LAS TRES CRUCES
Jueves 3 de mayo, 2007
De: Mario Pachajoa Burbano.
Amigos:
El tres de mayo se celebra el recuerdo del feliz hallazgo de
Santa Elena, madre del
Emperador Constantino, de parte del madero de la cruz de Jesucristo. Con este
motivo reproducimos el articulo de Erika M. Montilla P. sobre el Cerro de las tres
cruces de Popayán, uno de los sitios más simbólicos y apreciados de la ciudad.
Cordialmente,
***
67 años de
existencia
Cerro de las Tres Cruces, patrimonio ambiental
Por: Erika M. Montilla P.
El Liberal, 1 de mayo, 2007.
Aunque seis décadas atrás había empezado a ser conocido como el Cerro de las
Tres Cruces, hasta hace siete años sólo era un montículo más de los que
circundan la ciudad. No había población que habitara este sitio, pero la ciudadanía desconocía por
completo la riqueza ambiental con la que se contaba, por tanto, la misma
comunidad comenzó a deteriorarlo.
Entonces, la CRC en conjunto con algunos miembros de la comunidad que sabían de
su importancia comenzaron a construir una estrategia que permanecería por mucho
tiempo, para beneficio de todos.
Alba Cabrera, encargada del Área de Educación Ambiental de la CRC comenta que el
proyecto Sendero Ecológico para el Mejoramiento Ambiental Cerro de las Tres
Cruces “inició con la construcción del Sendero Ecológico Los Arrayanes como una
estrategia pedagógica para concientizar a la comunidad sobre la importancia de
conservar el Cerro y porque además esta sería una alternativa de esparcimiento y
recreación”. Asegura la funcionaria que este sería al mismo tiempo “un aula a cielo abierto
donde se combinarían los conocimientos, con la convivencia con los recursos
naturales”.
El Cerro de las Tres Cruces, por sus 27 hectáreas considerado “pulmón de la
ciudad”, se estaba convirtiendo en un lugar de caza de fauna, de tala de árboles
y erosión, consecuencia de las basuras que la misma ciudadanía botaba alrededor
de éste.
Ante esta situación se conforma un equipo técnico y con la ciudadanía se trabajó
en la primera etapa del proyecto: la limpieza del Cerro.
Para ese entonces se trasladaron siete toneladas de basura hacia el relleno
sanitario municipal. Luego se comenzó a delimitar la zona comenzando desde los
Chorritos, parte de atrás del Barrio La Pamba, terminando por la parte de atrás
del Morro de Belalcázar, haciendo una conexión con la parte histórica de la
ciudad. Este tramo alcanzó los 2 kilómetros.
El problema era, concluyeron la CRC y la población de la Vereda las Tres Cruces,
que había inconsciencia ambiental porque todavía no se reconocía este lugar como
patrimonio ambiental. También por la construcción, sin terminar, de senderos
ecológicos que algunas entidades trabajaron sin las precauciones debidas y los
parámetros técnicos apropiados, causando un daño constante para este hábitat
natural.
Siete años después este lugar se ha convertido en un atractivo para la
ciudadanía payanesa. Es que el sendero de Los Arrayanes engalana el Cerro de las
Tres Cruces.
“Lo que antes eran pastizales y rastrojos ahora es bosque” asegura Alba
Cabrera. La fauna tiene de nuevo un sitio tranquilo y la ciudadanía lo ha tomado
como un lugar de esparcimiento.
Embellecimiento
En la etapa de infraestructura se construyó un camino con pasamanos, gradas,
casetas informativas, casetas educativas y miradores teniendo en cuenta la
variedad de plantas que en el Cerro se encuentran.
Quien visite el sendero es guiado por una señalética especial que cuenta una
historia de duendecillos que viven en el bosque, haciendo más atractivo el
recorrido.
También se tuvo en cuenta la recuperación de las partes más afectadas, por lo
que el sendero ecológico pasa por estos lugares, estando más al cuidado de la
CRC y la regeneración ambiental se da rápidamente.
Según Alberto Molano, Director Territorial Centro de la CRC, aproximadamente 150
personas visitan el sendero cada domingo lo cual hace que la parte
socioeconómica del Cerro se vea beneficiada.
Lo más importante es que en el Cerro las Tres Cruces se continúe trabajando por
el mejoramiento ambiental para que este siga siendo lugar de interés ecológico y
turístico.
La labor de la comunidad de la Vereda las Tres Cruces es fundamental puesto que
ésta se encarga de vigilar la zona y estar alerta de cualquier anomalía,
considerándose, gracias a distintas capacitaciones, protectores del Cerro.
Hoy, esta población junto con los coordinadores del proyecto de la CRC, hacen un
llamado a la comunidad payanesa para que cuiden el Cerro y el sendero ecológico.
Este es un lugar de interés social y es primordial protegerlo pues es el hábitat
de muchas especies y pulmón de nuestra ciudad.
Se trata de que este proyecto de restauración del Cerro de las Tres Cruces no se
acabe, al contrario se siga mejorando su hábitat en beneficio del medio
ambiente.