JUAN CARLOS IRAGORRI
Martes 1 de septiembre, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano.
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Amigos:
Ismenia Ardila Díaz ha escrito y publicado en El Liberal su
dialogo con el notable
periodista Juan Carlos Iragorri, del cual reproducimos fragmentos.
Juan Carlos Iragorri, 51 años, nació en: Cali. Bachiller del Colegio
Anglo-Colombiano
de Bogotá. Abogado de la Universidad del Rosario. Está casado con Lina María
Múnera.
Hijos: Marín de 19 y Ana de 16 años.
Cordialmente,
***
Diálogo con un gran conversador, el periodista Juan Carlos Iragorri.
“El periodista ideal es el que hace notar sin hacerse notar”
Escrito por Ismenia Ardila Díaz
Fragmentos
Sábado, 29 de agosto de 2009.
El Liberal.
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Amigos:
Foto: Dairo Ortega/El Liberal.
Juan Carlos nació en Cali en un hogar formado por un popayanejo- Edgar
Iragorri Zamorano- y una dama de ancestro español y chileno –Gladis Marchant
Triana- y aunque nunca vivió en esta ciudad, conoció tanto de ella a través
de los relatos de éste y de su abuelo -Luis Carlos Iragorri Peña- que le
profesa grandes afectos y hasta vino a casarse en el templo de Santo
Domingo, con fiesta en Calibío donde hubo pólvora y banda municipal. Así,
puede ser el más grato y completo relator que da verdadera cátedra de la
ciudad, sus personajes, sus tradiciones y anécdotas más auténticas.
Un año en cada lugar
“Mi papá estudió bacteriología, hijo de Luis Carlos Iragorri Peña, a
quien conocían como Lucarri, dirigente conservador y muy liberal, el primer
tipo en la historia de Popayán que presentó una tesis de grado titulada
hijos naturales, en la que argumentaba que debían heredar lo mismo que los
hijos legítimos. Por eso lo regañaron, porque les parecía absurdo, cosa que
vino a pasar muchos años después y por supuesto, tenía toda la razón. Mi
abuela materna, Rosa Zamorano Simmonds, nieta del primer Simmonds que llegó
aquí. Todos ellos fueron a la Universidad, incluso el primer Iragorri que
llegó en 1789”, relata con orgullo.
Juan Carlos Iragorri estudió derecho en la Universidad del Rosario de
Bogotá. En la mitad de la carrera se aburrió muchísimo y aunque se graduó
pronto, aceptó la invitación de Juan Gabriel Uribe y terminó en el periódico
El Nuevo Siglo a cargo de la sección internacional, donde se inició en el
periodismo como parte de una generación que se hizo en el hacer, echando
mano de una vasta cultura general, con la lectura y la búsqueda permanente
como sus mejores maestros.
Luego de dos años recibió el llamado de Enrique Santos Castillo para
trabajar como jefe de redacción de El Tiempo; al año volvió como editor
dominical e internacional al entonces Nuevo Siglo. De allí lo nombraron jefe
de redacción de la revista Cromos y estando allí le llamó Rodrigo Lloreda
para dirigir la oficina de El País en Bogotá. Luego, Felipe López y Mauricio
Vargas le invitaron a ser el jefe de redacción de la revista Semana, donde
dice que se cansó de escribir del capo Pablo Escobar y aceptó la consejería
de prensa en la Embajada de la OEA en Washington. De allí pasó a trabajar
con Humberto De la Calle en la embajada en España y posteriormente se
convirtió en el primer corresponsal de El Tiempo en Madrid. Fueron cinco
años donde recorrió muchos países de Europa y entrevistó a personajes de la
talla de José María Aznar, Fernando Savater, Juan Antonio Cebrián, José
Saramago, Vargas Llosa y hasta el ‘Tino’ Asprilla.
