PABLO MORILLO
Lunes 20 de julio, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
>Pablo Morillo y Morillo, conde de Cartagena y marqués de La Puerta, (Fuentesecas, provincia de Zamora,
España, mayo
5 de 1775 - Barèges, Francia, julio 27 de 1837), jefe de la Expedición
Pacificadora que vino a reconquistar América. Hijo de Lorenzo y María, hidalgos venidos a menos que
se desempeñaban como labradores, Morillo aprendió a leer y a escribir en su
niñez, con lo cual se colmaban las aspiraciones intelectuales de las gentes
pobres de ese entonces. Hasta 1795 ejerció el oficio de pastor. En 1796, por
influencia de un amigo de su padre, fue enviado a Salamanca, con el fin de hacer
algunos estudios que pronto dejó para ingresar al servicio de las tropas de la
Marina Real, en la que sucesivamente fue soldado, cabo y sargento. Su valor e
inteligencia le permitieron un rápido ascenso en la carrera militar.
Contaba con
algo más de 20 años, cuando contrajo matrimonio por vez primera, con Joaquina
Rodríguez, quien falleció en El Ferrol en 1805, cuando Morillo tenía 30 años.
Morillo participó en el sitio de Tolón y, en 1805, en calidad de sargento, en la
batalla de Trafalgar; estuvo presente también en la de Bailén; poco después
combatió en Extremadura y en el sitio y rendición de la plaza de Elvas. Adquirió
en poco tiempo los grados de teniente y capitán, en 1812 ya ostentaba el título
de coronel y en 1813, el de mariscal de campo. Morillo puso su formación
militar, así como su experiencia y arrojo, al servicio del rey Fernando VII
cuando fue nombrado jefe de la Expedición Pacificadora, organizada con el fin de
reconquistar los pueblos americanos. Esta expedición salió de Cádiz, con más de
10 000 hombres, en febrero de 1815, rumbo a las provincias del Nuevo Mundo. En
América les correspondió librar una lucha «mucho más peligrosa, mucho más cruel
que la que habíamos sostenido hasta el momento», según palabras del propio
Morillo.
Morillo llegó en los primeros días de abril de 1815 a las costas orientales de
Cumaná, e inició la reconquista de Venezuela. En julio del mismo año, la
Expedición Pacificadora arribó a Santa Marta y desde esta ciudad proyectó su
plan de reconquista de la Nueva Granada; éste se inició con el sitio de
Cartagena, llevado a cabo entre el 17 de agosto y el 5 de diciembre. Con la
conquista de Cartagena, MoriIlo inició la más grande represión al pueblo
granadino, conocida como el "Régimen del Terror".
En este mismo año contrajo
segundas nupcias, esta vez con María Josefa del Villar, oriunda de Cádiz, hija
de José Gabriel del Villar y Urtuzáustegui y de Josefa Narcisa del Villar. Se
casó por poderes, pues él se encontraba en Cartagena de Indias, mientras ella
estaba en España; en la ceremonia fue representado por el señor José Ramón de
Muxica.
El 24 de abril de 1816, desde Ocaña, Morillo dictó un decreto por medio
del cual ofrecía la libertad a los esclavos que denunciaran o presentaran a
algún cabecilla revolucionario. Esta medida realista atrajo a sus filas a muchos
negros, que se unieron a la defensa del rey. El 26 de mayo del mismo año,
Morillo llegó a Santafé de Bogotá, negándose a aceptar el recibimiento que la
capital le había preparado: las calles estaban engalanadas con arcos de triunfo
y banderas españolas. En Santafé de Bogotá, Morillo hizo gala de la crueldad que
sería el distintivo de sus actuaciones en América. Llevó al patíbulo a figuras
tan prominentes como Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho,
José Gregorio Gutiérrez, Liborio Mejía, Miguel Pombo, Jorge Tadeo Lozano, Crisanto Valenzuela, José María Cabal, José María Dávila y Antonio Baraya, entre
otros.
A las víctimas les fueron confiscados sus bienes y sus viudas e hijas
fueron condenadas al destierro. La actuación de Morillo en Santafé, según la
opinión de Daniel Florencio O'Leary, «hizo más daño a la causa realista que la
derrota más desastrosa. Se enajenó para siempre el afecto del pueblo granadino a
un sistema con el cual los habían reconciliado, después de su separación de
España, la inexperiencia y las locuras de sus nuevos gobernantes [...] Morillo,
al recuperar el país, pudo haber destruido, por muchas generaciones, el espíritu
revoltoso; pero su excesiva crueldad, ejercida indistintamente, produjo el
efecto contrario».
