FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
Lunes 27 de noviembre, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Fray
Bartolomé de las Casas fue un personaje que desempeñó una tarea muy
importante durante la Conquista; fraile dominico, defensor de los indios y
uno de los primeros en abanderar los Derechos Humanos; además, cronista,
teólogo, obispo. Nació en Sevilla en 1484 y murió en Madrid en 1566.
Fue su padre Pedro de Las Casas, modesto mercader de profesión, oriundo de Tarifa
(Cádiz) y se cree de familia conversa y su madre Isabel de
Sosa. Entre los parientes más cercanos estaba el capitán Francisco
de Peñalosa, amigo de Cristóbal Colón.
Fray Bartolomé retenía en su memoria la imagen
de siete indios, que acompañaban a Cristóbal Colón en 1493
en Sevilla y decía "los cuales yo vide en Sevilla y posaban junto al arco que se dice
de las imágenes, situado junto a la iglesia de San Nicolás. Llevó papagayos
verdes, muy hermosos y coloreados y guaizas, que eran unas carátulas hechas de
pedrería de huesos de pescado". Su padre, Pedro Las Casas, y uno de sus tíos,
Francisco de Peñalosa, se embarcaron en 1493 en el segundo viaje de Colón. En
1499 regresó su padre con un indio esclavo que se lo había regalado Colón y que
pasó a disfrutarlo Bartolomé hasta que en 1500, por orden de Isabel la Católica,
fue devuelto a su lugar de origen, junto con otros indios que habían sido
llevados a España.
A principios de 1502, Bartolomé de Las Casas, acompañando a su padre y a su tío,
se embarcó para La Española.
En 1510 fue sacerdote considerado como el primer sacerdote ordenado en
América y cantó su primera misa en Concepción de la Vega. Posteriormente
se trasladó a Cuba donde ostentó el cargo de capellán
castrense y recibió un buen repartimiento ocupándose "en mandar sus indios de
repartimiento en las minas a sacar oro y hacer sementeras, y aprovechándose de
ellos cuanto podía".
De regreso a la Dominicana, fray Bartolomé fue tomando conciencia contraria a la institución
de la encomienda, sintiéndose llamado por Dios para predicar la encomienda como
injusta. Consideraba que los únicos dueños del Nuevo Mundo eran los indios y que
los españoles sólo debían acudir allí para convertir a los indígenas. Esta
percepción motivó renunciar a todas sus encomiendas e iniciar una
campaña en la defensa de los indios, mostrando la acción negativa de las
encomiendas. En España su campaña fue dirigida en primera instancia al rey Fernando
el Católico y
posteriormente al cardenal Jiménez de Cisneros, quien en 1516 lo nombrará
"procurador o protector universal de todos los indios de las Indias". La muerte del cardenal motivó que fray Bartolomé continúe su tarea con
el nuevo monarca, Carlos I. Los abusos de los funcionarios serán denunciados
públicamente lo que le valió la enemistad de numerosos administradores,
especialmente de los miembros del Consejo de Indias.
Las ideas propugnadas por Las Casas se encaminarán a la pacífica colonización de
las tierras americanas a través de labradores y misioneros. Con este objetivo se
dirigió a América en 1520 donde Carlos I le concedió el territorio venezolano de
Cumaná para poner en práctica sus teorías. La nueva fórmula se experimentó con
escaso éxito ya que una ausencia de Las Casas fue aprovechada por los indios
para acabar con un buen número de colonos. El desastre del experimento de Cumaná
motivó su ingreso en la orden dominica, iniciando un periodo de retiro que duró
16 años. Este intervalo de tiempo no sirvió para apagar sus encendidas teorías
contra la encomienda y la esclavitud de los indios -curiosamente sí estaba a
favor de la esclavitud de los negros-, defendiendo que todas las guerras contra
los indios eran injustas por lo que se enfrentó con los demás teólogos. Solicitó en diversas ocasiones permiso
a sus superiores para acudir a argumentar sus ideas ante el Consejo de Indias
pero el fracaso de Cumaná le desacreditaba y la deseada licencia no llegó en 16
años.
