TIPLECITO DE MI VIDA
Miércoles 21 de febrero, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
David Puerta Zuluaga en su libro "Los caminos del tiple" en 208
páginas, 1988, nos cuenta los detalles históricos y técnicos del conocido
instrumento que nos recuerda las serenatas en Popayán: El tiple colombiano.
El tiple colombiano tuvo su origen en la vihuela y la guitarra. La primera fue
introducida en 1708, en Girón Santander, con ocasión de la fiesta dada el 20 de
agosto para celebrar el nacimiento del príncipe Felipe. La segunda se hizo
presente en 1722 en la población San Ignacio, en los Llanos Orientales y en 1759
por los lados de Paicol, Huila. En 1760 la traía el barco en el que venia el
Sabio Mutis de Cádiz a Cartagena de Indias.
En 1746 se menciona en nuestro territorio por primera vez la palabra tiple para
designar un instrumento de cuerdas. Ese año, con motivo del paseo de jura para
la coronación del rey Fernando VI de Borbón, se hicieron en Popayán: desfiles,
comedias, actos religiosos y en la relación de estas celebraciones se encuentra
un expediente que tiene el Archivo Central del Cauca: desfiles en Popayán, que
menciona por primera vez, en Colombia, la palabra tiple para designar un
instrumento de cuerdas diferente a la guitarra.
En 1791, según anota el escritor payanés José Maria Cordovéz Moure, también los
tiples formaban parte de los conjuntos musicales que celebraban la nochebuena
cantando bambucos y otros aires nacionales. Desde 1813 a 1870 la palabra tiple
figura en muchas referencias literarias.
En 1849 se tenia en Colombia las siguientes tres variedades de tiples: (1)
cuatro cuerdas simples; (2) cinco cuerdas y el cuarto orden pareado; (3) ocho
cuerdas todos los órdenes pareados. Esta última variedad, de 8 cuerdas, se
adopta de 1890 a 1901. En 1915 el tiple adopta su disposición actual de 12
cuerdas.
Una de las canciones colombianas más difundidas y conocidas es el "Tiplecito
de mi vida" con letra de Víctor Martínez Rivas y música de Alejandro Wills,
que se estrena el 24 de octubre de 1928, en el teatro Olympia de Bogotá y cuyas
primeras estrofas son:
Tiplecito de mi vida
pedazo de mis montañas,
cómo suenan de sentidas
tus notas en tierra extraña
Y cómo ríen de bien
tus cromáticas escalas
con el gotear de mi llanto
sobre tu bruñida caja.
Con ocasión de la Feria Internacional de Sevilla, España, en 1929, se lleva oficialmente por primera vez el tiple
colombiano a Europa, haciendo parte de los instrumentos musicales de la embajada
artística integradas por los nombres más relevantes de Colombia en ese momento: Emilio
Murillo, Alejandro Wills, Jerónimo Velasco, Francisco Cristancho y Alberto
Escobar (tiplista). Esta embajada es
calurosamente aplaudida y premiada por "una España que reconoce en esos ritmos e
instrumentos, la madurez y autonomía de una semilla plantada mucho tiempo atrás".
A finales de los años cuarentas inician sus éxitos el dueto que durante muchos
años gozará de aceptación inextinguible: Darío Garzón, guitarra y primera voz,
con Eduardo Collazos en el dúo y el tiple. El 13 de junio de 1954 el tiple
colombiano aparece por primera vez en televisión en las manos de Los Tolimenses
Jorge Ramírez y Lizardo Díaz, y los hermanos Martínez, Jaime y Mario.
En 1973 se abre un capítulo nuevo en la historia del tiple. La ciudad de
Mariquita, Tolima, organiza el primer concurso nacional para solistas del
instrumento. Resultan ganadores indiscutidos Pedro Nel Martínez, de Santander;
Enrique Parra, de Tolima, y Gustavo Sierra, del Valle.
David Puerta Zuluaga concluye que: " ...
El tiple ha ido perdiéndose paulatinamente de los medios masivos de
comunicación. Cada vez con menor frecuencia se escucha su sonido por la radio o
la televisión. La industria disquera, que anualmente publica millares de
títulos, sólo ha entregado al mercado una veintena de discos de tiple en medio
siglo. Los esfuerzos de las instituciones oficiales por promover concursos,
recitales y festivales, se desvanecen ante la falta de presupuestos. El
magnetismo de las músicas electrizadas y extranjerizantes socava los valores
tradicionales y obtura los caminos del tiple, en batallas que parecen
irremediablemente perdidas. Por eso se está expidiendo partida de defunción a un
instrumento que nunca tuvo cédula de ciudadanía. Y ha llegado a afirmarse que el
tiple es una especie en extinción, como las focas polares o las gentes honradas.
Pero esta situación no es nueva y será superada como siempre se ha hecho ...".
Cordialmente,