ENTIERRO DE CRISTO DE JUAN DE JUNI
Miércoles Santo, 19 de marzo, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos semanasanteros:
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Juan de Juni famoso escultor de origen francés es el artífice de El entierro de Cristo,
considerada como su obra maestra realizada entre 1541-1545 y que se admira en el
Museo de la Escultura de Valladolid, España.
Declarada de Interés Turístico Internacional, la Semana Santa de Valladolid
nació el 16 de marzo de 1498
cuando el Consistorio vallisoletano donó a la cofradía penitencial de la Santa
Vera-Cruz todo lo necesario para levantar el humilladero de la Puerta del Campo.
En el siglo XVII alcanza su esplendor: Florecen las cofradías, los escultores de
renombre que dejan su arte en madera para la posteridad. Es entonces cuando Juan
de Juni recibe el encargo de la imaginaría del retablo de la capilla del
convento de San Francisco regentado por Fray Guevara.
Los actos de la Semana Santa actual comienzan al atardecer del viernes de la
Cuarta semana de Cuaresma y las 19 cofradías vallisoletanas alumbran un total de
52 pasos distintos y celebran un total de 32 procesiones.
El conjunto está compuesto por siete
figuras de tamaño mayor que el natural,
independientes cada una salvo el grupo formado por la Virgen y San Juan. Todos
los componentes están situados en una puesta en
escena teatral y muy atractiva
para el espectador. Cada personaje tiene su cometido y así lo demuestran en las
actitudes y en los objetos que portan. El grupo está policromado con una gran
calidad pictórica acorde con el gran valor escultórico."
En el centro se halla la figura de Cristo yacente, depositado en lo que será su
ataúd. Los demás personajes proceden a su embalsamamiento. En la esquina de la
izquierda y muy cerca del espectador, José de Arimatea muestra con gran
patetismo una espina de la corona que se había quedado clavada en la cabeza de
Cristo. En la esquina contraria está Nicodemo que parece dialogar con María
Magdalena. Su mano izquierda reposa en una jarra y con la derecha sostiene un
paño con el que se supone está limpiando el cuerpo del fallecido.
Tras él y de
pie está María Magdalena que se inclina con dolor y cariño hacia el cuerpo
mientras sostiene en su mano izquierda el tarro con ungüentos. En el centro y
detrás del yacente se encuentra el grupo de María y Juan; María se inclina
entristecida hacia su hijo mientras Juan acude cariñoso a consolarla.
Finalmente, y detrás de José de Arimatea puede verse de pie la figura de María
Salomé que sujeta con su mano derecha un paño de limpieza y con la izquierda la
corona de espinas que acaban de sacarle al Cristo. El equilibrio del conjunto es
perfecto". Antonio Borsati.
Cordialmente,