En 1535 partió hacia el Perú pero su barco naufragó frente a las costas de
Nicaragua donde se enfrentó al gobernador Rodrigo de Contreras al denunciar el
envío de esclavos indios al Perú. Al año siguiente se trasladó a Guatemala para
continuar su predicación y poner en marcha un proyecto de conquista pacífica
denominado de la "Vera Paz". Entre 1537-1538 se logró la cristianización de la
zona de manera pacífica, sustituyendo la encomienda por un tributo pagado por
los indios. En 1540 regresará a la península al estar convencido de que era en
la corte hispana en donde se debía vencer la batalla a favor de los indios. Dos
años más tarde el Consejo de Indias escucha los planteamientos de Las Casas,
opiniones que causaron profunda impresión en Carlos I. Posiblemente motivado por
el contacto con Las Casas el 20 de noviembre de 1542 se publicaron las "Leyes
Nuevas" en las que se restringían las encomiendas y la esclavitud de los
indios.
A pesar de las innovaciones jurídicas que suponían dichas leyes, Las Casas
censuró algunos de sus contenidos al considerarlas contrarias a sus principios.
Por estas fechas escribió su obra más importante: la "Brevísima relación de la
destrucción de las Indias" en la que acusa a los descubridores del Nuevo Mundo
de todo tipo de crímenes, abusos y atropellos. En su momento la obra fue tildada
de escandalosa y exagerada por lo que no cumplió su objetivo: evitar la
continuación de las conquistas. Sería publicada ilícitamente en 1552, alcanzando
gran éxito a lo largo del siglo XVII para convertirse en una de las fuentes
utilizadas en el desarrollo de la "Leyenda Negra" contra el Imperio Hispánico.
En 1543, el emperador presentó a fray Bartolomé de Las Casas al Papa como
candidato al obispado mexicano de Chiapas. Consagrado obispo en la capilla del convento de
San Pablo en Sevilla, se embarcó en julio de 1544 con rumbo a La Española de
donde se dirigió a su diócesis en una travesía que lo llevó a desembarcar en
Campeche, México.
Redactó entonces los doce puntos de su Confesionario que publicaría más tarde
con el título de Avisos y reglas de confesores. Al percatarse de la situación
imperante en Chiapas, dispuso que nadie pudiera absolver a quienes tuvieran
indios esclavos. Esto provocó reacciones extremadamente adversas. Las Casas
excomulgó a los encomenderos y a quienes se oponían a lo dispuesto por él. En México
participó en una
Junta de Prelados y religiosos y tuvo un
enfrentamiento con el virrey Antonio de Mendoza que se oponía a dar entrada a la
cuestión de la esclavitud de los indios. En busca de apoyo a las tesis que
defendía viajó nuevamente a España a
principios de 1547. Residiendo en Valladolid continuó la redacción de su
Historia de las Indias.
Consecuencia de las gestiones que realizó fue que se convocara en julio de 1550,
en Valladolid, a una junta de teólogos, expertos en Derecho Canónico y miembros
de los consejos de Castilla y de las Indias. El propósito era discutir las
formas de cómo debía procederse en los descubrimientos, conquistas y población
en las Indias. La Junta quedó inconclusa y Las Casas optó por otras formas de proceder.
Una fue renunciar a su
obispado de Chiapas para consagrarse más libremente en España a la terminación y
publicación de sus obras, así como a la obtención de cédulas reales en favor de
los indios. En 1552, obtuvo el envío de otros misioneros a las Indias; además
logró la publicación de una serie de tratados entre ellos la Brevísima relación
de la destrucción de las Indias, el Confesionario, El tratado sobre esclavos,
Apologética historia sumaria.
Los últimos años de su vida los pasó en Madrid. Todavía escribió varios memoriales, así como la obra
que intituló De thesauris, en la que cuestionaba el supuesto derecho de
propiedad, tanto de los tesoros derivados del rescate del inca Atahualpa, como
de aquellos otros encontrados en los sepulcros o guacas de los indígenas. En
febrero de 1564 hizo su testamento y todavía pudo escribir un memorial al
Consejo de Indias reafirmándose en todo lo que había expresado en defensa de los
indios. El 17 de julio de 1566 murió fray Bartolomé de Las Casas en el convento
de Nuestra Señora de Atocha en Madrid. Sepultado en la capilla mayor del
convento, sus restos fueron llevados más tarde al convento dominico de San
Gregorio en Valladolid. Fray Bartolomé de Las Casas, que dedicó su vida a la
defensa de los pueblos indígenas, es hoy reconocido universalmente como uno de
los precursores en la teoría y en la práctica de la defensa de los derechos
humanos.