VASCO NÚÑEZ DE BALBOA
Domingo 26 de noviembre, 2006
De: Mario Pachajoa Burbano
Amigos:
Continuando
con nuestra miniserie de Conquistadores, nos referimos hoy a Vasco Núñez de
Balboa nacido en Jerez de los Caballeros hacia 1475 y murió decapitado en
Acla, Panamá el 14 de enero de 1519. Fue descendiente de los señores del
castillo de Balboa, en León. Su padre fue el hidalgo Nuño Arias de Balboa, pero
se desconoce quién fue su madre. No se sabe nada de su infancia. Durante su
adolescencia sirvió como paje y escudero de don Pedro de Portocarrero, señor de
Moguer. En 1500 decidió emprender su primer viaje a América con la expedición de
Rodrigo De Bastidas recorriendo los parajes panameños.
Asentado en Santo Domingo, se dedicó a diversos negocios llenándose de deudas
por lo que las autoridades le prohibieron la salida de la isla. Por ello en 1509
Núñez de Balboa se embarcó dentro de un barril y junto con su perro Leoncico
en la expedición comandada por el bachiller y Alcalde Mayor de Nueva Andalucía
Martín Fernández de Enciso que salió a socorrer al gobernador Alonso de Ojeda.
Leoncico era hijo de "Becerro" animal muy cruel. Los dueños de los
perros recibían una parte del botín, en recompensa de los servicios que
prestaban aquellos animales en los combates con los indígenas.
Antes de llegar la expedición a San Sebastián de Urabá, Enciso descubrió a
Balboa a bordo del barco y lo amenazó con dejarlo en la primera isla desierta
que se encontrara; pero quedó convencido de la utilidad que tenían los
conocimientos de Balboa en aquella región, que había explorado ocho años
atrás, sumado a los pedidos de la tripulación de que no cometiera ese acto, por
lo que no le quedó más remedio a Enciso que perdonar su vida y mantenerlo a
bordo.
Más tarde, el regimiento se trasladó a Darién, donde los esperaba el cacique
Cémaco, junto con 500 combatientes y estaban prestos a la batalla. La batalla
fue muy reñida para ambos bandos, pero por un golpe de suerte los españoles
salieron victoriosos. Cémaco junto con sus combatientes abandonaron el pueblo
hacia la selva interna. Entonces los españoles decidieron saquear las casas y
reunieron un gran botín consistente en alhajas de oro. Balboa fundó el primero
de octubre de 1510 el primer establecimiento permanente en tierras continentales
americanas, Santa María la Antigua del Darién.
Luego de la fundación de la población de Santa María y de la deposición de
Enciso, Balboa y Martín Samudio fueron electos como Alcaldes de la colonia.
Seguidamente, Balboa abrió causa contra Enciso por presunta usurpación de
autoridad. Una vez condenado y confiscados sus bienes, este logró su libertad, a
cambio de abandonar la colonia.
Al llegar a las tierras gobernadas por el Cacique Comagre, Balboa fue recibido
con muestras de paz y amistad. Los españoles mostraron tal codicia por el oro
repartido, que el hijo del cacique, llamado Panquiaco, con muestras de
desprecio, derramó el contenido de la balanza que era pesado y dijo: "Si tan
ansiosos estáis de oro que abandonáis vuestra tierra para venir a inquietar la
ajena, yo os mostraré una provincia donde podéis a manos llenas satisfacer ese
deseo", refiriéndose a un rico reino en el sur, donde las personas
utilizaban utensilios de oro. De esta forma, Balboa tuvo las primeras noticias
sobre la existencia de otro mar.
El primero de septiembre de 1513 Balboa viajó hacia el sur, a través de los
pantanos y el río Atrato, con un barco pequeño y nueve canoas, con 190 hombres.
