MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
Domingo 18 de noviembre, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Foto: El Liberal
Marco
Antonio Valencia Calle, poeta, escritor y periodista
payanés, ha ganado con su cuento "El Flautista del
Humilladero" el concurso de Cuentos Inéditos sobre Mitos
y Leyendas del Cauca, promovido por la Universidad del
Cauca, la Gobernación y Cauca Laboratorio Cultural. En el
evento se presentaron (bajo seudónimo) 44 cuentos. Marco
Antonio recibirá como premio: un computador portátil y una
impresora; diploma especial y la publicación del cuento en una
cartilla temática sobre tradición oral que se está preparando
dentro del programa Caucanízate.
El cuento, según el jurado, se destacó por su fluidez y coherencia de la
narración, manejo de vocabulario apropiado y su estilo narrativo. Chancaca,
Agustín Vidal, es "el más célebre de nuestros personajes y extraordinario
flautista".
Cordialmente,
***
Entrevista con el
autor de El ‘Flautista del Humilladero’
El cronista del hombre que vivía con una flauta de carrizo
El Liberal, 18 de noviembre, 2007
Es una tarde fría. Viernes. Un puñado de parroquianos transita por toda la Calle
Tercera. Hay dos niños que se encuentran sentados al frente de la Casa Caldas
preparando, en bolsitas, las moras que ofrecerán durante toda la tarde a los
ciudadanos que transitan por este punto de la ciudad.
Estos chiquillos ya saben lo que es elaborar estrategias de venta, por eso uno
de ellos le dice al otro que se apure en empaquetar la fruta porque les va a
coger la tarde. Son las 2:00 p.m.
Doblando la esquina, a la altura de la carrera Quinta, hace aparición una
persona vestida con un saco de pana color café, camisa y jean. En una
mano porta un pequeño libro y en la otra un celular.
Este ciudadano camina como si portara una gran noticia, y en sus ojos verdes, se
nota que en su mente aún quedan los estragos de una buena lectura apócrifa.
En el paisaje del lugar, este hombre resalta porque en sus manos lleva el
mensaje de salvación para unas cuantas almas ‘embolatadas’ en los
trasegares de la existencia: un libro de poesía.
Él sabe que sus congéneres necesitan de carros y televisores para poder
sobrevivir, por eso se tomó la tarea de recoger sus mejores palabras escritas,
organizarlas y publicarlas en un libro para que la humanidad tuviera la mala
fortuna de comprarlo y leerlo.
Como los pequeños que están vendiendo moras, este hombre va ofreciendo su
pequeño catecismo lírico. Luego llega a las puertas de la Casa Caldas y entra,
porque lo espera un periodista para preguntarle que se siente ser el ganador de
la primera versión del Concurso de Cuentos Inéditos sobre Mitos y Leyenda,
evento que fue realizado por la Gobernación.
Nuestro personaje se llama Marco Antonio Valencia Calle y su oficio es ser
poeta, labor como cualquier otra. Pero para ganarse la vida, y ayudar a mantener
su hogar, porque es padre familia, este mortal de 40 años de edad se dedica al
noble ejercicio de la enseñanza, en las instalaciones de la institución
Educativa San Antonio de Padua, en Timbío.
Marco Antonio se sienta, junto con el agazapado periodista, en una de las tantas
mesas de Arte y Café de la Casa Caldas. Pide un ‘pintado’ y un cigarrillo, antes
de empezar a responder un arsenal de preguntas.
Se dice por estos lares que su pluma era bastante ácida y agresiva...
En varios años como columnista tuve el San Benito de ser el comentarista
terrible del periódico El Liberal. Eso me granjeó muchos amigos, porque les
gustaba ese humor negro e irreverente que esbozaba en las páginas editoriales,
pero también me gané muchos enemigos. La gente no asimilaba muy bien el humor y
por eso me criticaban.
¿Cómo eran las disputas que se armaban en torno a sus columnas?
La propuesta era poner sobre el telón varias clases de temas, y sobre estos,
plasmar una opinión que no fuera la que la gente compartía comúnmente.
A veces no escribía propiamente mis ideas, sino que en este espacio buscaba la
‘quinta pata del gato’ y eso me generaba muchas enemistades
¿Por qué aprovechar un espacio en el periódico para escribir y opinar?
Yo siempre he buscado la forma de ser escritor. Hay pocas posibilidades de
publicar y la columna en un periódico permite la posibilidad de tener un
ejercicio de la escritura de manera permanente. Además permite crear sus propios
lectores. También esto se convierte como un vicio y en algo muy agradable... y
no lo he podido dejar a un lado.
¿Es el mismo escritor cuando comenzó a salir sus primeras columnas?
Al principio lo hacía muy literario y con una mirada de escritor. Con los días,
lastimosamente, me he sentido que me ido acartonando y eso me preocupa. Yo me he
dado cuenta de que todos los escritores del mundo, antes y ahora, terminan
siendo columnistas. En España, las mejores plumas de las casas editoriales son
columnistas de prensa o de bitácoras de páginas blog.
