AÑORANZAS
Sábado 26 de septiembre, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
http://pachajoa.110mb.com/
Amigos:
Luis Arévalo Cerón se refiere en su articulo "Añoranzas" al
ameno libro que ha escrito
Rafael Tobar Gómez "Cuando florezcan los eucaliptos" y que está
siendo leído con
mucho interés.
Cordialmente,
***
Añoranzas
Sábado, 26 de septiembre de 2009
Escrito por Luis Arévalo Cerón,
El Liberal
Dedicado a leer el libro ‘Cuando florezcan los eucaliptos’ de Rafael Tobar
Gómez, que colocó en mis manos su hermano el médico Oscar, hoy gerente de la
Empresa Social del Estado Popayán E.S.E., muchos recuerdos del Popayán de hace
cinco décadas pasaron por mi mente; también múltiples descripciones de las
regiones andina y costera por donde anduvo el autor durante su juventud,
atraparon mi interés de lector; 427 páginas están redactadas en un estilo ameno;
presentan un riquísimo contenido de experiencias sociales, políticas y
religiosas de Rafael, quien se las narra a sus hijos, atendiendo su insinuación
de querer conocer la vida de su progenitor.
El libro es un acopio de remembranzas que invitan a ubicarse en la ciudad de
mitad del siglo pasado; retroceder al Cauca agreste de los años sesentas que
Rafael recorrió desde la región andina hasta la costa pacífica debido a su
trabajo en la Registraduría Nacional del Estado Civil dirigiendo las campañas de
cedulación; se inspiró en los álbumes de fotografías de sus primeros 25 años en
Colombia, el resto de su vida ha transcurrido en Miami (E.U.) hasta hoy; sus
hijos testigos de tantas fotos le insinuaron que escribiera sus memorias.
127 títulos encabezan igual número de temas que Rafael Tobar describe con
versatilidad; comienza con el barrio Valencia donde transcurrieron su infancia y
adolescencia; no podía faltar la boda de sus padres Saúl Tobar y Ruth Elisa
Gómez, de cuya unión nacieron Rafael Heraclio, Luis Afranio, Rafael, Saúl
Marino, Ismael, Francisco Javier y Oscar; el autor del libro nació en febrero de
1940; a los 15 años de edad sacó a relucir sus aptitudes musicales y se
convirtió en bohemio y serenatero; se incluyó en el grupo de los despreciados
porque habían decidido caminar por otro rumbo diferente al de la universidad;
perteneció a la época en que todo el mundo le hacía la venia al “señor doctor”
fenómeno que según él, es el producto de tantos profesionales mediocres que se
doctoraron solo por conveniencia.
Rafael en su libro revela su enorme autoestima; expresa que de 1955 a 1965
fueron los años más prolíficos de su juventud; desarrolló el dibujo, la
fotografía, pintó los primeros cuadros al óleo, investigó sobre los colores y
sobre los materiales de pintura, descubrió una preparación para hacer los
lienzos más duraderos, desarrolló la técnica de la acuarela, en fin, en él se
configuró el perfecto diseñador, profesión que hoy ejerce en Miami; aprendió
cerámica y la decoración de figuras de porcelana que puso en práctica en la
añorada fábrica ‘Alcora’ que funcionó en el barrio Las Américas generando empleo
en aquella lejana época del histórico Popayán.
El contenido del libro ‘Cuando florezcan los eucaliptos’ es una invitación a
oxigenar la memoria; sus capítulos son historia imperecedera de una región de
gente espontánea, intelectual y reflexiva; sin conocer personalmente a Rafael,
tengo la impresión de haberlo hecho a través de su libro; igual, si es como su
hermano Oscar, todo un señor, bienvenido al grupo de mis afectos; ojalá se
cumpla su añoranza de sentarse en una banca del parque de Caldas a evocar los
maravillosos años de su primera juventud.