ANTONIA LA ESCLAVA DE JOSÉ HILARIO LÓPEZ
Jueves 19 de febrero, 2009
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Antonia era la esclava de la familia del ex presidente
José Hilario
López Valdés.
José Hilario López Valdés, -presidente de la Nueva Granada (1849-1954) y
quien sucedió en la Presidencia al Gran General Tomás Cipriano de Mosquera y
precedió en dicho cargo, al General José María Obando-, cuenta en sus
"Memorias" que "nací en la ciudad de Popayán el 18 de febrero de 1798. Mis
ascendientes pertenecían a las primeras familias de la antigua nobleza: mi padre
era oficial real de la Santa Cruzada, desde mi nacimiento me tomó a su cargo mi
abuela paterna Manuela Hurtado, en la consideración de ser yo el
primogénito de su primogénito; y logré ser su predilecto y mimado en extremo. Mi
familla no era rica, pero poseía una fortuna suficiente para vivir con decencia
y desahogo".
"Mi abuela pretendía que siguiese la carrera eclesiástica. Yo no amaba sino
los placeres del campo, ni deseaba saber mas que física y matemáticas. Poco
después se despertó en mi el deseo de la gloria militar".
José Hilario a la edad de 13 años y sus dos hermanos, quedaron huérfanos, y en
la completa ruina por las guerras de independencia del Sur y la malversación del
tutor y administrador de los bienes heredados. A pesar de este triste comienzo,
pero empleando el joven José Hilario poderosos y exitosos esfuerzos contra las
adversidades, este payanés logró numerosos éxitos y satisfacciones en el campo
militar y político, que lo condujeron a la presidencia de la Nueva Granada.
Transcribimos de sus "Memorias" los agradecimientos, de este gran hombre, a
las personas que le ayudaron a él y a sus hermanos, en los momentos más tristes
de sus vidas.
"Las señoras María Manuela y Gertrudis Tenorio, hijas del antiguo alférez
real Antonio Tenorio y primas mías, que fueron las pocas personas de entre mis
parientes que me favorecieron un tanto para no dejarme morir de hambre en mi
país natal y en medio de muchos deudos poderosos".
"Esta es la ocasión de rendir mi más expresivo homenaje de
admiración y de gratitud a una santa mujer, llamada Antonia, esclava
heredada de mi padre que con el más solícito afán y trabajando día y noche sin
descano, con el producto de sus labores y vigilias sostuvo a mis dos hermanos
menores y aún les procuró los primeros conocimientos escolares, durante más de
seis años. A principios de 1823 en que regresé a Popayán y recibí los informes
de que acabo de hacer mención, mi primer acto fue abrazar a Antonia bañándola
con mis lágrimas, apellidándola segunda madre de mis desvalidos hermanos y
dándole la libertad bien merecida, para satisfacerle así una parte de la suma
inmensa de beneficios de que la éramos deudores. En seguida publiqué en su honor
un articulo, que se insertó también el Fósforo, periódico de aquella ciudad.
Nunca podré olvidar a esa criatura angelical, que aún siendo esclava, poseía las
virtudes de excelsas de la matrona más venerable. ¡Dios la haya colocado entre
sus escogidos en premio de tanto mérito!
"También debo recordar agradecido que mi primo Manuel López y Escovar,
pasando de Antioquia para Quito, auxilió a mis hermanos con algunas prendas de
ropa para vestirse, según me lo dijo la virtuosa Antonia, cuando ellos se
encontraban en tal estado de desnudez que ya no podían asistir a la escuela.
Hubo tiempo que, en medio de la espantosa revolución que afligió y desoló a
Popayán, la pobre Antonia no alcanzaba a ganar lo suficiente para su manutención
y la de sus tiernos hijos adoptivos, a veces por falta de trabajo, pues aquella
ciudad tan opulenta y tan valiosa a si mismo, por su importancia moral era
incesantemente acometida y ocupada por los dos bandos beligerantes,
distinguiéndose en depredaciones y crueldad del realista, que entraba en ella a
saco; y sus moradores huían hasta donde les era posible para librarse de la
muerte y los ultrajes; en términos que en uno de esos interregnos de la ciudad
quedó tan desierta que no habiendo hombres siquiera para enterrar a los muertos,
algunas caritativas mujeres ejercían esas funcionales y aún otras más sublimes
en las ceremonias religiosas."
"¡Jóvenes talentosos de Popayán! reunid los datos necesarios y escribid la
historia de vuestra patria para honrar la memoria de vuestros padres y excitar
la emulación universal. Tened presente que Popayán ha producido héroes y
heroínas, que en medio de las más espantosas tormentas y aún de su miseria
misma, han conservado su dignidad y héchose respetar de los ambiciosos de todos
los tiempos. Yo os declaro que me enorgullezco cuando recuerdo que soy hijo de
ese país, más grande todavía por su historia en medio de su decadencia que por
su antigua riqueza proverbial."
***
Notas biográficas sobre el
General José Hilario López Valdés,
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Cordialmente,