LAURA MERCEDES SIMMONDS
Sábado 24 de febrero, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Guillermo Alberto González Mosquera nos relata la participación
de Laura Mercedes Simmonds en la historia colombiana.
Cordialmente,
***
LAURA MERCEDES SIMMONDS
(1954 - 1994)
Por Guillermo Alberto González Mosquera
El 23 de mayo de 1994, en las propias puertas de su casa en Popayán, asesinos
inclementes dispararon contra Laura Mercedes Simmonds y segaron la vida de una
de las mujeres que con más honestidad había asumido el compromiso de luchar por
la defensa de los Derechos Humanos. La intolerancia embravecida cobraba esta
víctima de selección entre las numerosas que habían quedado abatidas por la
violencia de los últimos años en el Cauca. A los casos de campesinos humildes
caídos en el enfrentamiento armado de una guerra sin sentido - cuyas principales
víctimas se seguían contabilizando entre la población civil - se sumaban
incesantemente periodistas, empresarios, líderes políticos e intelectuales, que
por diversos motivos eran asesinados en esa sangría que pareciera no tener fin.
Laura Simmonds pertenecía a esta última categoría de personas que habían hecho
del pensamiento independiente y la entrega a las causas sociales, su argumento
fundamental de vida.
Pertenecía a familia fuertemente enraizada en la historia política del Cauca. Su
padre fue un magistrado y catedrático respetable, con fino sentido del humor y
una manera singular de ver la vida provinciana, que lo convirtieron en el
arquetipo del payanés auténtico, escéptico ante la vida y desprovisto de
cualquier apego a los bienes materiales. Otros miembros de la familia ocuparon
altas dignidades del estado, se destacaron en las letras y las artes y
configuraron un núcleo imprescindible cuando se trata de analizar el discurrir
del siglo XX en la capital del Cauca.
Laura Mercedes estudió en el tradicional Colegio de San José de Tarbes de
Popayán en donde obtuvo su bachillerato en 1973. Su inicial deseo de estudiar
Psicología en la Universidad de Antioquia, la llevó a vivir a Medellín de donde
regresó pronto para matricularse en la tradicional Escuela de Derecho de la
Universidad del Cauca. El campo de las leyes se acomodaba mejor a sus
intenciones de participar en política y a su vocación humanística. A finales de
la década de los 70, se dieron en la universidad colombiana importantes
manifestaciones de rebeldía que se tradujeron en desapego de la juventud por los
partidos tradicionales, sumergidos en el sopor frentenacionalista, sin accionar
político que ofreciera caminos atractivos a una generación que no se resignaba a
pensar que su destino se limitaba a participar en la partija burocrática. Grupos
como el Movimiento 19 de abril, después de abandonar la lucha armada, surgieron
como una opción fugaz para reemplazar al bipartidismo, en una democracia a
medias que parecía encerrarse en sí misma para perpetuar en el poder a los
grupos tradicionales.
Luego de un corto ejercicio profesional, a partir de su grado en Derecho, Laura
Simmonds viaja a Europa donde visita importantes cooperativas y empresas
asociativas de Italia y Francia. A su regreso encuentra en el Plan Nacional de
Rehabilitación del gobierno Barco, la manera de contribuir al ejercicio de la
paz, buscando que los sectores marginados especialmente los localizados en las
áreas rurales- accedan a los elementales beneficios de la acción estatal. Su
tarea como Directora del PNR en el Cauca, la destaca en un campo que le permite
ponerse en contacto con comunidades indígenas, grupos agrarios y sectores que
buscan su reinserción a la vida civil después de haber abandonado la lucha
armada.
Participa entonces activamente en la desmovilización del M-19 y acepta militar
activamente en el grupo político que acaba de constituirse como reemplazo de la
anterior fracción armada y que pronto la ubicará entre sus cuadros directivos.
En las elecciones de 1990 figura como candidata al Senado de la República en la
lista única nacional promulgada por el nuevo partido. Aunque no la favorece el
resultado de las urnas, no desfallece en su objetivo de buscar un trabajo que
garantice su contacto con las luchas sociales. Lo encuentra en la Fundación para
la Comunicación Popular, una organización no gubernamental que incluye entre sus
metas las áreas de trabajo en mujer y género, el desarrollo rural, la medicina
alternativa y la organización de los sectores populares, buscando generar nuevas
opciones de pensamiento y acción, en temas novedosos como los ya citados. En
desarrollo de estas responsabilidades Laura participa activamente en grupos de
profesores de Filosofía y Derecho comprometidos en la promoción y defensa de los
Derechos Humanos en varias regiones del Cauca; promociona el establecimiento de
Escuelas de Democracia como escenarios de concertación de conflictos sociales y
apoya las movilizaciones campesinas que se multiplican en el sur del Cauca,
convocadas por el influyente Comité de Integración del Macizo Colombiano, Cima,
que hace presencia reivindicatoria ante los reclamos de las comunidades
marginales de esa zona del Departamento.
Es precisamente en esta etapa fértil de su vida, cuando los enemigos de la
tolerancia y la convivencia pacífica, ejecutaron su infame sentencia contra
Laura Simmonds. En el Cauca de finales del siglo quedó impreso su martirio y
estampada en la mente de la ciudadanía esa figura joven y tranquila que había
transitado con positiva rebeldía por los caminos de su tierra, buscando a su
manera resolver las contradicciones sociales de una región que no ha logrado aún
sobreponerse a la insania de la violencia y la incomprensión.
Solo tenía 40 años cuando le detuvieron a la fuerza su marcha por la vida, su
lucha por los intereses de los humildes y su compromiso en defensa de los
derechos fundamentales de la humanidad.