DESPLAZADOS
Miércoles 31 de octubre, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Hemos recibido de William Efraín Abella Herrera su excelente
estudio
sobre el problema que tiene el Cauca con los desplazados.
Transcribimos
aproximadamente la mitad del articulo, pero con
mucho gusto suministraremos a los interesados, por este medio, la
totalidad del
importante documento.
Nuestros agradecimientos para William.
Cordialmente,
***
Desplazamiento: El
Cauca en crisis
Por William Efraín Abella Herrera
Fragmentos.
“Levántate y huye a Egipto con el niño y su mamá.
Quédate allá hasta que yo te diga,
Porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.”
Mateo 2.13b
Tan cerca de nosotros como las gafas de nuestros ojos. Sólo nos percatamos que
existen, al chocar nuestro dedo con el lente cuando hay comezón en ellos. Así es
la problemática social y humanitaria del desplazamiento en el Cauca. Cielo
Ordóñez Ortiz, Coordinadora Territorial por Acción Social en Atención a
Población Desplazada en el Cauca confiesa preocupada: “la situación aunque no es
comparable con otras regiones del país, es crítica porque desde diciembre de
2005 se han incrementado considerablemente las declaraciones de personas
desarraigadas por los actores armados”. Es evidente que desborda la capacidad
operativa que el Estado tiene para atender a estas comunidades vulneradas en sus
derechos.
El desarraigo arraigado.
Desde la llegada de los conquistadores, el desarraigo se arraigó en el Cauca.
Indígenas del Perú se les obligó a vivir en “Pueblos de Indios” alrededor de la
ciudad para servir en las casas de los señores de Popayán. Comunidades africanas
se trajeron esclavizadas para explotar las minas de oro, gloria del poder
económico del “Gran Cauca”. Las naciones indígenas originarias de estas tierras
fueron presionadas a huir y refugiarse en las empinadas montañas de las
cordilleras de los Andes para salvar sus vidas, su lengua y su cultura.
Todas las guerras sufridas por nuestro país tuvieron como una de sus sedes al
Cauca, y con ello se forzó al desplazamiento de sus habitantes. Hasta los 70 del
siglo XX los indígenas eran sometidos a terraje: les quitaban sus fértiles
tierras obligándolos a trabajar en ellas un día gratis por el terrazguero; el
colono “blanco” los desplazaba, a vivir en condiciones infrahumanas, en pequeñas
zonas poco productivas.
La bonanza cocalera de los ochenta y la violencia asociada a ella, el
narcotráfico, los fenómenos naturales tan recurrentes en esta región, los
conflictos de tierras y de posesión de las fuentes de agua han contribuido a
agudizar esta crisis social. Pero ninguna causa ha incrementado tanto esta
problemática en el Cauca como el conflicto armado.
“A nadie lo desplazan de un peladero”
El por qué del desplazamiento en el Cauca se encuentra en la riqueza, la
historia y la geografía de esta región. Desde siempre, su posición la hizo
estratégica para el control de territorio y de corredores norte – sur, este –
oeste. El Cauca fue la entrada del imperio Inca, corredor obligado para el
tráfico de mercancías y alimentos (de prisioneros y secuestrados), el movimiento
de ejércitos y el control de las riquezas que brinda la biodiversidad y minería
de la región.
Esto lo conocían y lo conocen los conquistadores, las tropas realistas, los
criollos, los republicanos, el ejército nacional, la policía, el gobierno, la
guerrilla, los paramilitares, los narcotraficantes. Todos lo saben: Quien domina
el Cauca controla gran parte de sur del país. Por eso el desplazamiento se
arraigó en estas tierras, porque como lo afirma la analista política Janeth
Corredor : “a nadie lo desplazan de un peladero” . Todo ha sido y es
premeditado.
El desplazamiento motivado por el conflicto armado
José Manuel Cisneros, Asesor Regional de Atención al Desplazamiento Forzado de
la Defensoría del Pueblo, señala que este fenómeno social en el Cauca comprende
dos periodos: “El primero va desde 1997 hasta mediados del año 2000, lapso en el
cual se suscitan amenazas de los grupos insurgentes a campesinos por
reclutamiento de los hijos o la negativa de colaboración de estos. Era un
fenómeno gota a gota. Cada quince días se movilizaban dos personas o una
familia.”
