SANTANDER DE QUILICHAO
Sábado 18 de agosto, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Hernán Franco Ramírez nos ha enviado el presente articulo escrito
por Ricardo Villaveces sobre el éxito que logró la realización del
XVII Festival de Música Clásica en abril pasado en Santander de
Quilichao y la presencia de empresas allí, aprovechando los
beneficios de la Ley Páez. Nuestros agradecimientos para Hernán.
Cordialmente,
***
Bien por Santander de Quilichao
Por: Ricardo Villaveces
Abril 14 de 2007. El País.
Tuve la fortuna de viajar a Santander de Quilichao el pasado jueves de Semana
Santa y vivir una emocionante experiencia que lo reconcilia a uno con el país y
con los colombianos. Más importante, en épocas en las que se viven situaciones
tan dramáticas como la del vil atentado terrorista que tuvo lugar en la ciudad
de Cali o que se estén cumpliendo cinco años de secuestro de los diputados del
Valle. El norte del Cauca, bien se sabe, ha sido una región que también ha
vivido épocas difíciles y fácilmente se podría pensar que es una zona en la que
las dificultades hubieran podido amilanar a sus pobladores.
Por el contrario, no sólo se ha visto el progreso asociado a la presencia de
empresas localizadas allí aprovechando los estímulos de la Ley Paez, sino que la
infraestructura vial es cada vez mejor y acerca a la región no sólo a Cali, sino
a Popayán, su capital.
Lo que quisiera destacar en esta ocasión es, además, el mérito de los
organizadores del Festival de Música Clásica que en este año realizó su XVII
edición. No contentos con este logro, que sería ya motivo de admiración, lo han
extendido a Corinto y Puerto Tejada, donde se realizó por segunda vez, y a
Miranda, donde en este año realizaron la primera edición.
Escuchar en el bello escenario de la iglesia de la Trinidad en Santander de
Quilichao el Concierto Brandenburgués Número tres de Bach y el Stabat Mater de
Pergolesi, en una muy buena interpretación, es algo que no lo deja a uno de
sorprender. Pero más sorprende la afluencia de un público originario, en su gran
mayoría, de la zona. Público atento, respetuoso, entusiasmado con la música y
orgulloso de lo que estaba ocurriendo en su pueblo. Pero, además, era un evento
que reflejaba no sólo el amor de estas gentes por la cultura y por la música
clásica, sino lo que simultáneamente ocurre en otras regiones de Colombia.
El director, de Santander de Quilichao, la orquesta de Cámara de Caldas, el coro
femenino de la Universidad de Nariño, el Coro Infantil de la Universidad de
Cauca y las solistas de la ciudad de Cali. Un verdadero ensamble de regiones, de
gente joven, talentosa y representativa de esa inmensa mayoría de colombianos
que luchan desde diversos ángulos por tener un país cada vez mejor. El concierto
no era, por el otro lado, un evento aislado, sino uno de los varios programados
en este conjunto de festivales.
Emith Montilla, la directora de los festivales, el Club Kiwanis y todo su equipo
de colaboradores merecen todas las felicitaciones y apoyo y ojalá en muchos
otros lugares del país se mire este caso como uno digno de imitar. No se trata
de sustituir los festivales y carnavales folclóricos que tradicionalmente se
celebran y que tienen también un gran valor cultural. Se trata es de ofrecer la
oportunidad para que muchos más colombianos puedan acercarse también a
manifestaciones más elevadas de la cultura, muchas de las cuales tienen ese
carácter universal y de inmortalidad que les ha permitido, aún con el paso de
muchos años, seguir siendo obras apreciadas por millones de personas en todo el
mundo. Más opciones como estas, con el carácter incluyente que caracteriza este
festival, es mucho lo que pueden aportar en la construcción de un mejor país.