PRIMERA PRESIDENCIA DEL GENERAL MOSQUERA
Viernes 20 de febrero, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano.
Amigos:
Manuel y Jaime Arteaga Hernández en su libro "Historia Política de
Colombia" (1999) en las páginas dedicadas a la primera presidencia del
Gran General Mosquera hacen, de éste, una radiografía que la ofrecemos hoy.
"Es el general Mosquera el personaje más popular en nuestra historia. Principió
su carrera política desde niño, pues no había cumplido dieciséis años cuando a
pesar de pertenecer a una de las familias más aristocráticas de Popayán, pues se
decía descendiente de los condes de Altamira, de los duques de Feria y Alba y de
Guzmán el Bueno, tomó las armas en el ejército de Nariño. En aquella campaña
luchó con valor y recibió el bautismo de sangre, con un balazo que le despedazó
el maxilar inferior, por lo que le quedó para siempre un defecto en la
pronunciación. Tenia la voz confusa, como mascada y medio silbada y la boca mal
conformada, por esto se le llamaba Mascachochas. Más tarde, en uno de sus
viajes a Europa se hizo poner una mandíbula de plata".
"Su verdadero ideal -dice R. Núñez- era el ruido, la gloria, con grandes dosis
de orgullo patriótico. Su inteligencia era casi febril, sus dotes fundamentales
eran la audacia, la perseverancia y la energía. ... Hombre de terribles
movimientos de cólera en que hubiera podido reproducir a Tiberio."Nunca lució
como orador. Nadie fue más cansado, personal e impertinente que él en la
tribuna, donde jamás habló sino de sí mismo -dice Samper-; tenía el don de
fastidiar siempre a sus colegas y despoblar las barras. Su elocuencia era
narcótica, así como su pensamiento homicida. Cuando se trataba de discutir algo,
aducía siempre, como argumento decisivo de autoridad impecable, los actos que él
había ejecutado, los propósitos él había tenido, los pensamientos que él en
alguna circunstancia había emitido. A sus ojos la razón no estaba en la verdad
sin en él"".
"A sus méritos personales sumaba los de su familia: su padre se mereció del
Libertador que dijera que al haber podido elegir padre, después de muerto el
suyo, designaría como tal a éste. Sus tres hermanos fueron hombres de
alta distinción: Joaquín presidente de la Gran Colombia y después vicepresidente de
Nueva Granada, Manuel José Arzobispo de Nueva Granada y Manuel María hábil
diplomático. Además era el suegro del presidente que dejaba el solio, Pedro
Alcántara Herrán".
"Todo aquello no era suficiente a satisfacer su insaciable vanidad. Decía que su
apellido tenía por origen que uno de sus antepasados luchando contra los moros
al lado de Fernando V, el Católico, recibió una profunda herida en el cuello;
sin hacer caso de ello siguió en campaña y como viera el rey que su herida
estaba cubierta de moscas, le dijo: El lanzazo de tu cuello no parece ya una
herida, sino una mosquera, por ello el guerrero ya no tuvo otro nombre. Más
tarde descubrió parentesco con Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III".
"Ocupaba, pues, la Presidencia un hombre notable bajo muchos puntos de vista, pero
debido a su carácter nadie se sentía bien seguro, pero su prestigio militar hacía
olvidar sus defectos, se creía que tan sólo quien se impusiera por el miedo
podría asegurar un buen gobierno. Todo mundo estaba seguro de que a Mosquera le
asistía la energía necesaria para hacerse respetar. La nación, fatigada por la
sangrienta guerra civil que acaba de pasar, antes que pensar en nuevas luchas
quería curar sus heridas, y buscaba el medio en las virtudes de la paz".
Cordialmente,