LORENZO MUELAS HURTADO
Lunes 13 de agosto, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Foto: BLAA
Lorenzo
Muelas Hurtado nacido en la
Vereda El Gran Chimán, Silvia, julio 9 de
de 1938,
es un caucano que ha tenido
una notable hoja: Gobernador de
Guambía,
miembro de la Asamblea
Nacional Constituyente de 1991 (electo
con 20.083 votos)
y Senador de la
República (Más de 27.000 votos).
Hijo
de Juan Bautista Muelas
y Benilda
Hurtado
(fallecidos). Lorenzo
es el
mayor de nueve hermanos. A los 21
contrajo
matrimonio con
María Antonia Trochez, de cuya unión
hay siete hijos.
Guillermo Alberto González Mosquera ha escrito sobre
Lorenzo la nota que
hoy reproducimos.
Cordialmente,
***
LORENZO MUELAS
(1938)
Por: Guillermo Alberto González Mosquera
La lucha de los pueblos indígenas de Colombia para obtener un reconocimiento de
sus derechos, ha tenido en este caucano nacido en el resguardo de Guambía, un
representante idóneo con importante figuración en el panorama nacional. Sus
padres solo pudieron ofrecerle los dos primeros años de educación primaria, pero
Muelas - inteligente y decidido- hizo de su propia vida y de sus luchas
reivindicatorias, una oportunidad de aprendizaje permanente que lo llevaría sin
complejos, a situarse en los más importantes escenarios de la vida política
colombiana.
Las duras condiciones del terraje en las haciendas de "El Gran Chimán" en las
inmediaciones del poblado de Silvia, al oriente caucano, le mostraron en su
niñez y adolescencia, todos los dolores e injusticias de un sistema, que
condenaba a los suyos a vivir en condiciones ignominiosas de las cuales
pareciera imposible salir. Su padre era un hombre que trabajaba en una pequeña
parcela que se le había asignado para sobrevivir con su familia, para que allí
hicieran la chuza y en los días en que no trabajaba para el patrón, cultivara la
tierra para sostener el hogar. "Ser terrazguero era la última desgracia en la
vida", ha afirmado Muelas enfáticamente. Y añade que "al terrateniente no le
importaba que el indio comiera o no, vistiera o no, tuviera techo o no, solo le
interesaba que tuviera salud para que trabajara sumiso a su servicio; mi padre
se iba endeudando sin deber por el derecho de vivir". Así transcurrió su vida
hasta los quince años cuando decidió salir de la parcialidad en busca de nuevas
oportunidades. Las encontró en el norte del Cauca como asalariado. Se rebelaba
así contra la injusticia que lo asediaba y emprendía por su cuenta, una aventura
transitoria que lo pondría en contacto con el mundo exterior del cual solo tenía
remotas noticias.
Pero la lucha de su pueblo y la situación en que se encontraba su familia no le
podían ser indiferentes. En la década de los 70 entró en contacto con paeces,
pastos y otros grupos indígenas, que ya empezaban a organizar una estrategia
para conseguir el cambio de sus relaciones con el estado y el reconocimiento de
sus derechos a poseer la tierra que por siglos habían habitado. El "Manifiesto
Guambiano", proclamado a principios de los 80, se convertiría en la pieza
fundamental para luchar por el "Derecho Mayor", un derecho distinto al que
establecían la Constitución y las Leyes, basado en lo ancestral y que unificaría
al grupo étnico para hacer valer su vocería ante el estado, en procura de la
recuperación de la tierra. En todos los decisivos acontecimientos de entonces,
Muelas jugó un papel definitivo que afianzó su liderazgo. El reconocimiento de
su pueblo se manifestó cuando en 1985 fue elegido Gobernador de Guambía,
posición que aprovechó para consolidar una tarea política autónoma y una
reafirmación de la identidad cultural de su etnia. La legalización de las
tierras que estaban recuperadas pero no legalizadas, el plan educativo guambiano
mediante un proceso independiente con incorporación de todas las raíces
culturales al plan de enseñanza y la lucha contra la presencia de cultivos
ilícitos en el área, se convirtieron en los principales objetivos de su
gobierno.
El trabajo en Guambía y los cambios que se originaron en 1987 con medidas como
la elección popular de alcaldes, lo llevaron en l990 a una fracasada candidatura
a la Cámara de Representantes, en la que sólo obtuvo 2000 votos. Sin embargo,
esta experiencia lo conduciría a que los "pastos" propusieran su nombre para la
candidatura a la nueva Constituyente de 1991 por la Circunscripción Especial que
se había creado con el fin de asegurar la presencia de las minorías nacionales
en la nueva Asamblea encargada de modificar la Carta. "Láncese al agua pero sin
salvavidas", le dijeron sus compañeros indígenas y Muelas trabajó sin pausa para
lograr su elección, logrando la posición con la ayuda de grupos intelectuales de
la capital de la República y el Valle del Cauca. Llegó a la Constituyente
pisando duro. De entrada, renunció a quitarse su sombrero, lo que contradecía
los reglamentos pero afirmaba al mismo tiempo su independencia. Con su ruana
guambiana como símbolo y su paciencia ancestral, consiguió que la nueva
Constitución incorporara en sus artículos 329 y 330 una serie de avances que
cambiaron fundamentalmente los derechos de los indígenas colombianos y plasmaron
reconocimientos sin precedentes para su etnia. En cinco meses había ganado
espacios que no se tenían antes. No fue una tarea fácil para el líder guambiano.
En el último tramo de la Asamblea y cuando solo faltaban tres días para que
concluyeran las sesiones, se intentó escamotear las conquistas obtenidas, a
través de cambiar en la Comisión Redactora lo que se había aprobado ya en las
comisiones reglamentarias. Muelas denunció la maniobra y con sus compañeros
indígenas amenazó con no firmar la nueva Constitución. Esa actitud firme y la
presión internacional que había sido movida por los líderes indígenas, lograron
que los textos de los artículos constitucionales que les interesaban, quedaran
con su redacción inicial. "Fue la única vez que entoné con orgullo el Himno
Nacional", recuerda Muelas.
Posteriormente fue nombrado por el Presidente Gaviria como miembro de la
Comisión de Ordenamiento Territorial. Desafortunadamente este cuerpo no funcionó
y desilusionado, Muelas se retiró renunciando en forma definitiva.
En 1994, el Cabildo de Guambía y 17 gobernadores indígenas de Nariño lanzaron su
candidatura al Senado de la República, posición que obtuvo, habiéndose
desempeñado como parlamentario en los siguientes cuatro años. Muelas no quedó
satisfecho de su paso por el Congreso, aunque reconoce que se pudo avanzar en la
parte normativa y en el establecimiento de relaciones con Organizaciones no
Gubernamentales de muchas partes del mundo.
Muelas volvió luego a su tierra natal. De acuerdo con la filosofía del pueblo
guambiano piensa que en la vida "hay que enrollar y desenrollar la madeja"
y que
conforme a sus principios, después de desempeñar una misión debe retornarse a
las raíces. Sus actitudes le han valido la credibilidad de la sociedad nacional
porque se sabe que es un hombre de principios. Sigue hoy cultivando la tierra
dentro de su modesta condición de un campesino que conoce del desarrollo
sostenible y la diversidad biológica. Ha viajado por el Asia, el África y Europa
y con su experiencia y aportes reconocidos, apoya a otros pueblos indígenas en
la conquista de sus reivindicaciones.