del paciente en un corre-corre,
no imaginado para quienes no han tenido tal accidente circulatorio No obstante,
la múltiple ocurrencia de este trauma vascular ha hecho que hoy se salga de él
con relativo pero muy frecuente feliz desenlace.
En el proceso de recuperación empezamos a indagar todo lo que concierne a esta
dolencia. Y nos enteramos de muchas cosas que ignorábamos respecto a ese
motorcito que durante años nos acompañó sin detenerse un solo momento a
descansar, sin que le hubiésemos prestado la debida atención: Conocemos, por
ejemplo, que nos corre pierna abajo una vena de repuesto, la safena, colocada
allí por la naturaleza para construir con sus recortes los puentes que hagan
factible el desemboque de la corriente sanguínea por nuevas autopistas. (Algo
parecido a lo que vengo proponiendo con mi idea de la “Avenida
Pasoancho para Popayán”) Y venimos a enterarnos de que el
cateterismo, que tanto horror ha causado a nuestros colegas de infarto, no es
más que el policía que desobstruye el tapón que impedía la fluidez de la
circulación. Que una vez despejadas las vías arterias o secundarias, sigue
fluyendo el tránsito sanguíneo sin problema alguno y sin nuevos trancones. Todo
es o se parece, simplemente, a cuestión de organizar el tránsito.
Y es que somos más los que estamos contando el cuento, que aquellos que se
fueron a contarlo “a otra parte”.
Salud pues a quienes diariamente salen de las clínicas de atención cardiaca y
les aconsejo que tomemos las cosas con desparpajo y tranquilidad. Se los digo yo
con suficiente autoridad, como que sufrí un infarto en l988, y en 1999 fui
intervenido con cuatro magníficos puentes que, me han servido y lo seguirán
haciendo, con absoluta eficiencia.
Este escrito se lo dedico a mi gran amigo, el destacado periodista Oscar
García López, quien acaba de entrar a nuestra cofradía de infartados, con
mis deseos por su rápida recuperación y aconsejándole tome las cosas con calma …
sin tanto atafago.