¿Esta situación es la misma que vivieron los escritores de los sesenta y
setentas, quienes terminaron como columnistas y aceptando todo lo que querían
cambiar?
No. Yo nunca he sido un irreverente en el sentido de la institucionalidad o que
vaya en contra del Estado o la sociedad. Pienso que un escritor tiene la
habilidad de poder ver cosas que las otras personas no logran ver. Nosotros nos
fijamos en los detalles de la vida y estamos en la obligación de darlos a
conocer a través de la escritura.
¿Por qué ese mal vicio de la literatura?
Es una vocación de niño. El pintor, el escultor o música encuentran academias de
formación, pero uno como escritor lastimosamente no encuentra una institución
para aprender este arte. Vivo en una búsqueda constante en la academia, para
aprender los gajes de este oficio. Soy autodidacta en este oficio.
Si hablamos de escritura, nos estamos metiendo con la lectura, ¿qué libros ha
degustado o qué autores han influenciado en su formación?
Soy un omnívoro literario. Me gusta la literatura que se hace en el país y de
autores vivos. Al contrario de las personas que le gustan los clásicos. Mi
biblioteca está compuesta por narradores colombianos. Leo novela, luego
periodismo, ensayo y poesía. Esta última es la que me ha dado varios
reconocimientos.
¿Qué está leyendo ahora?
Ahora estoy leyendo a un autor mexicano que se llama Jorge Volpi, pero también
leo a Laura Restrepo, a Santiago Gamboa, en fin, me apasiona la actual
producción literaria del país.
¿Libros que no haya podido leer porque no le haya agradado?
A Sangre fría de Capote. Yo a un libro le doy hasta la página 30 para que me
seduzca; si no lo logra, lo dejo a un lado. Y son muchos libros que ha corrido
con esta suerte...
¿Su obra?
En el año 2.000 publiqué una novela y no he podido reeditarla. En poesía ha sido
diferente, ya que en Popayán hay mucha actividad en este campo. En últimos dos
años en la ciudad se han publicado 20 ó 30 libros de poesía. Los narradores está
todavía está en cierne.
¿De qué vive usted?
Por la mañana dicto clases, que es lo que me permite vivir y por la tarde me
dedico al ejercicio de la escritura. Soy una persona que vive de las letras pero
que no se ubica en el canon de las personas que se dedican a este oficio y
renuncian a las cosas terrenales. Tengo obligaciones, pero siempre estoy
buscando la forma seguir en mi formación intelectual, por eso se explica mi
trayectoria académica, entre que se cuenta una maestría de Filología Hispánica.
Tras los pasos de ‘Chancaca’
¿Por qué decidió participar en este concurso?
La invitación me pareció muy agradable, ya que era la primera vez que en el
departamento se hacía esta clase de actividades. Además, me llamó la atención el
tema, es decir lo relacionado con la tradición... y a mi llegó la invitación dos
día antes de cerrarse el concurso.
¿Cómo nace el cuento que le dio el primer lugar en este concurso?
Este cuento es un homenaje a la chirimía, porque descubrí, cuando escribía una
novela sobre la música, que la gente del Cauca participa mucho en la creación de
esta música, pero no le gusta reconocerlo. Este estilo musical es nuestra
producción musical y no lo hemos reivindicado, como lo han hecho los costeños
con el vallenato.
Pero a la vez era romper con las mismas leyendas o mitos que conocemos, como el
de la Patasola. Eso hay que superarlo, ya que hay nuevas leyendas en la
tradición oral que aún no se han plasmado en el papel.
¿Por qué la figura de ‘Chancaca’?
Porque la vida de este personaje hace parte de la tradición oral de Popayán, es
decir que tenemos nuevos mitos o leyendas que están identificadas, pero se no se
han escrito. ‘Chancaca’ es una de ellas.
¿Cómo fue la construcción del personaje?
Era tan sólo escuchar la historia de esta persona, por ejemplo cuando le robaron
la flauta y la respuesta de él fue qué si podían quitarle la música.
¿Hay otra intención detrás del cuento?
Era también explicar el significado de la palabra ‘Chancaca’, la cual viene de
la melaza de caña y de pronto se usó para describirlo a él, que era un hombre
negro y alto.
¿Usted llegó a mediar palabras con él?
No. Un día le di como 2.000 pesos para que interpretara una canción, ya que esa
era como su profesión.
¿Cómo fue su reacción cuando supo que era el ganador del concurso?
No lo esperaba aunque cuando uno participa en estos concursos guarda las
expectativas. La verdad es que me salvó la patria porque el premio es un
computador, que me cae de ‘perlas’, porque el mío se me dañó y he sufrido un
poco por eso.
¿Tiene algo que decir frente a este nuevo logro?
A partir de esta experiencia, desearía desarrollar un trabajo de pedagogía en
cada municipio del departamento, incentivando a los menores a que ejerzan la
escritura a partir sus propias tradiciones, que en últimas es el objetivo de
estos concursos.