A la mañana siguiente se dirigió a buscar respuestas a sus inquietudes .Se le ocurrió empezar por los negocios de antigüedades y numismática que existían en la parte vieja de la ciudad.

Se paseó por las calles sin decidirse a cual entrar, hasta que encontró un local  pequeño que parecía más afín a lo que buscaba.

El lugar lucía mal iluminado y desordenado, creando –pensó- un ambiente de misterio adecuado a su aventura.

El anticuario que la atendió, era un anciano que tenía unas pequeñas gafas apoyadas en su amplia nariz y una vestimenta que hubiera  estado de moda en la época del Titanic.

Con la nueva suficiencia y confianza que sentía, le dijo :

- Buenos días   ¿Podría Ud. darme alguna información sobre esta moneda?

- Como no, señora - decía , mientras tomaba el disco .Lo contempló primero acomodándose las gafas, luego se las sacó y lo miró con una lupa. Lentamente ,sin decir nada, se dirigió al fondo.

Ella , con una expresión cada vez mas expectante,  vio como el hombre  buscaba en varios libros.

Luego de  unos largos minutos, volvió.

- Señora - dijo con expresión seria-  esto no es una moneda, es una ficha de autobús de los que se usan normalmente en La India,  por otra parte bastante común allí,  como puede darse cuenta por el desgaste. Valdrá unos 2 dólares para un coleccionista , si es entendido.

Sin decir más que gracias, tomó su tesoro y se alejó apenas conteniendo una carcajada.

Con la cabeza bien derecha y paso firme ,fruto de saber que el talismán era su propia capacidad, entendiendo que las victorias y las derrotas eran el fruto de su trabajo   se dirigió al parque. : dejaría allí  su preciado tesoro, para que otro ser recuperara su confianza.

FIN

 

 

 

 

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