HERMOGENES CAJIAO RIVERA
Lunes 15 de octubre, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Hermógenes Cajiao Rivera era un payanés: jurisconsulto, secretario y
profesor de la Universidad de Popayán, diputado a la legislatura del Estado.
Murió célibe. Hermógenes tenia 3 hermanos y 4 hermanas hijos de José
Joaquín Eulalio Ramón Cajiao Pombo y Maria Manuela Josefa Dionisia
Rivera y Valencia. El padre de José Joaquín era el español Juan Antonio
Cajiao. Hermógenes murió en Popayán en 1904.
Guido Enríquez Ruiz ha escrito una nota sobre Hermógenes que la
transcribimos de El Liberal.
Cordialmente,
***
Personajes
Escritores olvidados: Hermógenes Cajiao
Por GUIDO ENRÍQUEZ RUIZ
ESPECIAL PARA EL LIBERAL
Popayán, octubre 2007
Hubo en Popayán una época realmente brillante para el periodismo culto y
combativo; fue la segunda mitad del siglo XIX, signada en el campo nacional por
cuatro constituciones políticas, tres de la cuales fueron de gran importancia:
la liberal de 1853, la progresista de 1863 y la retrógrada de 1886 que hizo
regresar a Colombia a los tiempos de la dominación española.
Disputas partidistas y enfrentamiento armados fueron cosa corriente en Popayán
por aquellos tiempos de los que la prensa de la época da fehacientes datos.
Periódicos como ‘La Unión’ de Juan Clímaco Rivera; ‘El Cauca’ también de Rivera;
‘El obrero liberal’ de José Rafael Arboleda; ‘El Republicano’, dirigido por José
María Quijano Wallis; ‘La Soberanía’ de Teodoro Aquilino León; ‘El Ciudadano’ de
Antonio Figueroa; ‘Los principios políticos y religiosos’ de Sergio Arboleda;
‘Paz y progreso’ de Tomás Cipriano Mosquera; ‘La voz del Cauca’ de Federico
Restrepo; ‘La escuela liberal’ de José María Quijano Wallis; ‘La semana
religiosa’ del obispo de la diócesis; ‘El programa liberal’ de César Conto;
‘El
sufragio’ de Manuel María Castro; ‘La Aurora’ de Antonio Muñoz Feijóo;
‘El
Trabajo’ de Juan Clímaco Rivera; ‘La unidad nacional’ de Simón Rojas;
‘Revista
caucana’ de David Orjuela; ‘Pubenza’, dirigido por Pedro A. Peña y ‘El
imparcial’ de Demetrio Ramírez, entre otros, muestran la política, la cultura
literaria y artística, los conflictos, las guerras, la ‘cuestión religiosa’, el
ambiente y las inquietudes de payaneses y demás caucanos, que eran entonces casi
la tercera parte de los habitantes del país.
Erudito, contundente y satírico fue Hermógenes Cajiao Rivera, profesor de la
Universidad del Cauca y su secretario en 1857, quien escribió en la prensa de la
época importantes artículos sobre política, filosofía e historia con el
seudónimo de ‘Aldeano’.
Entre sus alumnos estuvieron personas aquí tan importantes como Teodoro Aquilino
León, Carlos Albán, José María Quijano Wallis, Wenceslao Jordán, Miguel
Valencia Cajiao, Carlos Villamil, Francisco Eduardo Diago, Arcesio Aragón,
Adriano Muñoz, Germán Fernández, Escipión Jaramillo y Ricardo Nieto. Se había
graduado en jurisprudencia en la Universidad del Cauca en 1852. Sus autores
preferidos fueron los enciclopedistas franceses del siglo XVIII además de
Rousseau, Voltaire y Diderot; tenía una nutrida biblioteca en la que pasaba la
mayor parte de su tiempo y no le importaban ni la propia imagen ni el ‘que
dirán’; vestía de ordinario una raída levita sobre arrugadas prendas y una vez
en que el médico Domingo Cajiao Caldas, su pariente, le preguntó si no le daba
pena andar con esa ropa, Hermógenes le contestó ‘para la sociedad en que vivo
ando muy bien vestido’.
Con Carlos Albán no tenían muy buenas relaciones y una vez en que con éste se
encontró en la calle, como era de cortesía hacer pasar al otro por la acera,
Cajiao le dijo: ‘los cochinitos* a la humedad’ (Albán era raquítico y feo) a lo
cual le respondió Carlos; ‘y los alacranes a la pared’.
Cuando fue designado alcalde de Popayán el negro Cenón Vidal, el burgomaestre
nombró prefecto a Primo Pardo y Hermógenes dijo: “está bien que teniendo alcalde
negro nos nombren prefecto pardo”.
Cuando murió Hermógenes Cajiao, en 1904, Guillermo Valencia, en elocuente
discurso, exaltó su erudición, su pluma y su talante haciendo notar que su
talento, si no hubiese sido por su excentricidad, lo hubiera llevado a
excelentes posiciones a nivel nacional.
Cuenta el anecdotario payanés que no habiendo querido confesarse ni recibir
sacramentos con el arzobispo Manuel José Caicedo, como se lo insinuaba su amigo
Guillermo Valencia, al fin su familia logró que, a petición misma del moribundo,
se llamara al Presbítero Francisco Rada, pero no se encontró a éste en la ciudad
y, en su defecto, fue llevado el Padre Berlamino Mercado, de quién en Popayán se
hablaba de cosas para él no muy prestigiosas; y Hermógenes se negó rotundamente
a recibir esos ‘auxilios espirituales’, al ver lo cual sus parientes le
notificaron que no se le podría enterrar en el cementerio católico (así era en
aquellos tiempos); “no me enterrarán, pero me les meto”, afirmó Cajiao, y,
efectivamente, a los dos años hubo de ampliarse el camposanto por acción del
Padre Mercado, hacia el lado en donde estaba sepultado Cajiao y… se les metió.
*Cochinito, pequeño insecto de color gris que suele encontrarse en los suelos
húmedos. Por aquellos tiempos las calles de Popayán eran empedradas.