Posteriormente trabajó en radio con Julio Sánchez Cristo en Bogotá pero
pronto regresó a España por una beca de la agencia Reuters. Luego volvió a
la radio con Julio, tomó la corresponsalía de la revista Cambio en Madrid,
donde hizo muchas entrevistas, bajo el impulso de personajes como Gabriel
García Márquez, que le ayudaba a conseguir las citas.
La baja del dólar terminó convenciéndolo de aceptar el llamado de Andrés
Pastrana para que lo acompañara en la embajada de Colombia en Washington,
donde trabajó igualmente con Carolina Barco, hasta que se ganó una beca en
la Universidad de Harvard para que estudiara lo que quisiera, desde música
hasta historia y donde no tenía que presentar trabajos.
Luego asumió la corresponsalía de la revista Semana en los Estados Unidos y
se vinculó a la mesa de trabajo de RCN Radio donde participa todas las
mañanas con Juan Gossaín y su equipo. Además, es asesor del rector de la
Universidad del Rosario para el programa de periodismo. Desde entonces vive
en Brookline, muy cerca de Boston (Estados Unidos) a la espera de que su
hija termine el bachillerato. Además, por razones de su trabajo, viaja
constantemente a Washington y Nueva York.
El mejor conversador, como su abuelo...
Iragorri se define como liberal de centro izquierda, fans de Los Beatles,
Charlie García y Fito Páez; le gusta el rock argentino, adora la sala, los
boleros, la música clásica, especialmente de Mozart, tanto como las
chirimías y tocar la tambora. Le encanta el fútbol, es hincha del deportivo
Cali, “que todas las veces pierde por culpa del árbitro”. Juega
squash al menos tres días a la semana y camina todo el día como parte de su
actividad de reportería.
Como buen periodista es un excelente conversador, destacado por la revista
Diners. Algo que parece venir de su ancestro popayanejo. Su abuelo tenía la
mejor colección de anécdotas de Popayán y cuando era niño le encantaba
escucharlas. Por eso asegura que creció en una ciudad donde no vivió, pero
sabía todo de Popayán, de Catecismo, del maestro Valencia, en fin, creció
escuchando hablar de la Popayán de los años 30. Por eso así como su abuelo
se solía reunir con el Maestro Valencia, cuando él visitaba a Popayán lo
replicó con Álvaro Pío Valencia. “…Hablaba con unos tipos de 80 años, yo
crecí en la ciudad de esos tipos viejos que ya no viven”, afirma.
Ahora, cuando vuelve a Popayán es una de las cosas que más le agrada,
conversar con mucha gente, mientras camina entre nostalgias y recuerdos de
esa ciudad que sigue presente en muchos y en el patrimonio que inunda sus
casas y edificios. “La gente que viene aquí aprende de historia, tiene una
arquitectura que vale la pena, los patios de las casas son hermosos, es una
ciudad universitaria y a pesar de la pobreza y la decadencia, se nota donde
ha habido cultura y tanta enseñanza por décadas, eso no se improvisa y eso
también hay que capitalizarlo”, afirma.
¿Qué piensa de la Popayán de hoy?
El grupo de familias que manejaban Popayán ya no lo es, también ha habido
muchos tipos que han sido un desastre como gobernantes y como congresistas,
unos patanes, manzanillos que hasta han cometido delitos, lo han hecho muy
mal pero también hay otros muy buenos. No creo que alguien porque sea de
apellido Mosquera, Arboleda o Arroyo sea más capaz que uno humilde que sea
de Bolívar, Cauca, por ejemplo.
¿Qué es el periodismo para usted…
Es un oficio fascinante, divertido, entretenido, uno aprende cosas todos los
días, las cosas nunca son iguales. Es el primer borrador de la historia y
eso es fascinante, me hubiera aburrido mucho haciendo contratos civiles y
yendo al juzgado esperando si el término ya se venció y el edicto está
colgado… el derecho procesal me parece una pesadilla pero el constitucional
me sirve para saber cómo funciona el país, aunque algunos se sienten
importantísimos con él y se ponen corbata…