IGLESIA DE BELÉN DE POPAYÁN
Domingo 7 de septiembre, 2008
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Otón Sánchez en su libro Guía Histórica de Popayán relata la
historia de la Iglesia de Belén,
situada al oriente de la ciudad. De él hemos
tomado los párrafos siguientes:
Belén antes de 1983
Hace 327 años, 8 de septiembre de 1681, el obispo Cristóbal Bernardo de Quiroz
bendijo y colocó la primera piedra de la iglesia de Belén, en la pequeña
eminencia que domina a Popayán hacia el oriente. Este santuario se debe a la
devoción del artesano Juan Antonio de Velasco, hombre del pueblo, piadoso, que
compró varios solares en la citada colina para la construcción de la iglesia.
Se le hizo un sólido camerino en el que se colocaron: la imagen de la
Virgen María sentada en una silla y con sombrero negro, el Niño Jesús en los
brazos y al Patriarca San José. Mas tarde se construyó una especie de crucero,
que vino a formar dos capillas adyacentes en las cuales se ubicaron: el
Calvario y una imagen de Santa Gertrudis y en la otra, el Santo Ecce-Homo.
La capilla del Santo Ecce-Homo fue costeada por Juan Beltrán de la Torre y
posteriormente mejorada y alhajada por José Prieto de Tobar, Dean de la catedral
y por su hermano el sacerdote Matías. Por auto del 4 de abril de 1717 el obispo
Juan Gómez de Nava y Frías se colocó la imagen del Ecce-Homo que había sido
traída de Pasto, sin terminar.
Uno de los monumentos interesantes del atrio de Belén es la famosa cruz de
piedra, construida por el cantero Miguel de Aguilón en 1789. A los lados de la
misma se lee: una Ave María a la Madre de Misericordia para que no sea total la
ruina de Popayán; Un Padre Nuestro a San José para que consiga buena muerte;
Un padre Nuestro a Jesús para que nos libre del comején y, finalmente, un Ave
María a Santa Bárbara para que nos defienda de rayos.
En 1890 el Obispo Bermúdez solicitó los servicios al arquitecto Adolfo Dueñas
para que revisara el tempo de Belén. Dueñas encontró todo bien, excepto el
peligro que corría la imagen del Amo Ecce-Homo invadida por el comején y que
hacía necesario envenenarla. El Obispo lo autorizó y al saberse en la
ciudad que el Amo había sido envenenado varias personas apedrearon la casa del
arquitecto por haber tenido la osadía de envenenar al Amo. El Amo había sido
"envenenado" con una combinación de ácido fénico, cabezas de fósforos y
cebadilla (eléboro).
En la iglesia de Belén se conserva una reliquia de Santa Rosa de Lima que fue
obsequiada al presbítero Manuel María Aláix por el Arzobispo Goyeneche de Lima..
La iglesia fue destruida por el terremoto de 1885 y esta a su vez, por
el de 1983.
En 1907 Antonio García fue el encargado del arreglo y ornamentación de los
Quingos de Belén y de la bellísima arboleda que forman uno de los mejores
paseos de la ciudad.
Cordialmente,