La situación cambia en el momento en que ingresan desde el norte al departamento
los paramilitares. Según el funcionario de la Defensoría del Pueblo “esto
provoca desplazamientos masivos. Se vuelve visible la movilización forzada de
tres o cuatro familias en una semana”.
¿Quiénes desplazan a la fuerza?
Si antes quienes desplazaban eran los insurgentes, después los paramilitares,
hoy es indistinto el actor armado que amenaza y desplaza. La gente migra también
cuando su territorio es minado o se producen combates. “En otras ocasiones
cuando la población de los cascos urbanos queda en medio del juego cruzado en
tomas guerrilleras y es usada como escudo humano, se producen movilizaciones de
los habitantes de las cabeceras municipales” indica José Manuel Cisneros.
“Es difícil decirlo, pero el ejército y la policía también desplazan
indirectamente cuando calumnian a los campesinos de guerrilleros o de paras, o
que somos ayudantes de tal grupo armado, marcándonos para que el grupo contrario
nos mate o nos saque de nuestras tierras” expresa Juan, persona en situación de
desplazamiento forzado. Para Francisca, la que la desplazó fue la envidia: “Mi
finca era la mejor de la región, entonces un vecino que le tenía ganas fue y
habló mal de nosotros con el grupo ilegal que dominaba la zona. Entonces
vinieron y nos sacaron”.
¿Cuántos son?
Como no se contaba con los instrumentos estatales para atender y registrar el
desplazamiento forzado interno, es difícil saber cuántas personas fueron
desarraigadas violentamente. Sin embargo un informe de la Personería Municipal
de Popayán da una idea de la evolución del fenómeno: En el 98 había en la ciudad
387 personas. Entre el 2000 y el 2001 eran 8.000 y desde ese entonces, las
cifras se disparan. Si nos atenemos al Sistema Único de Registro de Población
Desplazada - acumulado histórico que se lleva desde 1996 - con corte a febrero
de 2007 en la capital del departamento hay 20.559 desarraigados por efecto de
las acciones violentas, y en varios casos producto de una estrategia de guerra
premeditada de los actores armados contra la población civil.
En el departamento del Cauca, el acumulado (que incluye el municipio de Popayán)
es de 30.516 personas desarraigadas en desplazamientos forzados masivos y 18.787
en desplazamientos forzados individuales. Pero no todas estas personas
registradas están en el departamento. Una de las características de la población
en situación de desplazamiento es la permanente movilidad que se explica en su
búsqueda de condiciones para desarrollarse que no encuentran en la región. La
otra es la desconfianza acerca de la confidencialidad de sus datos declarados al
sistema. Se calcula, según la respuesta de la población desarraigada por el
conflicto armado a los programas de atención, que sólo la mitad se encuentran en
el Cauca, la mayoría en su capital.
Estas cifras pueden ser engañosas. Varias personas al llegar a la ciudad no
declaran su situación a las autoridades; el miedo como efecto psicosocial de la
amenaza de los actores armados les persigue al lugar donde llegan y prefieren el
anonimato. Una de ellas expresa: “algunos que salimos de nuestras tierras
tenemos nuestros propios recursos y no necesitamos mendigar al Estado y menos
dar papaya dando nuestros datos”.
¿De dónde vienen?
La mayoría de las personas en situación del desplazamiento en el Cauca provienen
de las zonas veredales de todos los municipios del departamento, en especial de
El Tambo, Argelia, Bolívar, Piamonte, Buenos Aires y Cajibío. También los
departamentos circunvecinos registran población desplazada hacia el Cauca.
Piensan que Popayán, al ser una ciudad intermedia “donde no sucede nada”, es la
adecuada para recobrar la armonía que les violentaron. Algunos porque tienen
familiares en la región que les podrían ayudar.
Es de anotar que los datos de los municipios caucanos en cuanto expulsores,
tanto en desplazamientos masivos e individuales son de 43.826 y 16.890 personas
respectivamente. El departamento, si nos atenemos al acumulado que lleva Acción
Social, muestra que es más expulsor que receptor; en ambos casos la situación es
crítica. En el momento de consultar las estadísticas, en las oficinas de Acción
Social, cerca de 1.000 declaraciones estaban en proceso de ser cargadas al
Registro Único de Población Desplazada. Mil personas desarraigadas por los
actores armados entre marzo y agosto de 2007: ¡Eso es preocupante!.
William Efraín Abella Herrera
Programa de Univerciudad
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