SEGUNDO UN MUERTO CON HISTORIA

 

 

Lo vimos en la placita.

Estábamos jugando un picadito.

Agustín , mi hermano (alias el torpe) parece que le quiso hacer un gol al arcoiris y pateó con tal fuerza que la pelota voló hasta la otra punta de la plaza y fue a parar abajo de unas plantas de corona de novia. Los chicos y yo le gritamos de todo y lo mandamos a buscar la pelota.

Fue corriendo, pero cuando llegó a los arbustos se paró en seco y levantó los brazos como si le estuvieran apuntando con un revólver.

Despacito empezó a caminar para atrás y cuando hubo dado cinco o seis pasos corrió hacia nosotros tan rápido que no lo podíamos creer.

Cuando llegó le costaba respirar y parecía que se le iba a salir el corazón por la boca. Nunca lo había visto así y, la verdad , me asustó.

Traté de tranquilizarlo para que pudiera explicar lo que había pasado.Cuando recuperó el aliento se me colgó de la remera y me gritaba:

- Seba , Seba!! : la pelota la tiene un muerto. Me parece que lo maté del pelotazo!!

Se había formado una ronda alrededor de nosotros dos y cuando levanté la vista , pude recorrer la mirada de mis amigos.

Todos tenían los ojos muy abiertos y se podían advertir unas chispitas extrañas , mitad miedo , mitad curiosidad.

Mariano , el más grande , buscó un palo y tomó la delantera.

- Vamos !! - nos dijo y fuimos detrás de él, con paso lento y vacilante. A la cola iba Agustín ( alias  la garrapata) , que se escondía detrás de mi , sin soltarse de mis pantalones ( a cada rato tenía que levantarlos , porque se me empezaba a ver el “quetedije”)

Finalmente llegamos a un par de metros de las plantas y desde allí se podía ver la pelota ... y el muerto.

Nos acercamos un poco más. El espectáculo era espantoso: el señor muerto tenía “nuestra pelota” debajo de su cabezota peluda,  mugrienta y llena de vaya a saber qué cosas.

Lo poco que se le veía de la cara debajo de la maraña de pelos , era horrible : la nariz chata y colorada , la boca torcida , en fin un desastre .

Estaba vestido con ropa andrajosa y sucia. El calzado consistía en dos zapatos de distinto color y por la punta descosida de uno de ellos , asomaban unos dedos tan roñosos como jamás habíamos visto.

Y el olor ! Si ese no era olor a muerto , debía ser lo más parecido que nunca hubiéramos olido.

Mariano acercó el palo al cadáver. Le tocó un par de veces un pie ... y nada. Después tocó una rodilla ... y nada. Por último fue a tocar con el palo , la pelota.

Lo que vino después , ocurrió tan rápidamente que me cuesta ordenarlo para poderlo contar.

Cuando el palo que sostenía Mariano llegó a la pelota , el muerto se movió. Los allí presentes gritamos horrorizados con tal fuerza que el señor muerto abrió los ojos y mientras se sentaba respondió a nuestros gritos con un alarido espectacular. Tomó la pelota y la rodeó con ambos brazos sin dejar de gritarnos palabras incomprensibles.

Sin esperar más dimos media vuelta y corrimos , corrimos , corrimos hasta que la placita ya no se veía.Caímos rendidos en la vereda de mi casa. Uno a uno , sin decir una palabra , mis amigos se fueron yendo a medida que el cuerpo les volvía a responder, hasta que quedamos Agustín y yo.

Agustín con los puños como garrote prendidos a mis pantalones y yo con la mitad del “quetedije” al aire.

Después de un rato me solté de Agustín , me subí los pantalones y nos dispusimos a entrar .

Atendió el abuelo Cándido que estaba de visita. No terminó de abrir la puerta que mi hermano (alias el gallina) se le colgó del cuello y empezó a contar a grito pelado y a 250 kilómetros por hora , su versión de los hechos.

 

- ! ABUELO NO SABÉS LOS QUE PASÓ ESTÁBAMOS JUGANDO A LA PELOTA EN LA PLACITA Y EN UNA DE ESAS ME MANDÉ UN TIRO ESPECTACULAR ENTONCES LA PELOTA VOLÓ REALTO Y DESPUÉS CAYÓ EN LA OTRA PUNTA Y LE PEGÓ A UN SEÑOR TAN FUERTE QUE SE CAYÓ MUERTO Y YO FUI SOLO A BUSCAR LA PELOTA Y ME ENCONTRÉ AL MUERTO DURMIENDO ARRIBA DE LA PELOTA ENTONCES MARIANO LO PINCHÓ CON UN PALO Y EL MUERTO REVIVIÓ Y SE QUEDÓ ABRAZADO A LA PELOTA Y AHORA ME DEBE ESTAR BUSCANDO PARA VENGARSE DE MI !!!

 

Recién ahí respiró por primera vez y el abuelo aprovechó para decir una palabra , tratando a su vez de salir del asombro.

- Pará un poquito . Vos tranquilizate y dejame hablar un poco con Sebastián - le dijo el abuelo mientras lo bajaba y le acariciaba la cabeza.

- Decime Seba ¿ Cómo fue la cosa?

- Lo que te contó al principio fue más o menos así , como el te lo dijo. Lo que pasó es que el tipo parecía muerto y cuando le fuimos a sacar la pelota se avivó y nosotros nos pegamos un susto de novela y salimos disparando.

