Gómez Vignes,
Un viaje musical de más de cuarenta años
Por William Efraín Abella Herrera*
“Nací en Santiago de Chile hace muchos años”, nos cuenta el reconocido
compositor y docente universitario Mario Gómez Vignes. “Vengo de un hogar en el
que la música tenía gran importancia, se escuchaba tanto la clásica como a los
cantantes populares de aquella época: Gardel, Pedro Vargas. A mis siete años de
edad llegó a mi casa un piano donde mi madre recordaba sus lecciones. Empezó así
mi interés por la música. Mi padre que veía en mí cierta disposición me animó a
estudiarla de una manera formal con mi tía Ana, pianista del Conservatorio.
Componga, invente cosas en el piano me decía. Así fue como vi que lo mío era la
composición.”
El autor de la música del Himno del Cauca señala: “A los trece años de edad, mi
tía me llevó al Conservatorio de la Universidad de Chile. El examen de admisión
fue tocar una composición mía, Preludio en si bemol menor”. El estudio del
bachillerato se resintió un poco por su dedicación tan de lleno a la música,
entonces su padre le dijo: “Póngale cuidado a su bachillerato y después cuando
ya termine, usted verá si se dedica a la música”.
“Me acuerdo la primera vez que conocí una partitura de orquesta – señala con
alegría el Maestro Gómez Vignes - fue como si me hubieran abierto una especie de
mundo maravilloso. El poder ver en ella lo que sonaba en la orquesta, me motivó
a tomar más en serio mi propósito de ser compositor. En estas andanzas de pronto
se presentó la oportunidad de dirigir una orquesta que se iba a formar en
Antofagasta. Allí conocí al tenor colombiano José Monsalve que hacía giras desde
Colombia hasta Buenos Aires pasando por Santiago de Chile. Conversando con él me
invitó a acompañarlo a Colombia. Tenía yo 25 años. Mi intención era venir a
Colombia, conocer un poco el medio y después volverme a Chile. No pensé que esto
iba a ser un viaje de más de cuarenta años.”
Ya en Colombia le invitaron a dar clases en el Conservatorio de Cartago. “En ese
año y medio que estuve en aquella ciudad - indica el Maestro - produje mucha
música, estaba metido de lleno en la composición. Viaje a Medellín al recién
fundado Conservatorio de la Universidad de Antioquia, en donde recibí el mayor
impulso para mi labor de compositor. Gracias a la directora de ese
conservatorio, Margoth Arango de Henao, una señora de una visión muy amplia,
puedo decir que soy un compositor con cierto renombre en el país”.
De estos momentos son sus obras La Sonata para Violín y Piano, La Sonatina para
Clarinete y Piano, Danzas Concertantes, La cantata breve Episodio y Elegía,
Trenodia de Cautiverio, entre otras muy reconocidas por la crítica musical. Sin
embargo reconoce que en el campo de la composición no ha sido muy prolífico,
“pero de todo lo que he escrito prácticamente el 90% se ha estrenado y no sólo
se ha tocado una vez sino muchas veces en Colombia, Brasil, Estados Unidos y
Europa. La parte creativa, de composición se la debo a Colombia y me siento muy
orgulloso de eso, tanto así que en Bogotá me consideran como un compositor
colombiano. En el archivo de la antigua Colcultura figuro como uno de los
Clásicos Colombianos del siglo XX.”
De allí en adelante su vida a transcurrido entre la docencia y la composición.
“La docencia para poder comer y la composición que no le da de comer a uno,
porque en nuestro medio no es posible vivir de la composición, en otras partes a
lo mejor sí, donde los derechos de autor son respetados y con mayor frecuencia
se tocan las obras de compositores vivos”. Acerca de su labor docente replica el
Maestro: “Cuando me dedico a la docencia lo doy todo, me arranco pedazos de mí
mismo, porque me encanta la docencia. Cuido mucho que todo lo que doy sea bien
comprendido. Eso es lo que dejo para la gente que me escucha en mis clases, que
sientan que hubo allí una vivencia palpitante en lo que se refiere a transmisión
de conocimientos; ellos son testigos que yo le combino emoción a la clase.”
Gómez Vignes estuvo por primera vez en la Universidad del Cauca entre los años
74 y 75, época en la dirigió la Orquesta de Cámara del Alma Mater caucana. Luego
vivió en Medellín hasta que lo invitaron a dirigir el Conservatorio de Bellas
Artes de Cali. “En esta etapa caleña de mi vida profesional fue cuando me
interesé en la obra de Antonio María Valencia”, señala el Maestro. Fue entonces
cuando escribió el libro “Imagen y Obra de Antonio María Valencia” publicado por
Corporación para Cultura de Cali.
Otro de los libros que ha escrito el Maestro Gómez Vignes es “La sinfonía”
publicado por Colcultura, a lo cual se suma sus conferencias, artículos y
crítica musical que ha nacido de su pluma de músico erudito. Desde 1986 se
vincula por segunda vez a la Universidad del Cauca, y por encargo del gobernador
del Departamento de ese entonces, compone la música del Himno del Cauca; tema
que confiesa con noble humildad: “le enorgullece que toda un región de Colombia
interprete su música que acompaña la letra de Gustavo Wilches Chaux”.
*Miembro Corporación Caucana de Periodistas CCP
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