MANUEL SATURIO VALENCIA MERA
Viernes 1 de junio, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Cristián Muñoz Barragán nos ha enviado un par de artículos escritos por José E Mosquera sobre Manuel Saturio Valencia Mena, con motivo del centenario de su muerte y de los cuales hemos extraído algunos párrafos que reproducimos en este correo. Las personas interesadas en leer ambos artículos en su forma original y completa nos lo pueden solicitar.
Nuestros agradecimientos para Cristián.
Manuel Saturio Valencia Mena, intelectual y abogado sin titulo académico nació en Quibdó el 24 de diciembre de 1867 y fue el último fusilado en Colombia, un martes 7 de mayo de 1907. Fue un niño inquieto cuya inteligencia superior era reconocida. Los sacerdotes capuchinos lo acogieron, lo llevaron al coro de niños, le enseñaron a leer y escribir el solfeo y apoyados por ellos se estableció en Popayán en donde finalizó la secundaria y avanzó hasta el cuarto año de Derecho en la Universidad del Cauca.
De regreso al Chocó fue el primer afroamericano hispanoparlante que tuvo la categoría de Personero Municipal, Juez Municipal y Juez del Circuito.
Los sábados después de su jornada laboral, daba clases gratuitas para los jóvenes y los domingos a los adultos. Así mismo los instruía en historia y geografía del África. Les fortalecía el autoestima.
Participó en la Guerra de los Mil Días con el grado de Capitán. En las
tertulias y reuniones musicales mostraba su dominio en varios instrumentos y
estrenaba algunas de sus composiciones. Su fama de intelectual y bohemio, sumada
a su esbelta figura, le hicieron crecer la fama de dandy.
Por un frustrado matrimonio, Manuel Saturio se habituó al alcohol y en sus
delirios decía que había que quemar a Quibdó. En un sector céntrico de Quibdó,
cerca de una casa de habitación aparecieron unas pelotas de trapo empapadas en
petróleo, y grama quemada. Lo encontraron ebrio, lo despojaron de su correa, que
fue empleada como prueba reina y se le acusó del incendio. Fue capturado y sus
amigos aseguran que le hicieron declararse, mediante tortura, como autor del
frustrado incendio. Un consejo de guerra, sumariamente, lo condenó a ser
fusilado.
Sus amigos se movilizaron en su defensa y enviaron mensajes al Presidente
Rafael Reyes, solicitándole la conmutación de la pena.
A las 4 de la tarde del martes 7 de mayo de 1907 Manuel Saturio Valencia Mera
fue fusilado.
Hay una creciente bibliografía contradictoria sobre la vida y obra de Manuel
Saturio que inició Ecos del Chocó en los días de los sucesos. Entre las
más conocidas están: En 1953 Memorias del odio o papeles del último
fusilado en Colombia de Rogerio Velásquez Murillo; la novela biográfica
Mi Cristo Negro de Teresa Martínez de Varela 1980; El fusilamiento del
diablo de Manuel Zapata Olivella, 1986.
Cordialmente,