- Decime ¿ Cómo  era el tipo este que parecía muerto? - preguntó el abuelo y yo le conté lo que habíamos visto.

- Ahá ! Sabés que yo creo que sé quien es el muerto este ? : es el Segundo.

- No abuelo . Para mi es el primero. - dijo Agustín - Yo antes nunca había visto un muerto.

- No , que se llama Segundo. Si es el que yo pienso , lo conozco desde que éramos jóvenes y les puedo asegurar que no ha tenido una vida fácil.

- ¿ Qué sabes de él? - le pregunté intrigado.

- Mirá lo que son las casualidades , la primera vez que vi a Segundo fue jugando un picadito.Tendríamos 16 o 17 años y estábamos en equipos rivales.

Para todos yo era “el flaco” y Segundo “el muñeco”.

Cosas de pibes : yo era flaco en serio pero el Segundo de muñeco no tenía nada. Era feo , feo con ganas.

Era un muchacho solitario. De la familia poco se sabía , solo le conocíamos la hermana (la muñeca).

De más grande trabajó para un carnicero y se especializó en desmontar reses. Era un maestro con el cuchillo.

Cuando perdió el trabajo anduvo haciendo changas acá y allá y después desapareció.

Las malas lenguas del barrio decían que estaba preso , porque había matado a un tipo de varias puñaladas. - Mientras escuchábamos al abuelo  Agustín me apretaba el brazo cada vez más fuerte y llegado a este punto  empezó a gimotear:

- ¿ Viste Seba ? Ustedes me mandaron solo a quitarle la pelota a un asesino y como si fuera poco , muerto.

- Pero no - interrumpió el abuelo - Eran macanas de las chusmas del barrio. Después se supo que nada de eso era cierto. Si algo no podría ser el Segundo , es un asesino.Mirá , podría decir que es casi tan bueno como feo.

Cuando volvió , después de más de 20 años vino convertido en lo que hoy vieron ustedes : un pobre tipo , borracho , sin techo , sin amor.

- Abue ¿ Vos crees que se puede hacer algo por él ?

- Mirá , yo se donde está parando y si me dan una mano , creo que podemos hacer algo por él y recuperar la pelota y todo.

Agustín no estaba muy convencido , pero igual quiso acompañarnos.Llevamos unas lonas y fuimos detrás del abuelo.

Ya comenzaba a caer la tarde. Cuando llegamos a un baldío , dijo el abuelo:

- Es aquí . Quédense por acá , que voy a ver si está. En seguida los vengo a buscar.

! Otra vez ! Agustín (alias la garrapata miedosa) ya estaba prendido a mis pantalones. Yo estaba bastante nervioso ... Está bien que el abuelo había dicho... y todo eso , pero había que verle la cara al “muñequito” ese. Era para asustar al más valiente.

Al rato ( aunque pareció un siglo) se escuchó una voz que decía desde el fondo:

- Vengan... vengan chiquilines que no me los voy a comer .

! Zas ! Ahí fueron mis pantalones hasta las rodillas.

- ! Soltá , soltá, Agustín ! ¿ Qué te pasa ? - le decía a mi hermano mientras me acomodaba la ropa .

- No escuchaste? Ese no es el abuelo ¿ Y si lo mató ? ¿ Y si era cierto lo que decían las chusmas ? ¿ Y si ahora nos toca a nosotros ? - las palabras de Agustín me pegaron de tal forma que sus dudas  también fueron las mías . Podría ser que tuviera razón . El “muñeco” era muy habilidoso con el cuchillo , según contó el abuelo Cándido . Tantos años desaparecido ... no había otra explicación  más convincente que la de la cárcel .

Ya había pasado largo rato desde que el abuelo fuera hacia el fondo del baldío . Si Segundo era un criminal le habría sobrado tiempo para ...(glup) . Llegado a este razonamiento no quise ni imaginar lo que podría haber pasado en ese terreno .

Entonces mis delirios se interrumpieron  .

- Eh!! ¿ Qué pasa que no vienen ? Se asomó el abuelo , haciéndonos señas para que fuéramos con él.

Mis terribles fantasías se alejaron como una negra nube que el viento empuja . Tomé de la mano a Agustín que la apretó fuerte y fuimos al fondo del baldío.

El abuelo nos presentó y debo confesar que el “muñeco” de pie y con la cara limpia , tenía ,mejor aspecto que la última vez que lo habíamos visto .

Con gesto amable nos entregó la pelota y entre los cuatro armamos una carpita para Segundo , con las lonas que habíamos llevado.

- Vengan cuando quieran - nos gritó Segundo , agitando la mano cuando nos despedíamos - A veces extraño hablar con alguien.-dijo cabizbajo - Chau “flaco” y ... gracias .

Al otro día cuando aparecimos en la placita , Agustín iba con la pelota bajo un brazo y la sonrisa grande , casi le mordía las orejas.

Los chicos cambiaban miradas entre ellos y volvían a mirar a mi hermano , hasta que Mariano , se decidió a preguntar:

- ¿ Qué pasó ? ¿ Cómo lo conseguiste?

Entonces , Agustín (alias el agrandado) sin dejar de sonreír les chantó:

-Lo que pasa es que el muerto ese ... es amigo mío.

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