Deberíamos poder aceptar a las personas tal como son,
eso nos aseguraría una vida mas pacífica ... y larga.
Tomemos el caso de Juan.: Quien viera a Juan, reconocería a un típico
ciudadano promedio, un empleado fiel y
cumplidor que no podía esperar grandes logros, pero tampoco tendría grandes
problemas. Lo que se podría decir, una
existencia gris .
Sin embargo, su nuevo vecino cambiaría su
vida. El anciano tenía ciertas manías que perturbaban el orden y la rutina de Juan.
Tocar el violín a las tres de la
madrugada podía tener efectos nefastos sobre un discreto amante de la música
que debía levantarse a las seis para llegar en hora a la oficina y evitar los rezongos del jefe.
Todo un
conjunto de peculiaridades comenzó rápidamente a hacer efecto sobre su
salud.
Finalmente se decidió a encararlo y pedirle que se
ajustara a normas de convivencia.
Cada visita que le hacía, tenia la
característica de afectarle los
nervios. El anciano le respondía con frases comprensivas y promesas de no molestar, aunque manifestaba no entender claramente
cuál era el problema. Esta actitud , aparentemente conciliadora , conseguía
crisparlo aun más .
No podía precisar si le molestaba más la
extraña conducta de su vecino o sus ojos: Había algo en su mirada, en esos ojos
verdes como esmeraldas que inquietaba a
Juan. Cada nuevo encuentro se hacia más
difícil y se tenía que obligar a verlo ,por la necesidad de quejarse de trastornos con el agua, o
la estabilidad de las paredes o algún nuevo e inimaginable problema.
Si, la obsesión comenzó a ser cada vez mas
fuerte, no podía dejar de pensar en
esos ojos, que sin ser amenazadores ,
ni malévolos, lograban intranquilizarlo hasta la exasperación.
Pasaron algo más de tres
meses antes que tomara la decisión. Todos los medios legales y de diálogo
habían fallado. Su vida se derrumbaba y sentía ya esa mirada las 24 horas sobre
sí. Buscó mil excusas para justificar su determinación pero no había nada
racional en ella : Solo concluyó en que era la única e ineludible solución .
Debía hacerlo o enloquecería.
Saber
que el anciano no tenía familiares era
favorable para sus planes .
Una noche esperó
escondido a que pasara su atormentador y se aproximó para golpearlo. El
anciano debió intuir algo ya que en el último instante , giró y lo miró directo
a los ojos .El golpe casi se detiene en el aire cuando la mirada lo paralizó ... pero el impulso dirigió el golpe certero que partió el cráneo de su vecino .
No quiso mirarlo y cubriéndolo lo subió en el
auto dispuesto a tirarlo en el río.
La noche oscura ayudaba a su insano
propósito. Todo había terminado , pero
no lograba sentirse liberado como
imaginaba estaría después de concretar
su plan.
Luego de cumplida su misión, tomó rápidamente el
camino de regreso, debía estar en un tiempo adecuado en la casa para pedir
alguna pizza y tener una coartada.
No podía olvidar esos ojos : dos llamas verdes que lo quemaban.
Fue al tomar una curva a más velocidad de la
normal que aparecieron de frente dos
luces de color verde que llenaron toda su visión y provocaron que soltara el volante y se precipitara por
el barranco en una loca carrera que terminó con él.
El conductor del otro auto, apenas pudo
frenar para no verse arrastrado en el accidente.
La policía tardó mucho tiempo en relacionar
la desaparición de ambos vecinos y, aún así, se resistía a pensar que alguien
como Juan fuese capaz de cometer un crimen.
Además ¿quién querría matar a un pobre ciego
que no molestaba a nadie?
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