A finales de 1816 Morillo partió para Venezuela dejando a Juan Sámano al frente
del gobierno de la Nueva Granada. El año 1817 lo pasó tratando de recuperar las
posiciones perdidas en Venezuela. En marzo de 1818 se enfrentó contra el
ejército comandado por Simón Bolívar en la batalla de La Puerta, también
conocida como El Semen, en la cual fue gravemente herido; sin embargo, logró
vencer. El Pacificador Morillo pasó casi un año tratando de reponerse de esta
herida.
El 7 de agosto de 1819 las tropas realistas comandadas por José María
Barreiro fueron vencidas por Bolívar y su ejército, en la batalla de Boyacá; Sámano huyó precipitadamente de Santafé. Notificado Morillo del triunfo
patriota, escribió al gobierno de Madrid: «Bolívar en un solo día acaba con el
fruto de cinco años de campaña, y en una sola batalla reconquista lo que las
tropas del rey ganaron en muchos combates [... ] Los llanos de Barcelona, los de
Apure y Casanare, todos están en poder de los rebeldes [...] La suerte de
Venezuela y de Nueva Granada no puede ser dudosa [...] Estos prodigios, que así
pueden llamarse por la rapidez con que los han conseguido, fueron obra de
Bolívar y un puñado de hombres [... ] Si llegamos a sucumbir y se pierde la
Costa Firme que es la América militar, no la volverá jamás a recuperar el Rey
nuestro señor, aunque para ello se empleen treinta mil hombres».
Morillo, quien
en varias ocasiones había pedido refuerzos a España, vio truncadas sus
esperanzas cuando supo que la revolución de Rafael del Riego había restablecido
en su patria el espíritu liberal de la Constitución de 1812. En abril de 1820,
en lugar de tropas, armas y dinero, recibió la orden de establecer la paz en las
colonias por medio de un armisticio. Este fue firmado por comisionados de
Morillo y Bolívar en la ciudad de Trujillo, el 25 de noviembre. EL 27 del mismo
mes Morillo se entrevistó con el Libertador en la población de Santa Ana, y el
17 de diciembre viajó a España.
Los títulos de conde de Cartagena y marqués de La Puerta le fueron concedidos a
Morillo por Fernando VII, en reconocimiento a las acciones durante el sitio de
Cartagena y la batalla del Semen; el decreto, firmado el 17 de diciembre de
1819, decía: «En consideración a los dilatados y distinguidos servicios del
teniente general don Pablo Morillo, general en jefe del ejército expedicionario
de Costa Firme, se ha dignado el Rey nuestro Señor concederle merced de título
de Castilla, libre de lanzas y medias anatas, para sí, sus herederos y
sucesores, con la denominación de conde de Cartagena, marqués de la Puerta».
A
su regreso a España, Morillo observó una conducta ambigua. Luchó al lado de
Fernando VII por el restablecimiento de su poder absoluto, y éste lo nombró jefe
de sus fuerzas de defensa. Posteriormente, se adhirió a los constitucionales y
logró que, en 1823, el nuevo gobierno provisional de la revolución lo nombrara
comandante general de Galicia y las Asturias y jefe del Cuarto Ejército que
debía luchar en contra de los franceses que buscaban restablecer el absolutismo
en España.
Cuando el rey Fernando ocupó de nuevo el trono, destituyó a Morillo
de todos los cargos que tenía. En junio de 1824 emigró a Francia. Entre 1826 y
1830 escribió en varios diarios y publicó dos obras: Memorias sobre la campaña
en América y Táctica militar.
Murió el 27 de julio de 1837 a las once de la
noche, en el balneario de Barèges. Sus restos fueron depositados en el
cementerio de Luz-SaintSauveur, departamento de los Altos Pirineos, en agosto de
1843, y trasladados a Madrid y sepultados en el cementerio de San Isidro.
Pablo Morillo murió pobre y María Josefa, su viuda, debió acudir a la
reina para pedir ayuda «como madre, tutora y curadora de los cinco hijos
menores», a quienes su padre «nada ha dejado de intereses y sí solo sus
gloriosas acciones que imitar». María Josefa murió en París, el 10 de enero de
1875 [Ver tomo l, Historia, pp. 161-162, 273286] .
GILMA RIOS PEÑALOZA
LUIS ANGEL ARANGO
19 julio, 2009