CALOTO, CAUCA
Lunes 28 de enero, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
La ciudad de Caloto, Cauca, es quizá la población colombiana que más
veces ha cambiado de lugar, se ha construido, se ha destruido y renacido
entre sus cenizas. "Proclama" trae la historia de la cual hemos extraído
fragmentos.
Cordialmente,
***
Caloto
Nueva Segovia de San Esteban
Caloto, un pueblo con mucha historia
Fragmentos de "Proclama", enero 2008
La
historia de Caloto comienza desde la época de la conquista española, poco
después que Sebastián de Belalcázar fracasara en su intento por someter a los
indios paéces que habitaban la región de Tierradentro, departamento del Cauca.
Con anterioridad, Belalcázar había ordenado fundar una ciudad que, "haciendo
frontera, fuera plaza de armas con mucha ocupación de capitanes y soldados"
para defender a Popayán. La orden de Belalcázar fue ejecutada por el capitán
Juan de Cabrera, el 29 de junio de 1543. Veinte años después Caloto fue
destruida por los paéces y pijaos, pero el empeño de los conquistadores por
ocupar el territorio indígena Páez continuó.
En abril de 1562 Gonzalo Jiménez de Quesada da su consentimiento al capitán
Domingo Lozano para que emprenda otra expedición siendo destruido el grueso de
sus soldados. De regreso a Santa Fé para equiparse con un buen número de
soldados y armamento, le permite a Lozano volver, en diciembre de 1562, a tierra
de los paéces. La orden recibida por Lozano expresaba: "Hecho el castigo y
allanada la tierra, se poblase un pueblo en que descansasen y tuviesen de comer
los soldados que, en castigar la maldad de los paéces, estuviesen algún tiempo
ocupados".
Caloto Viejo
Después de numerosas vicisitudes, Domingo Lozano fundó la nueva ciudad con el
nombre de San Vicente Ferrer de los Paéces o "Caloto Viejo", el 3
de enero de 1563, en una meseta entre los ríos Páez y Tóez. La prosperidad e
importancia de esta ciudad fue tanta que, mereció ser materia de disputa entre
los gobiernos civil y eclesiástico, entre el Arzobispado el Nuevo Reino y el
Obispado de Popayán; entre la Real Audiencia de Santa Fé y la Real Audiencia de
Quito.
Los paéces no estaban contentos con el establecimiento de una población española
en territorio de dominio indígena. Por esta razón solicitaron reiteradamente a
Domingo Lozano que los invasores abandonaran el lugar como condición única para
poder sellar la paz. Al no ser escuchados por los españoles, los nativos
decidieron atacar y destruir la ciudad de La Plata en 1573. El suceso obligó al
gobernador de Popayán, Sancho García de Espinar, a salir en expedición para
someter a los indígenas. Los duros castigos que fueron impuestos a los rebeldes,
hicieron que estos cobraran venganzas destruyendo nuevamente a la "población
española" de Caloto.
Ciudad Ambulante.
Cumpliendo órdenes de la corona española, la ciudad debió ser reedificada y
Caloto pasa a convertirse en una ciudad ambulante, a través de los senderos
montañosos y escarpados del Cauca desde la tercera fundación, hecha por el
capitán Hernando Arias de Saavedra sobre la meseta del Páez a fines de 1579, con
el nombre de San Juan del Huila. Al persistir el asedio de los enemigos
se vuelve obligación otros traslados.
En enero 10 de 1582 es trasladada por el capitán Arias de Saavedra al Asiento de
Minas de Caloto con el nombre de" Nueva Segovia de Caloto"; en octubre 15
de 1585 al Valle de Quinayó, en la provincia de los Tunibíos, y en agosto 27 de
1587 a la ribera derecha del Río Palo por el capitán Lorenzo de Paz Maldonado.
La ciudad del Valle de Quinayó no fue totalmente evacuada y algunos de los
habitantes en su mayoría mestizos, se quedaron en ella. Los de sangre española
se fueron a la nueva fundación en las márgenes del Río Palo quedando la ciudad
dividida en dos partes: Caloto Arriba y Caloto Abajo, en la que se
estableció la sede del gobierno. En 1592 fue destruida por los indios la parte
de Arriba.
Las diferencias entre los dos reductos de lo que fuera la antigua ciudad en el
sitio del Río Palo, le corresponden visitar las partes y dirimir tal situación
al Teniente General de Indultos y Composiciones, Policarpo del Pando. En orden a
la unidad, manda que,"todos los vecinos de Caloto se trasladen" al sitio
donde hoy se levanta la ciudad, y así debió ser confirmado en protocolo colonial
en el año de 1714.
Nueva Segovia.
Cuando a la ciudad unificada vuelve la calma toma el nombre de "Nueva Segovia de San Esteban de Caloto" y se abre a una nueva vida de las ciudades coloniales de la América Española. El Rey le otorga el titulo de "Ciudad muy Noble y muy Leal" e involucra la ciudad al proceso de organización al estilo de la época compartiéndolo con Cali, Buga, Cartago y la Real Audiencia de Quito. La nueva ciudad, con el desarrollo social, construyó un valioso patrimonio arquitectónico que luego cedió con el paso del tiempo. Como testimonio queda el Templo Parroquial y alguna residencia particular que sirve de marco a la plaza principal.
Ciudad Confederada.
Luego que el prócer Joaquín de Caicedo y Cuero arengara al pueblo caloteño para
que se uniera a la lucha por la independencia, el 13 de octubre de 1810, se
celebró un Cabildo Abierto. Ese día el pueblo juró lealtad y obediencia a la
Junta Suprema para trabajar por la causa emancipadora. La representación de
Caloto estuvo en cabeza de José María Cabal, prestigioso y valiente militar
patriota.
En contraprestación, las fuerzas realistas convirtieron a la Nueva Segovia de
San Esteban de Caloto en escenario de sus vandálicas persecuciones, cosa que
no duró mucho tiempo debido a la intervención heroica del ejército patriota que
les propinó duros golpes y la vergonzosa derrota en la batalla de El Palo.
Más tarde Caloto se convirtió en paso obligado del ejército libertador,
conducido por Simón Bolívar cuando hizo su primera visita al Valle del Cauca, y
en su tránsito hacia la Campaña del Sur. En la colonial Hacienda de Japio,
Bolívar instaló su cuartel general en seis ocasiones. Desde 1821 a diciembre de
1830, Caloto registra el honor de haber contribuido en forma directa al Padre de
la Patria en la causa por la Libertad Granadina.