El día jueves 29 de septiembre, día de la festividad de San Miguel Arcángel,
Balboa llega finalmente a la orilla del hoy llamado Océano Pacifico. Vestido con
todos sus arreos, con la espada desnuda y con el estandarte de la Virgen Maria,
entró en las aguas de aquel mar y tomó posesión del mismo en el nombre de los
Reyes de Fernando el Católico, Rey de Aragón, y de su hija, la Reina Juana de
Castilla. Una vez que todos los expedicionarios ven el mar, el clérigo Andrés de
Vera, capellán de la expedición, entona el "Te Deum Laudamus".
De regreso se cruza con Pedro Arias de Avila, Pedrarias Dávila, que venía
a sustituirlo tras las denuncias de Enciso y las acusaciones por la muerte de
Nicuesa, más la pérdida del favor de Diego Colón, hijo del ya fallecido
Cristóbal (1506) y gobernador de La Española. Queda a salvo por su
descubrimiento y el oro que aporta, pero bajo el mando de Pedrarias, y se casa
por poder con una hija de éste en España, Maria de Peñalosa. Pedrarias Dávila
era "un aristócrata viejo, duro y absolutamente ignorante del mundo en el que
iba a actuar".
Pedrarias le escribió cartas a Balboa en términos cariñosos para que se
presentara ante él con mucha urgencia, y Balboa accedió rápidamente. En mitad de
camino se encontró con un grupo de hombres al mando de Francisco Pizarro, quien
lo detuvo por orden del gobernador y fue acusado de traidor por intento de
usurpación del poder contra Pedrarias y de tratar de crear un gobierno aparte en
el Mar del Sur. Núñez de Balboa indignado, negó esta acusación y solicitó que se
le enviara a La Española o a España para su juicio; pero Pedrarias, en conjunto
con el alcalde Gaspar De Espinosa, ordenaron que se ejecutara el juicio lo más
pronto posible y que se abrió a mediados enero de 1519. Núñez de Balboa fue
sentenciado por el licenciado Gaspar De Espinosa con la pena de muerte e iba a
ser decapitado junto con cuatro de sus amigos, Fernando de Argüello, Luis
Botello, Hernán Muñoz y Andrés Valderrábano acusados de cómplices, en el poblado
de Acla, como demostración que la conspiración tenía raíces en la colonia.
Núñez de Balboa fue conducido al patíbulo con sus amigos y la voz del pregonero
que iba a cometer la ejecución dijo: Ésta es la justicia que el Rey y su
teniente Pedro Arias de Ávila mandan hacer contra este hombre por traidor y
usurpador de los territorios de la Corona. Núñez de Balboa no pudo contener
su indignación y respondió: Mentira, mentira; nunca halló cabida en mí
semejante crimen; he servido al Rey como leal, sin pensar sino en acrecentar sus
dominios. Pedrarias observó la ejecución de su yerno, oculto detrás de un
tablado: un verdugo con un hacha consumó el castigo. Las cabezas de los
decapitados permanecieron varios días expuestas en el pueblo, ante la curiosidad
y temor de los habitantes. Se desconoce el destino de los restos de Núñez de
Balboa, debido en parte a que los textos y crónicas no mencionan lo que ocurrió
después de su ejecución en la plaza de Acla, el 14 de enero de 1519.
A pesar que Núñez de Balboa murió de forma injusta, sus acciones y hazañas
aún son recordadas por la historia, en especial por los relatos que realizaron
los cronistas de la época. Actualmente, el nombre de Vasco Núñez de Balboa se le
da a parques y avenidas de Panamá, e incluyen un monumento dedicado a su hazaña
de la posesión del Mar del Sur; en su honor se ha bautizado la moneda oficial
del país con la denominación Balboa, apareciendo su rostro en el anverso de
algunas monedas. Su nombre designa asimismo a uno de los principales puertos en
el Canal de Panamá y al distrito que abarca el Archipiélago de las Perlas, lugar
que llegó a descubrir.
La máxima Orden otorgada por el gobierno panameño a personajes destacados y
sobresalientes en el orden nacional e internacional fue establecida mediante la
Ley 27 del 28 de enero de 1933, y dio en llamarse la Orden Vasco Núñez de
Balboa con diversas denominaciones de grado.